Cuando El Fútbol Se Convierte En Una Mercancía

Burbank, California (EE. UU.), 8 de julio de 2026. “Sacarle al genocidio israelí tarjeta roja”

EL SALVADOR, 13 de julio — Las ganancias millonarias, el racismo, la xenofobia y la violencia alrededor del Mundial evidencian cómo el capitalismo ha convertido el deporte más popular del planeta en un gran negocio.

“El fútbol nació como un juego popular que unía a personas de distintos países y culturas. Durante noventa minutos millones de trabajadores olvidamos el cansancio y las dificultades de la vida cotidiana para compartir una misma emoción con familiares y amigos. Sin embargo, bajo el capitalismo, esa pasión colectiva ha sido convertida en un gigantesco negocio”, menciona D.

“El acceso al espectáculo es cada vez más desigual. Entradas con precios exorbitantes, zonas exclusivas para patrocinadores y una industria diseñada para el consumo permanente muestran que el aficionado ha dejado de ser el centro para convertirse en un consumidor”, añadió E.

“Las llamadas ‘pausas de hidratación’ son un claro ejemplo de cómo el capitalismo transforma incluso el tiempo de juego en mercancía”, señaló A.

Solo en EE.UU. se estima que las cadenas de televisión podrían ingresar entre 500 y 600 millones de dólares gracias a esas pausas, que añaden hasta seis minutos de publicidad por partido. Aunque proteger la salud de los jugadores puede ser una necesidad real, el capitalismo convierte incluso esos momentos en nuevas oportunidades de negocio.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 vuelve a demostrar que el fútbol mueve cantidades inmensas de dinero. Derechos de transmisión, patrocinadores, publicidad, turismo, apuestas deportivas y venta de mercancías generan miles de millones de dólares alrededor de un torneo que pertenece emocionalmente a las masas, pero económicamente a las grandes corporaciones.

El Negocio no Es la Única Sombra del Mundial.

Durante la fase de grupos, la propia FIFA informó que su sistema de monitoreo detectó más de 89,000 publicaciones ofensivas dirigidas contra jugadores, entrenadores y selecciones nacionales. Más del 11 % contenían insultos racistas.

Las polémicas arbitrales también alimentaron el debate. Tras el partido entre Argentina y Egipto, el técnico Hossam Hassan realizó el gesto en forma de “X”, establecido por la FIFA para activar el protocolo contra el racismo. Sin embargo, el protocolo no fue activado y el técnico terminó siendo amonestado, mientras posteriormente cuestionó el arbitraje. La controversia reavivó el debate sobre la imparcialidad, el trato desigual hacia ciertas selecciones y la aplicación de los mecanismos contra la discriminación.

El racismo no surge de manera espontánea. El capitalismo ha dividido históricamente a los trabajadores por el color de la piel, la nacionalidad o el origen para justificar desigualdades y debilitar su unidad.

La violencia también estuvo presente. Las celebraciones por la victoria de México dejaron cinco personas fallecidas y otros hechos violentos durante los festejos.

Estas tragedias obligan a preguntarnos: ¿Qué tipo de celebración ha construido el capitalismo alrededor del deporte?

Mientras mayor sea el fanatismo, mayores serán las ventas de camisetas, bebidas, apuestas, suscripciones y publicidad. La emoción popular termina siendo explotada como cualquier otra mercancía. El problema no es el fútbol, sino un sistema que convierte toda actividad humana en una fuente de ganancias.

¿Cómo Sería el Deporte en Una Sociedad Comunista?

El deporte seguiría siendo una parte importante de la vida social, pero dejaría de ser una mercancía. Su objetivo principal ya no sería generar ganancias para patrocinadores, cadenas de televisión o empresarios, sino contribuir al desarrollo físico, la salud, la cultura y el bienestar colectivo.

La práctica deportiva estaría al alcance de todos desde la infancia. Los barrios, centros de estudio y lugares de trabajo contarían con espacios adecuados para que cualquier persona pudiera practicar deporte, no solo quienes pueden pagarlo o aspiran a una carrera profesional. Dejarían de existir «estrellas» convertidas en mercancías que generan fortunas mediante publicidad y patrocinio.

El deporte ya no estaría organizado para alimentar el consumo ni el fanatismo, sino para fortalecer la convivencia, la cooperación y la fraternidad entre la clase trabajadora. Dejaría de estar al servicio del capital para ponerse al servicio de la colectividad de las masas trabajadoras.

 

Lee Nuestro Folleto:

“Movilizar a las Masas para el Comunismo”

aquí

Lee Las Cartas Enviadas a Bandera Roja sobre la FIFA

aquí

Primera página de esta edición