Derrotemos Vigilancia y Secuestros Fascistas con la Revolución Comunista

Estudiantes de la preparatoria Lake Oswego protestan contra La Migra, febrero de 2026

EE.UU., 2 de octubre— Agentes fascistas de inmigración (La Migra) dispararon por la espalda a Wilber Rafael Garcés Pérez, de 28 años, mientras lo secuestraban en Austin (Texas) hace doce días. Wilber sufrió terriblemente debido a la bala alojada cerca de su columna vertebral, le fue extraída recién hoy. Ahora se le acusa de “agredir” a un agente de La Migra con el espejo retrovisor de su automóvil.

La Migra ha asesinado al menos a treinta y una personas en lo que va de año. Cuatro por disparos. Veinticinco bajo custodia. Al menos dos fallecieron mientras huían de sus captores. Las detenciones han alcanzado cifras récord tras un aumento en las operaciones de control durante el verano en todo EE.UU.

La mayoría de los detenidos carece de antecedentes penales. Algunos acudían a realizar trámites obligatorios. Otros son niños pequeños obligados a comparecer solos ante jueces de inmigración. Algunos son ciudadanos estadounidenses. Ciudadanos y muchas otras personas han sido deportadas; algunos, a países que nunca conocieron y que el Departamento de Estado de EE.UU. califica como demasiado peligrosos para visitar.

Pero también están surgiendo protestas. En la pequeña localidad de Oswego (Nueva York), de población mayormente blanca, setenta personas se movilizaron rápidamente para defender a dos trabajadores inmigrantes que se habían refugiado en un tejado. Se enfrentaron a la policía y a los bomberos locales, quienes colaboraban con La Migra en el intento de secuestrar a los trabajadores. Tras seis horas, la multitud logró ayudar a los trabajadores a escapar. Ahora están indignados con el gobierno de la ciudad, no solo con La Migra.

“Gran parte de las patrullas contra La Migra se basan en un enfoque legalista. Eso revela ilusiones fatales sobre la democracia capitalista”, señaló una camarada involucrada en esta labor.

La resistencia es positiva, pero insuficiente. Necesitamos una revolución. Muchos están dispuestos a escuchar este mensaje.

“Dame el nuevo Bandera Roja, dijo un activista dedicado a patrullar contra La Migra en Pasadena (California)”. “Siempre me sacude. En el buen sentido”.

“Si vienen por ti por la mañana, vendrán por nosotros esa misma noche”, escribió James Baldwin en 1970 a Angela Davis, quien se encontraba encarcelada. La Migra fascista se está transformando en una Gestapo que viene por todos nosotros.

Desde febrero, agentes federales han exigido a las empresas tecnológicas que les entreguen datos de identificación de los responsables de cuentas en redes sociales contrarias a La Migra. Se rastrea e identifica a los manifestantes que se oponen a ella mediante tecnología de reconocimiento facial, cámaras FLOCK y bases de datos nacionales. Gran parte de esta tecnología proviene de empresas israelíes y se utilizó por primera vez contra los palestinos.

FLOCK es un sistema automatizado de lectura de matrículas (ALPR, por sus siglas en inglés) que cuenta con 100,000 dispositivos. Realiza más de 20,000 millones de escaneos al mes para más de 5,000 cuerpos policiales. Los sistemas ALPR han provocado protestas en todo EE.UU., siendo Dallas (Texas) el lugar más reciente. Muchas cámaras han sido objeto de actos de vandalismo.

Sin embargo, atacar los síntomas del creciente fascismo no aborda su causa fundamental. El propio capitalismo y el imperialismo.

Los explotadores capitalistas siempre han mantenido su poder para explotar a las masas con la violencia estatal. Y mentiras para dividirnos. Mentiras racistas y sobre la “democracia”. Destinadas a hacernos creer que el sistema nos beneficia y nos exime de esa violencia.

El capitalismo global atraviesa una crisis provocada por sus propias contradicciones internas. La creciente mecanización (y ahora la inteligencia artificial) reduce las tasas de ganancia, ya que las ganancias provienen únicamente de la explotación de la fuerza de trabajo. La competencia se agudiza y deriva en guerras comerciales. Y luego, en guerras armadas.

Las líneas de clase se endurecen. La desigualdad de clase se dispara. El racismo se intensifica. El nacionalismo se vuelve más virulento. La corrupción se enquista y crece. Se multiplican los desastres climáticos y los genocidios. Queda al descubierto la naturaleza violentamente represiva del Estado capitalista. Las masas lo perciben como fascista.

Estamos viendo todo eso hoy en día.

Para destruir el fascismo desde sus raíces capitalista-imperialistas, las masas deben asumir la revolución comunista.

Revolución, porque las reformas son, a lo sumo, un parche. En el peor de los casos, una venda que nos impide ver la verdad. Solo una revolución armada —liderada por trabajadores, soldados y marineros comunistas— puede derrotar a los capitalistas y a sus herramientas fascistas.

Comunismo, porque solo el comunismo puede sustituir el “nexo del dinero” del capitalismo por una sociedad basada en la cooperación y el compartir. Una sociedad comunista global y sin clases no tendrá naciones ni fronteras. No necesitará un Estado represivo ni guerras.

En las zonas liberadas comunistas, allí donde se establezcan, las masas trabajadoras planificarán y producirán únicamente para satisfacer nuestras necesidades. Nos organizaremos y defenderemos a través de un partido obrero comunista internacional de masas. Al igual que ahora, nuestro partido invitará a unirse a él a todos aquellos dispuestos a luchar colectivamente para hacer realidad el comunismo en todas partes.

Este es el mensaje que tenemos que llevar a nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo y de estudios, así como a las masas antifascistas que se alzan, ya sea a pequeña o a gran escala. Construyamos colectivos comunistas ahora mismo.

Lee Nuestro Folleto:

“Luchemos Por El Día En Que Ningún Trabajador Sea Llamado Extranjero”

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