
Esta guerra colonial abarca la privación de derechos políticos, la explotación económica y la extracción de recursos, así como la represión y acciones militares orquestadas. Incluye, además, la confiscación de territorios y tierras, el control sobre los recursos naturales, la dominación política y el desmantelamiento sistemático de los derechos e instituciones políticas y democráticas.
El antiguo sistema de las FATA (Áreas Tribales Administradas Federalmente) no solo ha sido restaurado, sino que se ha ampliado: de siete agencias tribales ha pasado a doce distritos. Esto extiende un régimen de excepción y un control militarizado a un territorio mucho más vasto.
El gobierno federal, centrado en Punyab y el destacamiento militar, ha usurpado las competencias legislativas, ejecutivas, administrativas y fiscales de la provincia. Ha despojado al pueblo pastún incluso de la limitada autonomía política de la que disponía anteriormente.
El Estado está institucionalizando un régimen de excepción y una forma de gobierno basados en la fuerza militar. Está convirtiendo la resistencia política en un acto que puede desencadenar una represión estatal letal. No se trata simplemente de la restauración del antiguo sistema colonial fronterizo, sino de su expansión y consolidación en todo Pajtunjua.
Algunos comparan el establecimiento de una secretaría independiente para doce distritos en Pajtunjua con la Secretaría del Sur de Punyab, situada en Bahawalpur/Multán. Al hacerlo, en realidad están respaldando la narrativa del Estado colonial.
El gobierno de Punyab estableció la Secretaría del Sur de Punyab mediante enmiendas a su propio reglamento interno, dentro del marco constitucional y administrativo provincial vigente.
Punyab no fue sometido a un estado de emergencia ni al “gobierno del gobernador” (administración directa). El gobierno federal tampoco destituyó a su gobierno provincial electo ni se apoderó de sus competencias. Asimismo, Punyab no ha tenido que enfrentarse a una guerra orquestada con el fin de consolidar una expansión colonial.
En Pajtunjua, por el contrario, el gobierno federal ha impuesto un estado de emergencia y el “gobierno del gobernador”. Ha desplazado a la autoridad provincial electa, ha asumido amplias competencias legislativas, ejecutivas, administrativas y fiscales, y ha impuesto un sistema de gobierno excepcional en doce distritos. Presentar esta toma del poder —de carácter federal y militar— como una mera reorganización administrativa equivale a ocultar la naturaleza política de la ofensiva colonial contra Pajtunjwa; así como las cuestiones más amplias de la dominación militar, el despojo territorial, el control sobre la tierra y los recursos naturales, la autonomía provincial y los derechos nacionales y democráticos de la nación pastún.
Si el gobierno federal —centrado en Punyab— y el ejército redibujan Pajtunjwa, ¡deben estar preparados para que se redibuje el propio Pakistán!
¡Excelente para nosotros...! Esto abriría nuevas oportunidades para organizarnos en favor de la revolución comunista internacional.
—Un camarada en Pakistán
