Este artículo es un extracto de nuestro folleto:
La Lucha Comunista Contra el Sexismo
Por mucho tiempo, los regímenes capitalistas les han negado a millones de mujeres la capacidad de decidir si tener un hijo o no. El aborto es ilegal en muchos países y cada vez más restringido en otros. La esterilización forzada de mujeres pobres, especialmente dirigida a las mujeres de grupos “raciales” y étnicos, ha sido la herramienta de los regímenes racistas en todo el mundo.
El capitalismo nunca ha valorado las vidas de los bebés – o de los adultos – de nuestra clase. Pone toda la responsabilidad de la crianza de los hijos en las mujeres individuales, sus parejas y familiares inmediatos. Reemplaza la “aldea” que necesitamos para criar a un niño con lo que Marx llamó el “nexo del dinero”.
Millones de mujeres en todo el mundo no pueden satisfacer las necesidades básicas de sus hijos. Se ven obligadas a tomar decisiones difíciles cuando quedan embarazadas.
Las mujeres sin acceso a métodos anticonceptivos seguros y asequibles y al aborto legal a menudo toman la alternativa desesperada de un aborto inseguro e ilegal. Miles de mujeres mueren cada año debido a abortos fallidos e inseguros. El ataque al acceso de las mujeres al aborto seguro es el punto de lanza de un ataque a la salud de las mujeres de la clase obrera y otras mujeres pobres en todo el mundo.
El Comunismo y el Aborto
¿Qué haremos con respecto al aborto, y al control de la natalidad en general, en una sociedad comunista? El comunismo no tratará las preocupaciones sociales y de salud de las mujeres como menos importantes que la salud de los hombres o la de un feto. Desarrollaremos mejores métodos de control de la natalidad y el tratamiento de la infertilidad, y los pondremos a disposición de todos.
La salud será más importante, y punto. Y las masas estarán directamente involucradas en la asistencia sanitaria. Eliminaremos el dinero, salarios, alquileres y facturas que pagar. Nos libraremos del estrés y los venenos que hoy día matan a muchos de nosotros. La gente elegirá libremente si se compromete o no con las relaciones amorosas. Nadie tendrá a la responsabilidad de alimentar, vestir, educar y amar a un niño por si sola o solo.
El comunismo también nos permitirá tomar más libremente las decisiones sobre concebir hijos. Cuando miramos ansiosamente hacia ese mundo comunista, podemos empezar a pensar en dar a luz y criar niños de nuevas maneras.
El principio fundamental de la sociedad comunista será: De cada cual según su dedicación o compromiso; a cada cual según su necesidad. Eso significa que no vamos a utilizar incentivos materiales o restricciones legales para obligar a la gente a participar en el trabajo socialmente necesario. Rechazamos las relaciones sociales coercitivas, y dependemos de la lucha política para todo, desde quien lava los platos y saca la basura, hasta quién cambia el pañal del bebé.
Si alguien se niega a trabajar o a hacer una tarea en particular, no los encarcelaremos ni los haremos hambrear. La visión de que todos somos individuaos y al mismo tiempo miembros de un colectivo sugiere respuestas comunistas a las cuestiones de la natalidad y el aborto.
Los niños serán la alegría y la responsabilidad del colectivo. Por lo tanto, tener un hijo será una decisión que involucre al colectivo. La lucha política es la herramienta para resolver desacuerdos y tomar decisiones. Pero al final, ninguna mujer será obligada a tener hijos, o impedida de tenerlos. Tampoco será avergonzada o castigada por su decisión.
