
4 de octubre — En la tercera guerra mundial en curso entre Estados Unidos y China, el abundante petróleo de Irán es clave para el imperialismo chino, tanto para su crecimiento económico como para garantizar el petróleo en tiempos de guerra.
El petróleo iraní puede llegar a China por mar y por tierra, incluso a través de la recién construida conexión ferroviaria de la “Ruta de la Seda de Acero” que une a ambos países. La vía está en operación a pesar de los bombardeos estadounidenses.
El objetivo del imperialismo EE.UU. es impedir que China —su principal rival— acceda al petróleo iraní, tomando el control de Irán. Esto frenaría el ascenso económico de China y, en caso de guerra, paralizaría su maquinaria militar.
Aunque algunas facciones de la clase dominante de EE.UU. critican a Trump por no haber logrado que otros miembros de la OTAN apoyaran un ataque contra Irán, todas están comprometidas con el control del petróleo y de la moneda con la cual se vende.
Petrodólar vs Petroyuán
Un aspecto crucial de la pugna entre imperialistas estadounidense y chinos es que el petróleo de Irán se vende en yuanes chinos y otras divisas, en lugar de en dólares estadounidenses. El aumento de las ventas de petróleo en yuanes amenaza la supervivencia del petrodólar.
En 1973, los saudíes acordaron vender petróleo exclusivamente en dólares estadounidenses a cambio de protección militar por parte de EE.UU. Los saudíes utilizaron su influencia en la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para garantizar que todas las naciones productoras vendieran su crudo en dólares. Desde entonces, el petróleo se vende exclusivamente en dólares estadounidenses a nivel mundial.
El petrodólar otorgó a EE.UU. una enorme ventaja financiera. Su gobierno podía imprimir dinero respaldado por el petrodólar, mientras que el resto de los gobiernos se veían obligados a comprar dólares e invertir en la economía estadounidense.
Las sanciones de EE.UU. (contra Irán y otros países) han resultado contraproducentes, ya que cada vez más transacciones a nivel mundial se realizan en monedas distintas al dólar. Esto amenaza la posición global de los capitalistas estadounidenses.
Los imperialistas estadounidenses, desesperados por recuperar su dominio financiero y militar, necesitan urgentemente un cambio de régimen en Irán. Si el petrodólar cae, la economía de EE.UU. entrará en una profunda depresión.
Los países del Golfo ya no pueden cooperar plenamente con las sanciones de EE.UU. contra Irán debido al temor a ataques iraníes. Por ello, las nuevas sanciones estadounidenses podrían significar el fin del régimen de sanciones de EE. UU. Los ataques de Irán contra los estados del Golfo han demostrado que los imperialistas estadounidenses ya no pueden ofrecer protección militar.
La deuda pública de EE.UU. asciende a 40 billones. Solo el pago anual de intereses es de 1 billón, una cifra superior incluso al presupuesto de defensa. Si el petrodólar colapsa, esta carga de deuda supondrá ataques masivos contra las masas trabajadoras.
Una invasión terrestre de Irán y el colapso del petrodólar provocarían una depresión mundial debido al fuerte aumento de los precios del petróleo y los fertilizantes. Dichos precios ya están subiendo.
Veintidós países participaron en la reciente cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (liderada por Rusia y China). Condenaron las sanciones y los bombardeos estadounidenses contra Irán. Se comprometieron a apoyar a Irán y a la integración económica euroasiática. Están construyendo un sistema financiero ajeno al control de EE.UU. y la OTAN. Esto llevará al imperialismo estadounidense a un estado de mayor desesperación.
La Expansión de la Guerra y Nuestro Futuro Comunista
El reciente avance de Ansar Allah (hutíes) — respaldado por Irán— en Yemen contra los intereses saudíes, así como su ataque a un oleoducto clave, han aumentado el riesgo para el suministro mundial de petróleo y han expandido el conflicto bélico. Ansar Allah ha tomado el control del estratégico estrecho de Bab el-Mandeb y ha amenazado a Riad, la capital saudí.
El gobierno de EE.UU. intensifica las sanciones contra Irán. Estas afectan a los trabajadores iraníes, no al gobierno. Las masas iraníes ya sufren salarios bajos, una inflación elevada y escasez. Mientras tanto, los imperialistas chinos y rusos apoyan al gobierno capitalista iraní con inteligencia y armamento.
Los trabajadores petroleros iraníes desempeñaron un papel clave en el derrocamiento del Sha en 1979. Hoy los trabajadores y soldados de todo el mundo son fundamentales en la lucha por transformar la explotación imperialista y la guerra por las ganancias petroleras en una revolución por el poder obrero comunista.
Las contradicciones entre trabajadores y capitalistas se agudizan en todas partes. Los trabajadores no tenemos “intereses nacionales”; ¡tenemos intereses de clase internacionales! Luchamos por construir un mundo comunista donde la producción se destine únicamente a satisfacer las necesidades de las masas.
Las guerras intensifican los ataques contra los trabajadores en todas partes. Estas guerras dejan al descubierto al capitalismo como un sistema capaz únicamente de muerte, destrucción y fascismo. ¡El comunismo es nuestro futuro! Significa vida y salud para la clase trabajadora internacional. Construyamos lazos y solidaridad entre trabajadores, jóvenes y soldados de todo el mundo, así como un PCOI de masas.
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“Soldados, Marineros, Marines: Cruciales para la Revolución Comunista”
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