
Carta: México 1968 aquí ♦ Carta: ¿Qué es lo Que Funcionará? aquí ♦ Carta: ¡Es el momento! aquí ♦ (SÓLO EN LA WEB)
Carta: 1968 Año de Luchas Estudiantiles a Nivel Mundial y la Masacre del 2 de Octubre en México.
Un ataque policial contra estudiantes que tuvieron una reyerta deportiva callejera, persiguiendo y golpeándolos dentro de la escuela, desencadenó protestas y una rebelión el 26 de julio de ese año.
Debido a las acciones masivas, la policía represiva perdió el control y el gobierno mandó al ejército, interesado en acabar pronto el conflicto ante la inminencia de los juegos olímpicos, programados para meses después.
El conflicto escaló hasta una huelga nacional estudiantil. Reflejó años de opresión durante la década previa, con huelgas obreras reprimidas de profesores, ferrocarrileros, médicos y enfermeras.
Aunque el capitalismo parecía pujante, con tasas de crecimiento del 6%, los trabajadores sufrían explotación y opresión.
Había grupos revisionistas, que seguían la orientación soviética o la china, perseguían las “libertades democráticas", la revolución no estaba a la orden del día sino la democratización del capitalismo. Como hoy, se necesitaba construir el PCOI en esas luchas, para preparar el derrocamiento.
Cuando el gobierno dijo que el movimiento era una “conjura comunista”, se apresuraron a negarlo y a reivindicar el nacionalismo.
El gobierno, intolerante, reprimió, brutalmente la marcha del 2 de octubre, dejando cientos de muertos, heridos y muchos encarcelados.
En esa época los estudiantes de Francia, al igual que hoy, también tomaban las calles en contra de los ataques capitalistas.
Ya que la explotación y la opresión capitalistas causan la inconformidad y crean rebeldía una y otra vez, el PCOI, tiene que esclarecer las vías de la emancipación expandiendo la idea de MMC (Movilizar las Masas para el Comunismo) en cada protesta alrededor del mundo.
—Camarada en México
Carta: ¿Qué es lo Que Funcionará?
Me parece que Bandera Roja es una publicación interesante.
A mi modo de ver, se parece más a la propaganda que a la información periodística. Personalmente, no creo que el comunismo sea la única solución, tal como lo plantea el periódico; más bien, considero que la respuesta a problemas como el imperialismo, el racismo, la desigualdad y otros similares residirá en una combinación de elementos que, hasta ahora, no se han integrado bajo una misma ideología.
Creo que lo ideal sería una mezcla que incorpore los principios anarquistas de ayuda mutua y ausencia de coerción; la organización y planificación propias del comunismo; la propiedad comunitaria de bienes —como el agua, los alimentos, la electricidad, los equipos agrícolas, las fábricas, etc.—; y los principios indígenas de vivir en reciprocidad con la tierra, respetando el carácter sagrado de todos los seres vivos. Todo ello, sumado a una buena dosis de pluralismo y democracia.
Esa es, al menos, mi opinión. En realidad, creo que lo que funcionará es algo que aún no se ha puesto a prueba.
Por mi experiencia, muchos comunistas en EE.UU. están profundamente comprometidos con su ideología. A veces, este compromiso es tan intenso que a quienes no son comunistas les resulta difícil colaborar con ellos, debido al carácter proselitista —casi evangélico— de algunos de sus organizadores.
No obstante, muchos son personas amables, guiadas por el deseo genuino de trabajar para construir un mundo mejor.
Considero que debates como este son fundamentales.
—Estudiante de secundaria en California (EE.UU.)
Bandera Roja responde: ¡Hay mucho de qué hablar aquí! Esperamos que nuestros lectores y los colectivos del partido debatan sobre estos temas y escriban al respecto.
Carta: ¡Es el momento!
Cuando estábamos distribuyendo Bandera Roja en Boeing, un grupo de estudiantes de secundaria que se dirigía al centro comercial se detuvo a mirar el periódico. Sin dudarlo, me acerqué y les pregunté si querían saber qué estaban haciendo los jóvenes trabajadores y estudiantes para luchar contra el fascismo y la explotación en todo el mundo. Inmediatamente dijeron “¡Sí!”, y vi entusiasmo en sus ojos. Poco antes, obtuve una reacción similar de un joven trabajador de Boeing que se apresuraba para entrar a su turno.
Creo que estamos viviendo tiempos emocionantes. Los jóvenes trabajadores y estudiantes —aquí en Estados Unidos, así como en Europa, India, Sudáfrica y El Salvador— se están dando cuenta de que se enfrentan a un futuro de guerras constantes, destrucción del medio ambiente, empleos con salarios miserables, brutalidad policial y más. ¡En cierto modo, esto me recuerda a la década de 1970!
La generación del “baby boom”, que alcanzaba la mayoría de edad por aquel entonces, se enfrentaba a condiciones similares. La guerra de Vietnam se prolongaba indefinidamente, y empezamos a comprender que Estados Unidos no iba a ganar. El presidente Nixon era un sinvergüenza que terminaría viéndose obligado a renunciar. Las ciudades se estaban desmoronando, y miles de trabajadores estaban desempleados o en huelga.
En mayo de 1970, estudiantes de la Universidad Estatal de Kent (Ohio), que protestaban contra la expansión de la guerra hacia Camboya, fueron tiroteados por la Guardia Nacional; cuatro de ellos murieron. Once días después, la policía mató a tiros a dos estudiantes e hirió a otros doce en el Jackson State College, en Mississippi. Los estudiantes negros protestaban contra el acoso racista por parte de la policía y de residentes blancos racistas. Estos sucesos desencadenaron una huelga estudiantil a escala nacional en la que participaron más de cuatro millones de estudiantes, lo que provocó el cierre temporal de cientos de facultades y universidades.
En 1971, la prisión de Attica, en el estado de Nueva York, fue escenario de una gran rebelión de prisioneros, en su mayoría negros, que protestaban contra superpoblación extrema, el racismo y las pésimas condiciones de vida. Los presos tomaron el control de la cárcel y retuvieron rehenes. El gobernador Nelson Rockefeller ordenó a la Policía Estatal y a la Guardia Nacional que recuperaran el control de la prisión asesinando treinta y tres reclusos y diez rehenes.
¿Conocen los jóvenes algo de esta historia? Supongo que no mucho. ¿Y qué hay de la rebelión de Soweto? Fue encabezado por jóvenes estudiantes. Mayo de 1968, Francia… los estudiantes dieron inicio al movimiento y millones de trabajadores se unieron a ellos en una huelga general que sacudió a toda Francia. La huelga general de Seattle de 1919, la lucha por la jornada laboral de 8 horas, la Comuna de París, entre otros ejemplos.
Los jóvenes deben saber que lograr un cambio no significa votar por el “mal menor”. Por supuesto, todo esto forma parte de las reformas. Pero si los trabajadores y sus familias son capaces de conseguir cambios importantes a nivel reformista, ¿por qué no podemos lograr el gran cambio: pasar del capitalismo al comunismo?
¡Lucha por un futuro rojo!
—Una camarada de Seattle (EE.UU.)
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