¿Quién Gana Cuando La Clase Trabajadora Se Enferma?

Comida Rápida, Enfermedades Crónicas y El Negocio Capitalista De Nuestra Salud

“La salud de la clase trabajadora está condicionada por el sistema capitalista. Mientras millones trabajamos largas jornadas por salarios que apenas alcanzan para sobrevivir, las grandes cadenas de comida rápida y los fabricantes de productos ultraprocesados expanden mercancías baratas y accesibles, colocándolas al alcance de nosotros, los trabajadores”, dijo C.

“El problema no es simplemente que un trabajador compre una hamburguesa o una bebida azucarada. La contradicción está en un sistema donde muchas veces resulta más fácil y barato consumir comida procesada que tener acceso permanente a alimentos saludables, a los cuales solo una parte de la población puede acceder”, comentó A.

“¿Por qué para nosotros la comida que puede enfermarnos es accesible, mientras una alimentación saludable se vuelve cada vez más difícil?” Esta es una pregunta para discutir entre trabajadores.

“Las enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de azúcares, grasas y sodio están relacionadas con sobrepeso, diabetes e hipertensión. Estas enfermedades también generan mercados. Cuando un trabajador enferma aparecen consultas, medicamentos, análisis, tratamientos y hospitalizaciones. La salud deja de ser solamente una necesidad humana y se convierte en un espacio donde se mueven ganancias, mientras las consecuencias recaen sobre nuestras familias”, concluyó D.

¿Y Qué Ocurre en El Salvador?

DoctorSV es presentado por el Gobierno como una herramienta pública de telemedicina para atender, entre otras enfermedades, diabetes e hipertensión. El programa contempla tecnología, personal, medicamentos, exámenes y otros componentes, además de la contratación de servicios especializados y redes externas, incluyendo farmacias y laboratorios clínicos.

Esto abre un debate la cuestión no es simplemente si un servicio es público o privado. Bajo el capitalismo, tanto las empresas privadas como las instituciones públicas pueden responder a un sistema que prioriza la rentabilidad y la acumulación de riqueza por encima de las necesidades de la clase trabajadora.

Mientras las empresas buscan ganancias a costa de nuestras necesidades y los recursos públicos pueden terminar sosteniendo negocios y contratos, los trabajadores seguimos pagando las consecuencias. No necesitamos reformas que intenten hacer más humano un sistema basado en la explotación, ni empresas que lucren con nuestra salud. Necesitamos una sociedad comunista, libre de la explotación capitalista, donde la riqueza y los servicios que producimos estén organizados para satisfacer las necesidades de las masas y no para enriquecer a una minoría.

Por eso debemos preguntar: ¿cómo se utilizan los recursos públicos?, ¿quién administra los servicios y quién termina beneficiándose económicamente de nuestras necesidades de salud?

El Hospital Nacional El Salvador fue creado como institución pública y cuenta con servicios como laboratorio clínico y radiología. La discusión no debe reducirse a público contra privado, sino a cómo se organizan los recursos de la sociedad y si realmente responden a las necesidades de la clase trabajadora.

“Si el Estado puede destinar recursos a la atención médica, ¿por qué no colocar esos recursos principalmente en fortalecer la infraestructura, los trabajadores y los servicios de salud?”, preguntó un trabajador.

El capitalismo convierte nuestras necesidades en mercancías y puede transformar sus consecuencias en nuevos mercados. ¿Por qué una sociedad que posee los recursos y conocimientos para prevenir muchas enfermedades permite que nuestras necesidades básicas se conviertan en oportunidades de ganancia?

En una sociedad comunista, la salud de la clase trabajadora no estaría organizada alrededor de la ganancia. Alimentos saludables accesibles, agua limpia, vivienda digna, tiempo para descansar, condiciones laborales seguras y servicios de salud suficientes deben ser derechos de todos y no negocios para unos pocos.

“¿Cuánto dinero genera una enfermedad crónica que pudo prevenirse?”

Esta pregunta revela una contradicción: la clase trabajadora produce la riqueza, pero diferentes sectores pueden acumular ganancias alrededor de nuestras necesidades básicas: alimentación, vivienda, salud y medicamentos.

“El robo capitalista no solamente ocurre cuando nos quitan directamente nuestro salario. También ocurre cuando la riqueza que producimos se utiliza para sostener negocios mientras nuestras necesidades permanecen insatisfechas”, dijo F.

“Necesitamos poner un alto a este robo. Los trabajadores debemos discutir, organizarnos y luchar por una sociedad comunista donde la producción y los servicios estén destinados a satisfacer las necesidades humanas y no a enriquecer a una minoría”, concluyó A.

La clase trabajadora produce los alimentos, construye los hospitales, sostiene las fábricas y mantiene funcionando la sociedad. Las masas tenemos el poder de transformar esta realidad. Organicémonos con el PCOI y luchemos por una revolución comunista.

Desde Bandera Roja llamamos a nuestros lectores a discutir estas contradicciones en sus centros de trabajo, comunidades y colectivos: ¿quién controla la riqueza que producimos?, ¿quién se beneficia de nuestras enfermedades?, ¿por qué nuestras necesidades se convierten en negocios?

¡La salud no es mercancía! ¡La riqueza que producimos debe estar al servicio de las necesidades de la clase trabajadora!

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