Reorganización Global: Gobernantes DE EE.UU. Prefieren a Rusia en Vez de Europa


19 de febrero: “Se abre una profunda grieta entre Estados Unidos y la UE”, informó DW (la cadena nacional de televisión alemana) hace cuatro días. Desde entonces, la grieta se ha ampliado.

El vicepresidente de EE. UU., Vance, reprendió a funcionarios de la Unión Europea (UE) en la Conferencia de Seguridad de Múnich por negarse a formar coaliciones con partidos de extrema derecha. Luego se reunió con un líder del partido xenófobo, islamófobo, antisemita y pronazi AfD (Alternativa para Alemania).

Después, el secretario de “Defensa” de EE. UU, Hegseth, aceptó dos de las principales demandas de Rusia sobre Ucrania ANTES de que comenzaran las negociaciones. Los gobiernos europeos (e incluso algunos imperialistas estadounidenses) quedaron horrorizados.

Luego, los líderes estadounidenses volaron a Arabia Saudita para conferenciar con funcionarios rusos sobre el fin de la guerra en Ucrania. Los funcionarios ucranianos no fueron invitados. Tampoco los socios europeos de la OTAN de EE. UU. O ex socios, al parecer. La conferencia se convirtió en una discusión más amplia sobre posibles asociaciones rentables entre EE. UU. y Rusia.

El presidente francés, Macron, convocó rápidamente una reunión de funcionarios europeos y, dos días después, otra. Por mucho tiempo, estos países han dependido del ejército estadounidense para mantener la línea contra la expansión y la dominación rusa. Trump ahora culpa únicamente a Ucrania por la guerra entre la OTAN y Rusia allí.

El imperialismo europeo, ahora una potencia de segunda clase se prepara para actuar por su propia cuenta. Aumenta los límites al déficit para incrementar el gasto de guerra. Se habla de poner “botas sobre el terreno” en Ucrania.

“Es inverso del estado del mundo desde 1945”, dijo un ex ministro de Asuntos Exteriores francés.

Los gobernantes imperialistas de EE. UU. y Europa occidental están unidos, desde 1949, en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de carácter político-militar. De allí, muchos acuerdos han fortalecido los lazos económicos y de otros entre EE. UU. y la Unión Europea (UE). EE. UU. sigue siendo el mayor mercado para las exportaciones de la UE.

Pero siempre con conflictos y desacuerdos. A veces dentro de la UE, a veces entre la UE y EE. UU. El capitalismo por su propia naturaleza es un sistema competitivo despiadado. Su lógica interna conduce a la guerra. Dos guerras mundiales en el siglo pasado y ahora una tercera guerra mundial.

La relación entre EE. UU. y Europa es lo que llamamos una contradicción: una unidad de opuestos enzarzados en una lucha. En general, la unidad es relativa y temporal, mientras que la lucha es constante (aunque desigual). La lucha impulsa el desarrollo (el cambio).

La relación EE. UU.—Europa muestra claramente cómo los pequeños cambios pueden acumularse hasta explotar en un cambio cualitativo. Eso parece estar sucediendo ahora mismo.

Afectará profundamente a la clase obrera internacional. En Europa, por ejemplo, los trabajadores se verán presionados a pagar más gastos de guerra. Esto, y especialmente más guerra, intensificará la necesidad y la oportunidad de una revolución comunista mundial.

¿Recibirá EE. UU. medio billón de dólares de la riqueza mineral de Ucrania? ¿Se mantendrá unida Europa? ¿Qué hará China? Y lo más importante, ¿qué hará la clase obrera? ¿Cómo puede crecer el Partido Comunista Obrero Internacional? Más sobre esta historia que se desarrolla rápidamente en el próximo artículo de Bandera Roja.

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