
NUEVA DELHI (India), 4 de octubre— “Me gustaría formar parte de su lucha. Pero si falto un día, mi esposa y mis cuatro hijos no comerán esta noche”, dijo Ramesh, un lector habitual de Bandera Roja. Gana 500 rupias (5 dólares estadounidenses) por su jornada laboral. Hay cuatro millones de trabajadores como él. Su empleo no está garantizado. Trabaja en una fábrica que produce carcasas de plástico y revestimientos externos para cables. Pero, las placas de circuitos internos y otros componentes electrónicos vienen de China.
Ramesh nos esperaba después de su turno de 12 horas. Tomábamos un té y le preguntamos qué opinaba sobre la reunión de los BRICS en Nueva Delhi. Nos mostró una batería portátil que él mismo había fabricado. Todas las piezas provienen de China y luego se exportan a EE.UU. Y estos les han impuesto aranceles a China y a la India. Empresas de la India se están trasladando a zonas más baratas, como Vietnam. Los trabajadores de China, la India y Vietnam compiten por fabricar productos a muy bajo costo.
La guerra entre EE.UU. e Irán ha afectado directamente a Ramesh. Los precios de los alimentos han aumentado drásticamente. Las bombonas de gas son tan caras que la gente quema basura desechada como combustible. Su fábrica despidió a 800 de los 2,000 trabajadores que tenía; existen miles de fábricas en situaciones similares.
“Me alegró mucho ver esas enormes manifestaciones estudiantiles. Leí de ellas en Bandera Roja y se las mostré a todos mis vecinos. Están tan desesperados que, cuando hablamos de un cambio comunista, inmediatamente quieren saber cómo transformaremos esta sociedad capitalista tan corrupta y codiciosa”.
¿Qué Significó La Conferencia De Los BRICS Para Las Masas?
Ramesh nos pidió que lo siguiéramos por unos callejones estrechos que nunca habíamos visitado. La calle se hacía cada vez más angosta. Las chabolas de los alrededores estaban visiblemente hacinadas.
Entonces vimos una cloaca a cielo abierto, unos treinta metros más abajo. Un flujo constante de chicas jóvenes descendía precariamente hacia el canal de drenaje. Allí recogían cubos de agua para llevarlos a sus chabolas y utilizarlos para bañarse, cocinar y limpiar.
A menos de 500 metros de aquí, se ven rascacielos con apartamentos millonarios y áticos que cuestan más de 200 millones de dólares.
Los dignatarios, diplomáticos y presidentes del BRICS, junto con sus comitivas, no verán las condiciones de vida infrahumanas de las masas. Se maravillarán ante los apartamentos de ultralujo como señal de que India se convertirá en la tercera economía mundial de 5 billones de dólares para el año 2030. Ignorarán que India ocupa el puesto 102 de entre 123 países en el Índice Global del Hambre. 350 millones de personas viven con 5 dólares al día, generando una enorme riqueza para los multimillonarios.
Muchos amigos y vecinos se reunieron con nosotros en la pequeña habitación de Ramesh. Habían estado leyendo Bandera Roja. Nuestros camaradas explicaron que el BRICS es un grupo de países en el que China desempeña un papel dominante. Los capitalistas chinos están creando una Ruta de la Seda digital y marítima, acumulando riqueza a costa de la clase trabajadora. Están desplazando rápidamente a EE.UU. como potencia dominante.
El ascenso de China y el declive de EE.UU. no pueden continuar indefinidamente. Conducirá a grandes guerras motivadas por el lucro. Ya vemos señales de esto en la guerra de Irán. La clase trabajadora no gana nada con el dominio de unos capitalistas sobre otros. Los trabajadores de los barrios marginales de Nueva Delhi tienen mucho en común con los trabajadores de China, quienes fabrican productos a un ritmo frenético y ganan cada día menos dinero, como los trabajadores de India, Vietnam o cualquier otro lugar.
Tenemos que destruir este sistema capitalista y reemplazarlo por una sociedad comunista donde los trabajadores no compitan entre sí, sino que se complementen y satisfagan las necesidades de todos.
Un amigo de Ramesh había estado escuchando. “Camaradas, soy un hombre muy pobre. Crecí en un pueblo de Bihar y fui a la escuela por cuatro años. Empecé a trabajar a los doce. Me encanta leer Bandera Roja con Ramesh y otros amigos. Pero no tengo mucha instrucción. A mucha gente de por aquí le pasa lo mismo. Queremos aprender y acoger el comunismo, porque habla de acabar con el sistema que nos convierte en esclavos durante toda la vida. Pero me pierdo cuando se habla de cosas complicadas como los BRICS o la rivalidad imperialista. ¿Podrían explicármelo con palabras sencillas?”.
Más tarde, celebramos una reunión más amplia de nuestro colectivo. La inquietud del amigo de Ramesh es válida: no explicamos algunos artículos de manera que personas como él puedan entenderlos. Decidimos reunirnos con ellos regularmente y elaborar material escrito que todos puedan leer. Es la única forma de movilizar a las masas por el comunismo. Y la única manera de destruir esta sociedad capitalista, corrupta y codiciosa.
Lee Nuestro Folleto:
“Movilizar a las Masas para el Comunismo”