El Bullying No Es un Accidente: Es Violencia del Capitalismo

San Salvador, El Salvador— Estudio de la filosofía comunista del materialismo dialéctico

Las Madres de la Clase Trabajadora Decimos ¡Basta!

 

EL SALVADOR, 13 de julio — “Soy madre trabajadora. Como miles de madres, me levanto temprano y trabajo duro. Hago sacrificios para que mis hijos tengan un futuro mejor de lo que se puede tener viviendo en un sistema de explotación donde el pobre siempre será pobre. Entre todo lo que vivimos se me rompe el corazón: ver a mi hijo regresar de la escuela con la cabeza baja, en silencio, tratando de ocultar el dolor que le causan las burlas, la humillación y el rechazo”, comentó J.

“Ninguna madre está preparada para escuchar a su hijo decir que no quiere regresar a clases. Ninguna madre puede permanecer indiferente cuando ve cómo poco a poco le destruyen la confianza, la alegría y la tranquilidad a quien más ama”, finalizó.

“Estoy pasando por lo mismo. Mi hija comenzó a creer que ella era el problema. Al principio pensé que era una etapa. Después la vi apagarse lentamente. Dejó de comer, lloraba por las noches y ya no quería asistir a clases. Todos los días regresaba llorando”, dijo A.

“Me dijo que sus compañeras la insultaban, la hacían sentir menos, la humillaban e incitaban a otros a hacerle lo mismo. ¿Cómo puede una niña crecer con confianza cuando vive rodeada de humillaciones? No necesitamos más discursos vacíos”. Y continuó, “necesitamos una sociedad donde nuestros hijos aprendan a ayudarse, no a destruirse entre ellos.”

“Mi hijo no es menos por usar ropa sencilla. No vale menos por ser diferente. Ningún niño debería sufrir por su apariencia, su origen o la situación económica de su familia”, dijo V.

“Sin embargo, estas agresiones son parte de una sociedad enferma, construida sobre la desigualdad y la falta de solidaridad. No pude más con el sufrimiento de mi hijo y lo retiré de la escuela. Perderá este año, pero prefiero eso a verlo sufrir más”, concluyó.

Con frecuencia se dice que el bullying es un problema de jóvenes mal educados o de “niños de cristal”. Se minimiza el daño psicológico que provoca y se reduce todo a una falta de valores. Pero ¿cómo esperar respeto en una sociedad que enseña desde la infancia a competir, imponerse sobre los demás y medir el valor de las personas por lo que tienen o por cómo se ven?

El bullying no nace de la nada. Crece en una sociedad basada en la competencia, la desigualdad y el beneficio individual por encima del bienestar colectivo. El capitalismo reproduce la lógica del más fuerte sobre el más débil, y esa violencia también se manifiesta en las escuelas.

No es casualidad que el bullying, con frecuencia, cae sobre quienes provienen de familias obreras, tienen menos recursos, son diferentes o no encajan en los estereotipos impuestos por el propio sistema.

El bullying no puede minimizarse como “cosas de niños”. Es violencia que destruye la autoestima, provoca ansiedad, depresión, aislamiento y, en algunos casos consecuencias irreparables. Ningún niño debería tener miedo de ser humillado.

Como madres comprendimos que no estamos solas. Miles de familias de la clase trabajadora enfrentan el mismo problema. Por eso, la lucha contra el bullying no puede limitarse a campañas de sensibilización o reglamentos escolares. También es una lucha por transformar la sociedad que lo produce.

Nuestros hijos merecen mucho más que sobrevivir en un sistema que los enfrenta entre sí. Merecen crecer en una sociedad donde la colectividad sustituya a la competencia, la igualdad a los privilegios y la solidaridad al egoísmo.

“Gracias por compartir Bandera Roja. Y ayudarnos alzar la voz por quienes sufren en silencio. Que nuestras experiencias sirvan a otras familias”, dijo J. “La lucha no es individual, sino organizada colectivamente para cambiar la sociedad desde su raíz”.

¡Por el comunismo y por el futuro de nuestros hijos!

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“La educación Comunista Para Una Sociedad Sin Clases”

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