Matemáticas: ¿Quién las Necesita?

¡En el Comunismo, Todos Contarán!

CALIFORNIA (EE. UU.) – Las personas necesitan las matemática para ayudar a planificar, tomar decisiones y evaluar la producción y distribución de bienes y servicios. En el comunismo, todos nosotros haremos eso.

Todo tiene aspectos tanto cualitativos como cuantitativos. La matemática real estudia los aspectos generales cuantitativos de diferentes clases de cosas: ¿Cuánto? ¿Cuantos? ¿Cómo están cambiando? ¿Cómo están relacionados?

¿Cómo una taza de té se asemeja a una donut? ¿Cómo se relaciona el enfriamiento de una taza de té al cambio climático global? ¿Cómo se relaciona la informática con la planificación de un viaje para visitar camaradas en diferentes ciudades? Estas son preguntas matemáticas.

La mayoría de nosotros nunca aprendemos matemáticas reales en la escuela. Por el contrario, memorizamos hechos y seguimos procedimientos. Resolvemos rompe cabezas llamados “aplicaciones” que nadie hace fuera de clase. Muchos de estos incluyen dinero: son ejercicios en el capitalismo.

Los estudiantes que salen de una clase de matemáticas típicamente hablan de cuántos “puntos” o que “nota” obtuvieron, no de ideas matemáticas o de la resolución de problemas.

La educación matemática EN el capitalismo es educación matemática PARA el capitalismo. A la mayoría de los hijos de los trabajadores se les enseña a seguir las reglas y a estudiar para calificaciones y puntos, el equivalente escolar de salarios. Son preparados para fracasar. Están supuestos a concluir que no son “lo suficientemente inteligentes “ para desempeñar trabajos interesantes y por lo tanto no “merecen” una vida tan cómoda como la de los demás.

Incluso estudiantes que ingresan a los campos técnicos en su mayoría aprenden “cómo” sin aprender “por qué”. No se les estimula a pensar sobre los efectos de lo que hacen en otros trabajadores, y mucho menos cómo se podrían hacer las cosas de manera muy diferente.

No es de extrañar que muchos de nosotros digamos “Nunca fui bueno en matemáticas” u “Odio las matemáticas” o “¿Quién lo necesita?”

La educación matemática EN EL COMUNISMO será educación matemática PARA EL COMUNISMO. No podemos decir exactamente cómo será eso. ¡Seguro que no habrá problemas de dinero o inversiones! ¡Ni puntos ni calificaciones! ¡No habrá “exámenes” como los conocemos! Tanto para niños como para adultos, aprender matemáticas será cooperativo, voluntario y estará conectado con el trabajo productivo.

“No es una imposición a los niños o un ejercicio artificial trabajar con números, cantidad, clasificación, dimensiones, formas, medidas, transformación, orientación, conservación y cambio, o velocidad y espacio”, escribió el educador italiano Loris Malaguzzi. “Porque estas exploraciones pertenecen espontáneamente a las experiencias cotidianas de los niños de vivir, jugar, negociar, pensar y hablar”.

Malaguzzi formó parte del grupo Reggio Emilia que estableció un programa mundialmente famoso para la primera infancia en Italia después de la 2ª Guerra Mundial. Malaguzzi se involucró cuando conoció a unas mujeres trabajadoras que estaban cavando barro para hacer ladrillos para construir una escuela para sus hijos. Su región era un bastión comunista que había resistido ferozmente al fascismo de Mussolini. Reggio Emilia fluyó de esta visión comunista y puede enseñarnos mucho sobre la educación comunista.

Pero no es posible construir islas de comunismo dentro de una sociedad capitalista. La educación comunista requiere una revolución comunista. Y sin eso, la educación matemática, junto con la guerra, el cambio climático, el racismo y la desigualdad económica, continuarán empeorando.

Los Capitalistas Estadounidenses Legislan la Ignorancia

Recientes leyes de California están “transformando” a las universidades comunitarios para que mas eficientemente preparen a los trabajadores jóvenes para que sean esclavos asalariados. Esto es parte de una ola nacional de reformas impulsadas por las empresas. Por ejemplo, los programas “Pathways” obligan a los estudiantes a solo tomar los cursos que “necesitan” para una carrera en particular.

La ley AB 705 de California representa otro creciente movimiento capitalista. Decreta que todos los graduados de escuelas secundarias están “listos para ingresar a la universidad”, por lo tanto nadie debe tener que tomar cursos “correctivos” en inglés o matemáticas.

¡Lástima que esto no sea cierto! Las escuelas secundarias donde asisten los hijos de trabajadores ya han sido destruidas por reformas impulsadas por las empresas, incluidas las privatizaciones y los exámenes definitivos. Dejan pasar a demasiados estudiantes que ni siquiera tienen las habilidades elementales. Ahora la legislatura de California (controlada por los demócratas) está tratando de obligar a las universidades comunitarios a hacer lo mismo.

Instructores dedicados se preguntan frenéticamente “¿Qué podemos hacer?”

“La clase empresarial y sus politiqueros tienen interés creados en que las masas sean pasivas e ignorantes”, una camarada docente ha estado contestando. “Lo principal que tenemos que hacer es movilizarnos para la revolución”.

Muchos asienten. Algunos están seriamente interesados.

Esa revolución tiene que ser para el comunismo. Solo el comunismo puede terminar con el sistema salarial y la sociedad de clases.

No ha habido “buenos viejos tiempos” de educación matemática. Las matemáticas son una gran parte de cómo la educación de la clase dominante divide el trabajo “mental” del trabajo “manual”. Es su excusa de por qué los trabajadores supuestamente no pueden organizar y manejar la producción y todos los demás aspectos de la sociedad. Es su excusa para la sociedad de clases con su sexismo, racismo y explotación de las masas.

Solo el comunismo puede desarrollar todas las exploraciones espontáneas de los niños – de los números, medidas, transformación y el resto – en herramientas conscientes para construir una sociedad colectiva donde todos ayudemos a satisfacer las necesidades de los demás.

Ada Gobetti, partisana italiana anti-fascista y miembra de la colectiva de educacíon de Reggio Emilio

Primera página de esta edición

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