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Castas Indias Engendros del Imperialismo Británico:

El Comunismo Acabara con Ellas

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Miles de estudiantes por toda la India han continuado sus marchas de protestas y huelgas en las principales universidades como respuesta a la extrema discriminación racista sufrida por un estudiante dalit que le llevó a suicidarse. Los principales medios de comunicación han ignorado por completo estas manifestaciones.
En Nueva Delhi, los estudiantes respondieron al racismo anti-dalit marchando hacia el cuartel general ideológico de la organización RSS fascista responsable de organizar los asesinatos en masa de obreros musulmanes y dalit. No es de sorprenderse que la policía de Delhi, junto con los matones fascistas de RSS, atacaran brutalmente a los estudiantes.
El suicidio del estudiante dalit ha galvanizado a millones de estudiantes y trabajadores en la India para cuestionar el sistema de castas, con siglos de antigüedad, que los administradores coloniales británicos crearon e impusieron.

El capitalismo creó el sistema de castas de la India
La Gran Bretaña del siglo XVII y otros países europeos estaban pasando por la transformación revolucionaria del feudalismo al capitalismo. El auge del capitalismo en Gran Bretaña requería enormes cantidades de recursos naturales y mano de obra barata.
La conquista de la India por Gran Bretaña proporcionó ambas cosas. Pero, para lograrlo, los gobernantes británicos tuvieron que transformar las aldeas indias, que producían arroz para alimentar a sus familias,  en fincas de terratenientes para cultivar el yute, añil y opio. Esta transformación sin precedentes de las aldeas indias desarraigó a millones de campesinos. Estos se convirtieron en pobres sin tierra.
Las hambrunas y el hambre se generalizaron conforme el arroz fue sustituido por el cultivo del opio y del algodón con fines lucrativos. Un tercio de la población de Bengala pereció en oleadas persistentes de hambrunas. Pero, a los gobernantes capitalistas británicos les proporcionó algodón para las fábricas textiles en Manchester. También les proporcionó el opio para abrir en Manchuria los mercados a los productos manufacturados británicos. Millones de artesanos y obreros industriales chinos se volvieron adictos e inservibles para trabajar.
Los tejedores bengalíes, conocidos por su arte de producir tela fina a mano, tenían sus pulgares cortados por los agentes de los gobernantes británicos. Así fue como gran parte de la industria textil, producida con la explotación de la clase obrera británica, pudo inundar no sólo el mercado de la India, sino también el mercado global donde la tela india había sido dominante.
Los recién emergentes obreros rurales y sin tierra indios no tomaron pasivamente esta calamidad creada por el capitalismo. Millones de ellos se levantaron en armas contra la dominación británica y sus agentes locales, hindú y gobernantes musulmanes. Cada año después de 1756, grandes rebeliones campesinas amenazaban la existencia misma de la dominación colonial.
Los gobernantes británicos respondieron a esta crisis asignándoles a los brahmanes, la llamada casta sacerdotal, el papel de administradores coloniales. Ellos fueron educados en escuelas británicas y despiadadamente implementaron el dominio colonial británico.
El capitalismo necesitaba desesperadamente de la división de la recién surgida clase obrera que se rebelaba por doquier. Los historiadores británicos presentaban a los musulmanes como extranjeros y opresores de los hindúes, creando así una división artificial entre obreros hindúes y musulmanes.
Los campesinos rebeldes fueron clasificados como la casta  de “los intocables” y muchos de ellos son los dalits de hoy. Más de 3,000 castas y 25,000 subcastas fueron creadas por los gobernantes británicos, de manera similar como los científicos clasificaban las plantas y animales en familias y subfamilias. Cada casta y subcasta fue clasificada en una jerarquía aprobada por los gobernantes.
Este amargo legado de la división religiosa y de castas es utilizado hoy día por los gobernantes capitalistas indios para mantener a los obreros divididos y superexplotados. El BJP, partido gobernante de la India, llegó al poder tras una serie de pogromos contra los musulmanes. El BJP intentó ganar ideológicamente a los dalit hindúes pobres a que vieran a los obreros musulmanes como sus enemigos.
Hoy en día, la India está pasando por una profunda crisis capitalista. La semana pasada en un estado del norte, el gobierno anunció la apertura de 114 empleos para barrenderos. Estos trabajos no requieren educación alguna. Más de 19,000 ingenieros, administradores de empresas con maestría y otros graduados universitarios aplicaron para estos trabajos. Más de 2,000 personas mueren de hambre diariamente en la India. Estas masas de desocupados y hambrientos pueden ser ganados a luchar por el comunismo.
Los gobernantes del BJP y del Partido del Congreso están mal dirigiendo a estos trabajadores, creando las diferencias religiosas y de castas para perpetuar el capitalismo. El Partido Comunista de la India (PCI) y el Partido Comunista de la India (Marxista) no son más que partidos reformistas que tratan de salvar a los capitalistas indios intentando pacificar a los trabajadores y estudiantes con la ilusión de que el capitalismo indio puede ser reformado y fomentando el nacionalismo de que una India ascendente beneficiará a todos.
Tenemos muchos amigos y lectores de Bandera Roja en la India. Queremos llevarles a las masas la lucha ideológica por el comunismo. Nuestros amigos deben difundir la idea que sólo el comunismo puede aplastar el sistema de castas y la opresión de los dalits y la brutalidad contra los obreros musulmanes. Estas ideas deben llegar a los obreros industriales y soldados.
Nuestro Partido está involucrado en esta lucha con estudiantes de varias universidades. Un estudiante en la India se conmovió mucho cuando recibió un mensaje de solidaridad de un trabajador de Sudáfrica. Orgullosamente mostró a sus amigos una foto de los miembros del PCOI en Sudáfrica. Él quiere ir a Sudáfrica algún día para organizar para el PCOI.
Nuestro Partido está ganando pacientemente pequeñas cantidades de miembros. Si continuamos nuestro trabajo con vigor y dedicación podremos, en un futuro no muy lejano, ganar a decenas de miles en todo el mundo. Unirse al PCOI, leer, escribir, hablar, traducir y difundir nuestras ideas en las luchas de las masas es la respuesta al cinismo de los patrones y sus embestidas racistas. Lucha por el comunismo; Únete al PCOI hoy.

MARCHEMOS EL PRIMERO DE MAYO 2016 BAJO LAS BANDERAS ROJAS DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO INTERNACIONAL