
EE.UU.: No Podemos Eliminar el Capitalismo con el Voto aquí ♦ Serbia, Brasil, Israel: Las Elecciones No Derrotarán al Fascismo aquí ♦ (SÓLO EN LA WEB)
EE.UU.: No Podemos Eliminar el Capitalismo con el Voto
LOS ÁNGELES (EE.UU.), 28 de octubre— Para cuando lean esto ya se conocerán los resultados de elecciones locales y estatales. Algunos de nuestros lectores y amigos celebrarán, mientras que otros estarán abatidos. Algunos quizás mantendrán un optimismo cauteloso, aunque con la inquietud de que los republicanos no respeten los resultados.
Como comunistas, cuestionamos la ilusión de que las elecciones al Senado y a la Cámara de Representantes de EE.UU. puedan generar un cambio cualitativo. Incluso si una “ola azul” (democrática) logra controlar el Senado.
“Las decisiones reales se toman en las salas de juntas de las grandes corporaciones”, señaló un camarada docente. “Por ejemplo, fue el banquero J. P. Morgan quien llevó a Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial”.
Cuando estalló la guerra en Europa en 1914, Morgan maniobró para convertirse en el agente de compras exclusivo de Gran Bretaña en Estados Unidos. Su empresa obtuvo 30 millones de dólares (equivalentes a casi 800 millones de dólares actuales). En menos de dos años también facilitó miles de millones de dólares en préstamos y créditos a los Aliados. El gobierno estadounidense fue presionado para garantizar dichos préstamos, con el fin de asegurar el flujo constante de municiones. Esto arrastró a EE.UU. a la guerra para garantizar la victoria de los Aliados.
El impulso del capitalismo por maximizar sus ganancias moldea nuestros empleos (si es que los tenemos), los alimentos, el agua y el aire a los que tenemos acceso, la atención médica —y su calidad—, nuestro entretenimiento, e incluso si los enormes centros de datos consumen recursos para alimentar la inteligencia artificial. Todo esto y mucho más.
La maquinaria de propaganda capitalista se pone en marcha antes de las elecciones para convencernos de que “tu voto es tu voz”. Lo que en realidad quieren decir es: vota y cállate.
Pero el aparato gubernamental existe, fundamentalmente, para ayudar a los capitalistas a explotarnos y reprimirnos. Cuando funciona sin contratiempos, sirve para que los capitalistas gestionen sus propias diferencias. Algo que, actualmente, no está ocurriendo.
Así, vemos protestas, como las de Sin Reyes, centradas en la votación anticipada, y energías volcadas en campañas para enviar tarjetas postales urgiendo a la gente a votar. En Estados Unidos, muchas personas están indignadas por los agentes de La Migra fascista, el racismo contra la población negra, el genocidio en Palestina y el creciente costo de la vida. Pero no vemos protestas masivas como las que sacuden a Francia, España, Albania, Grecia, Italia, México y Argentina.
Por eso debemos hablar alto y claro sobre la necesidad de destruir el poder estatal de los capitalistas con una revolución comunista.
El comunismo transformará la producción de buscar la maximización de ganancias a satisfacer las necesidades de las masas. Creará una verdadera toma de decisiones popular a través de colectivos locales, conectados a escala global como un partido comunista de masas.
Hoy empezamos a aprender cómo hacer eso. Construyendo relaciones sociales comunistas basadas en la ayuda mutua, el respeto y la lucha. Aprendiendo y enseñando sobre la revolución comunista.
¿Importan las Elecciones?
“La mayoría de la gente que conozco no vota. O lo hace sin estar convencidos, debido a la corrupción generalizada”, comentó un camarada. “A veces, los políticos locales resultan ser aliados decentes”.
“La mayoría de la gente que conozco es del tipo “vota por los demócratas, sin importar quién sea el candidato””, dijo otro. “Así que las conversaciones no llegan a ninguna parte”.
“¿Asi que ninguna de las dos alternativas marca la diferencia?”, preguntó el primer camarada, con escepticismo.
“En realidad, no. Especialmente cuando la mayoría de los demócratas que ya ocupan un cargo se presentan sin oposición, o están en distritos tan fuertemente demócratas que ganan automáticamente. Muy pocas contiendas ofrecen opciones de terceros partidos. La mayoría de los jueces se presentan sin rivales. Aunque las propuestas sometidas a votación sí son importantes”.
Un tercer camarada acordó: “Pueden importar para cuestiones locales o propuestas específicas, y es algo sencillo de hacer. Por eso sí voto. Pero, concretamente, no dedico mucha energía al electoralismo”.
Muchos de nuestros amigos se entusiasman con los candidatos de “terceros partidos”, especialmente con aquellos que se oponen al genocidio en Palestina. Sin embargo, algunos han terminado —con razón— desencantados con socialdemócratas como el alcalde de Nueva York, Mamdani. Él ofrece apoyo retórico a Palestina, mientras brinda apoyo material al sionismo. Este falso “antiestablecimiento” se reunió hace poco con Jamie Dimon, director ejecutivo de J.P. Morgan Chase; ¡el banco que ha dirigido la política exterior de Estados Unidos durante más de un siglo!
El partido que necesitamos no es uno que se autodenomine socialista (o incluso comunista) que, en la práctica, atrae a jóvenes indignados hacia la política electoral capitalista. Necesitamos al Partido Comunista Obrero Internacional.
Con nuestra línea de movilizar a las masas por el comunismo, empezando desde ahora. Con nuestra estrategia de organizar núcleos entre soldados y trabajadores industriales, así como entre los jóvenes. Con nuestras puertas abiertas de par en par, esperando darles la bienvenida a ti y a tus amigos.
Serbia, Brasil, Israel: Las Elecciones No Derrotarán al Fascismo
28 de octubre — Mientras Bandera Roja entra en imprenta, llegan resultados electorales sorprendentes desde Serbia, Brasil y el Estado sionista (“Israel”).
En Serbia, la “Lista Estudiantil” desbancó al partido del dictador de larga data, Vucic, en una victoria contundente e inesperada. En Brasil, el presidente en funciones, Lula da Silva, derrotó al abiertamente fascista Flávio Bolsonaro, tras haber perdido ante él en la primera vuelta de las elecciones.
El resultado final de las elecciones israelíes no se conocerá hasta dentro de un tiempo. El carnicero Netanyahu parece haber perdido frente al general Gadi Eisenkot, quien también tiene mucha sangre palestina en sus manos.
Lo sorprendente fue la masiva participación electoral entre los árabes israelíes. ¿Formarán los políticos árabes un bloque con Eisenkot? ¿Lo permitirá él con tal de deshacerse de Netanyahu? ¿Serviría algo de esto para detener el genocidio en Gaza, las expulsiones de palestinos en Cisjordania o para poner fin al apartheid israelí?
Ahora, Foreign Policy—portavoz del imperialismo estadounidense— afirma que “la Generación Z en Serbia ha demostrado que los jóvenes pueden lograr cambios transformadores con la participación política no violenta”. Pero, la “Lista Estudiantil” niega incluso querer una mayor integración con la Unión Europea, el principal socio comercial de Serbia. Su programa nacionalista incluye mantener el control sobre Bosnia, así como conservar los vínculos con el Israel fascista.
En realidad, estas victorias “antifascistas” no son tales. Tomemos el caso de Serbia: hace dos años comenzaron protestas juveniles masivas después de que la negligencia y la corrupción gubernamentales provocaran la muerte de dieciséis personas tras el derrumbe de la marquesina de una estación de tren.
Dejan Soskic, exgobernador del banco central, es un dirigente clave de la “Lista Estudiantil”. Es posible que el nuevo gobierno se aleje de las industrias de bajos salarios subsidiadas por el Estado, pero, sin duda, seguirá siendo firmemente capitalista. Apuesta por una reforma fiscal y medidas anticorrupción para apaciguar a las masas. Pero, no atacará la corrupción que reside en el núcleo mismo del capitalismo: el robo del trabajo excedente de los obreros, que se materializa en las ganancias de los patronos.
En Brasil, este será el cuarto mandato de Lula como presidente de una de las economías más grandes y, a la vez, más desiguales del mundo. Quien en su día fue un militante de la clase obrera, hoy es un político integrado en el sistema, con un patrimonio declarado de casi un millón de dólares. Puede que a los banqueros y empresarios no les caiga bien, pero han prosperado bajo sus políticas.
En todo el mundo, masas de jóvenes y trabajadores se movilizan bajo la bandera del antifascismo. Pero es la crisis global del capitalismo —y no la personalidad de los políticos— lo que está empujando al mundo a adentrarse cada vez más en el fascismo.
Las elecciones brindan al Estado capitalista la oportunidad de reajustarse para convertirse en un instrumento más eficaz de dominación de clase y opresión. La clase obrera no puede “apoderarse” de él para sus propios fines; debemos destruirlo. Solo una revolución comunista puede traer los cambios que necesitamos.