No es raro que los marineros en la Marina de EEUU expresen una cultura que trata las relaciones humanas como tratos comerciales. Pero esa cultura predominante en realidad es un reflejo exacto y horrible de la cultura capitalista.
Muchas relaciones en la Marina, como otros ámbitos del capitalismo, giran en torno al dinero. Las relaciones son simplemente peldaños para avanzar carreras, ganar mas dinero, o conseguir mejores viviendas.
Gran parte de este comportamiento es fomentando por la manera como los patrones establecen las asignaciones salariales. Es común que los marineros jóvenes se casen en las fuerzas armadas principalmente, y muchas veces únicamente por eso, porque la marina ofrece subsidios básicos adicionales para la vivienda. Esto significa que los marineros casados pueden vivir fuera del barco o del cuartel. Los marineros solteros tienen que vivir en el barco. Además, ese subsidio es en efectivo y puede fácilmente duplicar el salario de un marinero raso.
Este es un incentivo monetario gigantesco para que los marineros se casen solamente por el aumento salarial. Es entendible porque los marineros lo hacen. Las fuerzas armadas friegan todo el tiempo al personal militar. El presupuesto militar de EEUU fue de más de $700 mil millones en 2011, lo que significa que EEUU gasta más en sus fuerzas armadas que los 13 siguientes países juntos. A pesar de esto, los jóvenes reclutas tienen que casarse para ganar lo suficiente para vivir fuera del barco. Surge un problema cuando los marineros comienzan a actuar con una mentalidad capitalista. Las relaciones sociales se reducen a pagos de crédito o débito, como cualquier otra empresa que hace dinero. Este tipo de comportamiento degenerado es creado por las normas culturales del capitalismo, donde incluso los seres queridos se compran y venden. Tenemos que reconocer que el capitalismo es el culpable que nos inculca a tratar a la gente como objetos inanimados. Otra consecuencia de la cultura capitalista en el ejército es el permiso implícito para que los marineros traten a las mujeres fuera de EEUU como mercancías sexuales. Tailandia es notoria por tener los peores problemas de tráfico sexual en el mundo, y es también una frecuente parada de puerto de la Marian. Las prostitutas son compradas por algunos marineros como si estuvieran comprando cualquier otra mercancía en el supermercado. En la Marina hay entrenamientos constantes de cómo prevenir la violación de las compañeras, ya que la violación en las fuerzas armadas EEUU es común. Pero no se dice nada de participar en la prostitución en otros países y en la explotación de estas mujeres. Si algo se dice, por lo general, es usualmente una preocupación egoísta acerca de contraer enfermedades sexuales.
Alguno puede pensar que estos valores degradantes y explotadores son exclusivos de las fuerzas armadas, pero en realidad estos valores son una expresión directa y descarada de lo que es permitido y alentado en todo el capitalismo. A los capitalistas les encantaría que todos los trabajadores pensaran y actuaran de acuerdo a la cultura militar, ya que es una cultura que conserva su sistema opresivo.
El estar en la Marina presiona a los marineros a mantenerse conectados con sus familias y seres queridos. Respetando las personas y teniendo fidelidad en las relaciones personales mantiene a los marineros pensando con claridad acerca de cómo luchar contra los patrones que los oprimen a ellos, sus familias y todos sus compañeros marineros. Los marineros, al igual que todos los demás trabajadores del mundo, necesitan luchar por el comunismo. No necesitamos la explotación capitalista de las mujeres ni tampoco su cultura sucia.
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