Siria: La Gran Derrota de los Patrones Estadounidenses

Siria es la Oportunidad de los Trabajadores para Derrotar al Capitalismo-Imperialismo

Abril 4 – Daesh/ISIS en Siria parece estar cerca de la derrota. Pero en lugar de traer paz, la guerra se está convirtiendo en conflictos más mortíferos y peligrosos: Turquía contra los kurdos, Israel contra Irán y Estados Unidos contra Rusia.

Hay que deshacernos de la ilusión de que los capitalistas-imperialistas pueden crear un mundo pacífico. Su sistema se basa en una competencia interminable, creando guerras comerciales y, finalmente, guerras de balas.

Estas guerras crean las condiciones objetivas para la revolución. Esta vez será para el comunismo.

En un mundo comunista, los trabajadores no tendrán necesidad de peleare por los recursos naturales como el petróleo o el gas natural. Los compartiremos, hasta que podamos reemplazarlos por fuentes de energía más saludable y seguras tomando en cuenta el medio ambiente y el ser humano.

Los imperialistas estadounidenses esperaban derrocar al presidente sirio Bashar al-Assad y garantizar la construcción de un gasoducto de Qatar a Europa. Esto habría debilitado el control de Rusia sobre los suministros energéticos de la Unión Europea. Habría liberado a los imperialistas europeos, especialmente a los alemanes y los franceses, para que se pusieran del lado de los EE. UU.—en futuras confrontaciones con los imperialistas rusos.

Este plan ha fallado miserablemente. Incluso el Príncipe Heredero Mohammed bin Salman de Arabia Saudita ha admitido que “Bashar se queda”. Salman lanzó otra gran sorpresa, anunciando una alianza energética a largo plazo entre Arabia Saudita y Rusia para garantizar precios altos y estables del petróleo.

Esto efectivamente pone fin al pacto “petróleo por seguridad” saudí-estadounidense de 1946 contra la Unión Soviética. Este pacto le dio al imperialismo estadounidense el control del Medio Oriente rico en petróleo, la piedra angular de su imperio mundial.

El control de los EE. UU. se fortaleció a principios de la década de 1970 cuando Arabia Saudita y la OPEC acordaron vender petróleo solo en dólares. Los excedentes debían reinvertirse en bonos del Tesoro de los Estados Unidos. Estos petrodólares se convirtieron en la sabia de la economía de los EE. UU. El dólar se convirtió en la moneda de reserva mundial, lo que le permitió a Estados Unidos imprimir dólares a su gusto, mientras se convertía en el mayor deudor del mundo.

Todo esto ahora está siendo amenazado por el petro-yuan. China recientemente abrió operaciones de futuros de petróleo en el Intercambio Energético Shanghái en contratos denominados en yuanes, fácilmente convertibles a oro.

El golpe final al petrodólar será cuando China persuada u obligue a Arabia Saudita a vender su petróleo en yuanes. Nadie sabe cuándo sucederá esto, pero China ya es el mayor importador de petróleo del mundo y el mayor cliente de Arabia Saudita.

Los antiguos aliados de EE. UU. se están volviendo más independientes. Por ejemplo, EE. UU. Ha confiado durante mucho tiempo en Turquía para enfrentar a Rusia en los Balcanes y el Mar Negro. Pero los capitalistas turcos se han animado por sus crecientes lazos financieros y militares con China y Qatar. Acaban de humillar a los Estados Unidos en Siria, derrotando en Afrin a los aliados kurdos de EE. UU.

Turquía amenazó con atacar Manbij, donde están estacionadas dos mil tropas estadounidenses. Mientras tanto, el fuego antiaéreo sirio derribó un avión de combate israelí. Las fuerzas estadounidenses, rechazando un ataque de los combatientes rusos, mataron tal vez a cientos de “mercenarios” rusos. La influyente revista Atlantic (13/1/18) advirtió que “la guerra de Siria abarca al menos otros tres conflictos internacionales, cada uno de los cuales se está calentando.”

Los trabajadores necesitan entender por que lo capitalistas-imperialistas se pelean para no ser cegados por el patriotismo o el racismo y apoyemos a nuestros enemigos de clase y los movimientos fascistas que están construyendo.

Un entendimiento comunista de las peligrosas tormentas que se avecinan debería profundizar nuestro compromiso de ganar soldados, en su mayoría miembros de nuestra familia de la clase la trabajadora, a la perspectiva de voltear las armas. Debería ayudar a nuestro Partido a mantenerse firme en nuestro compromiso de rechazar el pacifismo y llamar a la guerra revolucionaria por el comunismo.

 Primera página de esta edición

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