Aniversario de la Revolución Bolchevique

“COMUNISMO” Petrogrado, 1917

Celebremos la Lucha Armada por el Poder Obrero

El 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre, según el antiguo calendario), comenzó la Revolución rusa en Petrogrado, entonces capital de Rusia, con una insurrección armada organizada por los bolcheviques. Tomaron el control de puntos clave como el Palacio de Invierno y la sede del gobierno.

Al día siguiente, estalló un levantamiento a gran escala, una flota de marineros bolcheviques entró en el puerto. Decenas de miles de soldados se sublevaron en apoyo a los bolcheviques. La Guardia Roja ocupó edificios gubernamentales.

Ese otoño, más de un millón de trabajadores participaron en huelgas, muchos organizadores o simpatizantes bolcheviques; obreros industriales en Petrogrado y Moscú, mineros en el Donbás, metalúrgicos en los Urales, trabajadores petroleros en Bakú, obreros textiles en la Región Industrial Central y trabajadores de cuarenta y cuatro líneas ferroviarias. Controlaron la producción y la distribución en muchas fábricas y plantas.

Los bolcheviques se organizaron bajo la consigna de “Paz, Tierra y Pan”, buscando el fin de la guerra y el poder obrero, y con el objetivo final del comunismo.

Liberales procapitalistas y monárquicos formaron una fuerza contrarrevolucionaria apoyada por catorce potencias imperialistas. Frente a ellos, los bolcheviques organizaron a más de cinco millones de obreros y campesinos en el Ejército Rojo, además de hacer agitación entre las tropas invasoras. Para 1920, las revueltas entre los soldados obligaron a los imperialistas a retirarse, con la única excepción de Japón.

Los bolcheviques heredaron una economía destrozada. La hambruna estaba generalizada. Su solución a corto plazo fue el “comunismo de guerra”. Su clave fue el monopolio estatal del grano. Consistía en requisar los excedentes agrícolas a los campesinos ricos y racionar los alimentos para la población urbana y así reactivar la producción y prescindir de una moneda que la inflación había dejado sin valor.

Las fábricas enviaron destacamentos de obreros al campo para colectar alimentos desesperadamente necesitados. Pero, los bolcheviques contaban con una base de apoyo limitada entre el campesinado, y no movilizaron a destacamentos obreros para luchar por el comunismo real. En casos aislados adoptaron una línea de clase definida respecto a los trabajadores rurales asalariados, o se dedicaron a organizar el estudio del comunismo y a formar células del partido.

Una vez derrotada la contrarrevolución, algunas fuerzas dejaron de apoyar a los bolcheviques. Surgieron problemas graves porque los bolcheviques habían luchado únicamente por la dirección política, no por la dirección ideológica; por el poder, pero no por el comunismo.

Soldados, Marineros y Trabajadores: La Clave de la Revolución

Los bolcheviques mostraron que las masas de trabajadores, soldados y marineros pueden ser ganados a la revolución y la toma del poder en nombre de la clase obrera. ¡Tenemos mucho que aprender de ellos!

Pero, su error fatal fue la falta de confianza en que los trabajadores y soldados pudieran comprender la necesidad de luchar directamente por el comunismo.

Los bolcheviques retrocedieron. Adoptaron la Nueva Política Económica, el desarrollo de relaciones abiertamente capitalistas. Incentivaron a las masas a buscar el beneficio personal. Retrocedieron del objetivo de construir el comunismo. Arrebataron los medios de producción al capital privado para ponerlos en manos de un Estado dirigido por el partido. Mantuvieron las relaciones económicas capitalistas (salarios, dinero, mercados). El partido terminó convirtiéndose en el núcleo de una nueva clase capitalista.

Hoy sabemos que los soldados, los marineros, los trabajadores y la juventud son capaces de comprender las ideas comunistas y de luchar directamente por el comunismo. Trabajamos para unir a nuestra clase a escala mundial en un único partido comunista internacional de masas. Movilizar a las masas por el comunismo es nuestro principio rector, tanto ahora como después de la revolución.

En 1917, las masas rusas demostraron que la clase obrera puede levantarse y tomar el poder. ¡Lo volveremos a hacer!

Pero nuestro mundo comunista será muy distinto al socialismo de la Unión Soviética. El poder obrero comunista pondrá fin de inmediato al elemento central del capitalismo: la economía basada en el dinero. Nadie trabajará por un salario para comprar lo que necesita.

Nuestro PCOI guiará a las masas a trabajar y compartir basándose en el compromiso mutuo.

Los trabajadores ya producen todo. En el comunismo, seremos los productores quienes decidamos lo necesario. Organizaremos el trabajo y distribuiremos sus frutos según las necesidades. Sin mercados, sin dinero, sin trueque, sin intercambios: ¡simplemente compartiendo!

La humanidad podrá vivir como la gran familia que, en realidad, somos.

El comunismo no tendrá un “gobierno” separado del partido comunista de masas, el cual acoge a todos en sus filas. Las masas, organizadas en colectivos partidarios interconectados, participarán directamente en la toma de decisiones.

Este partido comunista de masas unirá a los trabajadores de todo el mundo en una fuerza poderosa. Los patrones no podrán utilizar el nacionalismo, la religión, el sexismo o el racismo para engañarnos y engañarnos a que luchemos contra nuestra familia de clase obrera.

¡Únete a nosotros para celebrar nuestro pasado revolucionario y construir el futuro comunista!

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