18 de febrero- “Nos enteramos de que Trump amenaza con desalojar a las masas por la fuerza”, informó el camarada Hamza en Gaza. “La respuesta de las masas es el desafío universal. Ya están regresando. Muchos no tienen casa, pero nunca dejarían Gaza”.
Trump hizo esta amenaza mientras estaba parado junto al carnicero israelí Netanyahu el 4 de febrero. “Estados Unidos tomará control de la Franja de Gaza. Seremos los dueños”. Este fue un llamamiento fascista a la deportación masiva de palestinos — para la limpieza étnica.
Mientras tanto, las fuerzas de ocupación sionistas han aprovechado el “alto el fuego” de Gaza para desplazar por la fuerza a más del 90% de los residentes del enorme campo de refugiados de Yenín en Cisjordania.
Netanyahu sabe, aunque Trump no lo sepa, que los gobernantes de Jordania y Egipto no pueden aceptar el reasentamiento de más de dos millones de palestinos desplazados por la fuerza. El sentimiento de masas en ambos países -incluido el ejército egipcio- es fuertemente pro-palestino. El rey Abdullah y el presidente el-Sisi no quieren seguir el camino del sirio al-Assad.
En Gaza, continuó el camarada Hamza, “La gente se acostaba cada noche pensando que no amanecerían vivos el día siguiente. Pero eso les inspiraba a seguir ayudándose unos a otros. En muchos lugares, muchas personas, vecinos, participaban en la producción de alimentos. La gente encontró nuevas formas de cultivar y distribuir inmediatamente a las masas lo que necesitaban”.
A medida que el genocidio imperialista traía consigo miseria insoportable, las masas también se templaban y se volvían más desafiantes. La idea del comunismo como única solución se hizo realidad para muchos.
El camarada Hamza lee regularmente Bandera Roja en su teléfono y la comparte con sus amigos. Se reúnen y se conmueven con los informes de los camaradas israelíes.
Vieron el implacable bombardeo que sufrían las masas de los campos de refugiados en las carreteras cuando fueron obligadas a evacuar el norte de Gaza hacia el Sur.
“Ahora hablábamos abiertamente de construir nuestro Partido”, cuenta el camarada Hamza. “Un niño de ocho años que había perdido a sus padres me adoptó. Comprendió que luchábamos para acabar con este sistema. Organizaba a los niños para que se reunieran conmigo, entre ocho y treinta personas. Las masas están muy abiertas al comunismo”.
Niños lideraron la Primera Intifada (levantamiento) en 1987-1993. Alrededor del 90% de los niños y el 80% de las niñas participaron, sobre todo apedreando a los soldados sionistas. Muchos fueron detenidos y algunos permanecieron en prisión sin cargos hasta un año. Hasta hoy día, cientos de niños palestinos sufren condiciones intolerables en las cárceles israelíes.
“La primera fase del alto el fuego ha ampliado nuestras actividades”, afirma el camarada Hamza. “Varios de nosotros somos ahora capaces de traducir Bandera Roja para distribuirla electrónicamente. Hemos encontrado una imprenta y esperamos imprimir Bandera Roja aquí mismo, en Gaza.
“Nuestro futuro es incierto, pero lo que es seguro es la difusión de la tarea comunista. Veo a las masas alzándose por el comunismo. Veo a niños pequeños convirtiéndose en futuros soldados rojos luchando contra las fuerzas más sádicas y genocidas. No importa si estamos en Gaza o evacuados a la fuerza a Egipto o Jordania, el comunismo se extenderá como un reguero de pólvora”.
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