Inteligencia Artificial: ¿Progreso Para Quién?

Texas (EE.UU.) protesta contra los centros de datos.

EL SALVADOR, 4 de octubre— La rivalidad interimperialista entre EE.UU. y China convierte la tecnología en un campo de batalla mientras los trabajadores enfrentamos desempleo, explotación y destrucción ambiental.

El periodista Brian Merchant ha cuestionado la obsesión con escenarios apocalípticos y señalados problemas relacionados con trabajo, vigilancia e infraestructura tecnológica. Abre una discusión necesaria: ¿estamos mirando el peligro de la IA o dejando de mirar quién controla esta tecnología?

“Para nosotros los comunistas, esta diferencia es fundamental”, dijo A. “La IA no existe fuera de la sociedad. Es producto del conocimiento acumulado durante generaciones por trabajadores, científicos e ingenieros. Pero bajo el capitalismo, sus avances son controlados por empresas y Estados imperialistas que compiten por ganancias, mercados y poder”.

“La pregunta no debería ser estar ‘a favor’ o ‘en contra’ de la IA. Una máquina puede aumentar enormemente la capacidad productiva, pero bajo el capitalismo sus beneficios no se distribuyen de acuerdo con las necesidades de quienes trabajan. La cuestión central es quién posee, controla y decide cómo utilizar esa tecnología”, comentó L.

“Si una empresa utiliza IA para producir más con menos trabajadores, el aumento de productividad puede convertirse en despidos y mayor explotación. Si se utiliza para vigilarnos, se convierte en una herramienta de control. Y si se construyen enormes centros de datos, sus costos ambientales recaen sobre comunidades y trabajadores”, planteó D.

Agregando “Si la tecnología permite producir más, ¿por qué tiene que significar que algunos pierdan su empleo mientras otros acumulan más ganancias?”

EE.UU. y China: La IA Como Campo de Batalla Interimperialista

Washington y Beijing consideran la IA estratégica para su poder económico y militar. Ambos compiten por chips avanzados, modelos de IA, infraestructura, inversiones y mercados. Estados Unidos restringe tecnologías avanzadas destinadas a China, mientras China desarrolla su propia capacidad tecnológica.

Los grandes medios presentan esta disputa como una carrera en la que uno debe “ganar”. Pero ¿ganar para quién? EE.UU. defiende los intereses de su clase dominante y China impulsa su expansión según sus propios intereses económicos y estatales.

Para los trabajadores de ambos países, esta competencia puede significar presión laboral, vigilancia, militarización y subordinación de la tecnología a sus clases dominantes. “¿Por qué tenemos que elegir entre EE.UU. y China si ninguno de ellos pone las necesidades de los trabajadores en el centro?”, preguntó C.

“Esa es precisamente la discusión que debemos impulsar. No debemos apoyar ninguna lucha imperialista, sino una revolución comunista que ponga fin a la explotación, la destrucción ambiental y el desempleo que enfrentamos”, afirmó A.

Preguntas que Trabajadores Deberían Abordar Sobre la IA

Aquí nuestra discusión, la cual deberíamos llevar a todos los colectivos del PCOI, así como a las fábricas, escuelas y barrios:

¿Qué ocurre cuando una empresa utiliza IA para producir más con menos trabajadores?

¿Qué ocurre cuando los centros de datos necesitan enormes cantidades de energía y recursos?

¿Qué ocurre cuando gobiernos y empresas utilizan algoritmos para vigilar y controlar nuestra fuerza laboral?

“Podría aumentar la productividad con la IA, pero bajo el capitalismo eso puede significar despidos masivos y mayor explotación”, concluimos. El problema no es solo la máquina. Es quién la controla y para qué la utiliza.

No debemos aceptar que todo riesgo señalado sobre la IA sea falso. Los riesgos tecnológicos existen y deben estudiarse. Pero rechazamos que las grandes potencias y corporaciones definan solas cómo enfrentarlos y para qué utilizar la tecnología. El estudiar la IA también implica estudiar quién es el dueño de la tecnología, quién obtiene sus beneficios y quién asume sus costos.

La tecnología demuestra que la humanidad tiene una enorme capacidad para transformar el mundo, pero permanece subordinada a la competencia entre capitalistas y potencias imperialistas. La tecnología debe servir a las necesidades humanas, no a la competencia imperialista ni a la acumulación de ganancias.

Nosotros los trabajadores no necesitamos escoger entre ningún imperialista. Necesitamos organizar nuestra fuerza de clase. La pregunta no es cuál potencia dominará la IA, sino si la clase trabajadora permitirá que nuestro conocimiento y capacidad productiva sigan siendo utilizados contra nosotros.

Discutamos Bandera Roja, estudiemos y organicémonos la lucha comunista a través del PCOI.

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