
“¿Puede creer lo que está pasando, mister?”, me preguntó un estudiante de secundaria. Habíamos estado leyendo un artículo en clase sobre Juan, un marinero del USS Lincoln que se enteró de que su padre había sido detenido por agentes de La Migra.
Redadas de La Migra y guerra. Eso es lo que está en las noticias, y mis estudiantes les ponen atención. Intentan encontrarle sentido a todo lo que estamos viviendo.
“Sí, lo creo”, respondí. “Está claro que atacan a los inmigrantes en las calles, pero son sus hijos e hijas quienes se alistan en el ejército”. Estos estudiantes saben que soy un veterano que fue desplegado durante la guerra de Irak.
“Yo también podría ser detenido por La Migra, incluso llevando conmigo mi identificación de veterano y mi pasaporte estadounidense”, añadí mientras les mostraba los documentos.
Lo más grave de la situación es que el sistema capitalista envía a los hijos e hijas de la clase trabajadora a matar a sus hermanos y hermanas en otros países para servir a los intereses de los gobernantes capitalistas que atacan a sus propias familias.
Debatimos sobre por qué ocurría esto. El artículo informaba que los marineros del destructor USS Lincoln no recibían suficiente comida ni atención médica mientras estaban en alta mar. Durante seis meses, los marineros denunciaron la falta de agua potable y de artículos de higiene. Estados Unidos destruyó plantas desalinizadoras que suministraban agua a los iraníes, pero es incapaz de proporcionarla a sus propios marineros.
Los marineros del USS Lincoln se ven envueltos en la guerra de Estados Unidos contra Irán. Cuando Estados Unidos comenzó a bombardear Irán —empezando por la muerte de unas estudiantes en Minab—, el gobierno iraní utilizó drones para destruir una base estadounidense en Bahréin.
Y allí era donde se abastecían los barcos. La Marina tuvo que trasladar su estación de suministros fuera del alcance de los misiles iraníes, llevándola a la base estadounidense en la isla de Diego García, a 2,200 millas del Golfo Pérsico. Tras 268 días en el mar, los marineros finalmente pudieron desembarcar en Tailandia.
Cuando se dan guerras imperialistas en el extranjero, resulta evidente la conexión directa entre los ataques a los inmigrantes, el maltrato a los marineros y la muerte de nuestros hermanos de clase en Irán. La experiencia de Juan y su padre deja claro, tanto a trabajadores como a soldados, que a los capitalistas e imperialistas no les importa ninguno de nosotros. Quieren dividir a los trabajadores con ataques racistas mientras, al mismo tiempo, utilizan y explotan a los hijos de esos mismos trabajadores en sus guerras imperialistas.
Esta es su estrategia, y también su debilidad fatal. Así es como sabemos que podemos ganar a los soldados para que volteen sus armas a favor de la revolución comunista. Y por eso me alisté en el ejército hace muchos años: para organizar la revolución comunista, ya que la situación durante la guerra de Irak era la misma que ahora durante la guerra con Irán.
Muchos jóvenes que se alisten en las fuerzas armadas provendrán de aulas de secundaria similares a la mía. Los animamos a alistarse para organiza por las necesidades de nuestra clase, y no de los intereses racistas o imperialistas de los patrones. Los soldados, marineros e infantes de marina de todos los países deben voltear sus armas para unirse a los trabajadores en una revolución comunista internacional.
¿Crees que eso puede suceder? ¡Yo definitivamente sí!
—Soldado veterano rojo
Lee Nuestro Folleto:
“Soldados, Marineros, Marines: Cruciales para la Revolución Comunista”
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