Cartas: El Trabajo Comunista y Las Relaciones Sociales

El PCOI Me Ayuda a Entender aquí ♦ La “Eficiencia” y las Relaciones Sociales Comunistas aquí ♦ Las Semillas del Comunismo aquí ♦


Trabajadores agrícolas chinos restauran colectivamente tierras de cultivo, 1975

Carta: El PCOI Me Ayuda a Entender lo Que Sucede en El Mundo

Saludos, camaradas. Tengo 43 años. Soy madre de dos chicos, de 17 y 15 años, y mi princesa tiene 6 años.

Me uní al Partido porque me ofreció un entendimiento de lo que ocurre en el mundo. En mi primera reunión, no lograba entender claramente el mensaje debido a la terminología política que empleaban los camaradas. Pero, me quedé porque intentaba entender lo que decían, aunque fuera difícil de asimilar.

Allí se nos ofreció un cambio. Ahora también se nos ofrece una oportunidad de participar activamente.

A medida que avanzaba la reunión, pedí a los camaradas que simplificaran los términos en inglés para las personas nuevas como yo. Tomaron nota y nos aclararon el mensaje. En ese momento decidí volver para seguir escuchando y participar cuando fuera necesario.

En 2026 decidí regresar al PCOI porque sembró esperanza en mí. Esperanza de cambio; si no para mí, al menos para el futuro de mis hijos. Un cambio junto al resto del mundo, porque no es solo para mí, sino para todos los camaradas y para la gente del planeta entero.

Confío plenamente en la lucha con los camaradas y el colectivo. Las masas tienen voz para ser escuchadas. Podemos expandir la lucha, aportar soluciones y afrontar los desafíos que se nos presentan mientras seguimos adelante.

Al distribuir Bandera Roja, algunas personas también adquieren conciencia. Incluso al leer entre nosotros mismos, logramos comprender mejor la lucha.

Lo que me atrajo en la primera reunión fue que los camaradas escucharon, no solo a mí, sino a todos los que camaradas que hacían preguntas. No hubo evasivas; al contrario, recibimos respuestas y soluciones a nuestras inquietudes.

A medida que avanzaba en la lucha, vi que el PCOI se centra en buscar soluciones a los problemas y a la violación de los derechos humanos, así como en luchar por nuestra libertad. Sé que la lucha no se ganará en cuestión de meses, pero seguiremos luchando por nuestra libertad y nuestros derechos, viviendo como comunistas hasta liberarnos del capitalismo.

¡Saludo rojo, camaradas! Lamento mucho no haber podido conectarme a la reciente reunión por Zoom. Siempre habrá una próxima vez. Me enorgullece formar parte de ustedes. Y me dedico también a servir como una buena comunista. Muchas gracias.

—Camarada O

Carta: La “Eficiencia” y las Relaciones Sociales Comunistas

Mi abuelo dejó la escuela a los catorce años. Tenía que hacerse cargo de la granja familiar. Se sentía inseguro por su escasa formación académica y siempre se esforzaba por ampliar su vocabulario.

En casa de mis abuelos nunca faltaba la revista Reader’s Digest y sus Libros Condensados. La revista incluía fragmentos resumidos de publicaciones populares y secciones dedicadas a ampliar el vocabulario, creada en 1922. Su postura anticomunista reflejaba el “Pánico Rojo” que siguió a la Revolución Rusa. Su estructura reflejaba la gestión del tiempo y la eficiencia en la producción industrial del “Plan Americano” de organización de las fábricas de los años veinte.

Los libros contenían versiones “condensadas” de las obras más vendidas del año. Una de ellas era Más barato por la docena, escrita por dos hijos de Lillian y Frank Gilbreth, expertos en estudios de tiempos y movimientos (técnica de la ingeniería industrial y la administración científica). El libro completo ofrecía un retrato entrañable y divertido de la infancia. La versión condensada despojó a la obra de su componente humano y de su humor; quedó reducida a una narración austera sobre cómo gestionar eficientemente un hogar con una docena de hijos.

Los Gilbreth habrían aprobado la eficiencia de eliminar el elemento humano para llevar al lector directamente al grano lo antes posible. La labor de vida consistió en hacer que las fábricas fueran lo más eficientes posible. Maximizar la explotación y aumentar la rentabilidad del trabajo de la fábrica.

Ese no es nuestro objetivo, pero si lo es construir una sociedad comunista donde la producción responda a las necesidades y no a las ganancias. El trabajo no será un “empleo” en el que uno actúa como apéndice de una máquina, produciendo lo que se le ordena a cambio de un salario que luego gasta en lo necesario para sobrevivir.

Crear relaciones sociales de producción comunista no es cuestión de eficiencia. Requiere tiempo. Bajar el ritmo y escuchar. Cuidar de los demás y bromear, al igual que trabajar. Reflexionar profundamente sobre lo que realmente necesitamos. Luchar junto a nuestros camaradas y compañeros de trabajo para satisfacer las necesidades de todos.

¿Necesita el mundo más camisetas? ¿Cultivar algodón o verduras? ¿Cómo garantizar que lo que producimos no vaya en detrimento del planeta, de la comunidad o de nuestros propios cuerpos y emociones?

Nuestro trabajo político debe reflejar esos valores hoy mismo. ¿Cómo nos cuidamos mutuamente mientras luchamos por movilizar a las masas hacia el comunismo? ¿Cómo trabajamos juntos, tomándonos el tiempo necesario para escuchar de verdad? ¿Cómo cultivamos la confianza mutua para luchar por el cambio? ¿Cómo reflexionamos a fondo y colaboramos en lo que decimos y escribimos para las masas?

Empecé esta carta pensando en el uso de la Inteligencia Artificial para escribir para el periódico. Pero, a medida que escribía, me daba cuenta de que el asunto tenía implicaciones más amplias. Eso es precisamente lo que sucede cuando uno piensa y escribe. Es algo que no se puede subcontratar a una aplicación.

—Camarada de Los Ángeles

Carta: Las Semillas del Comunismo: El Combinar el Trabajo Intelectual y el Manual

Nuestro manifiesto Movilizar a las Masas por el Comunismo (MMC) explica que en el comunismo eliminaremos la esclavitud asalariada y romperemos la división entre el trabajo intelectual y el manual. Ambos se combinarán. Nadie realizará únicamente el uno o el otro.

MMC afirma que en el comunismo el agrónomo y el trabajador agrícola serán la misma persona. Un amigo comentó que le parecía una idea idealista; creía que no era posible, que era una meta inalcanzable.

Muchas experiencias muestran que lo que ocurre es todo lo contrario. Se trata de una postura materialista, basada en la historia y en la práctica, no en el idealismo. Muchos con experiencia directa —y otros que conocen a quienes la tienen— hablan sobre la mejor manera de cultivar alimentos, empleando tanto la ciencia como los conocimientos prácticos adquiridos sobre los métodos óptimos para producir frutas y verduras saludables. Unos señalan que el suelo está agotado y necesita reponerse. Antiguamente, se rotaban los cultivos y se daba tiempo a la tierra para regenerar los nutrientes necesarios; los insectos y otros animales contribuían al proceso. Un conocido de Fresno afirma que los fertilizantes, en realidad, empobrecen el suelo.

Hoy en día, debido a la guerra contra Irán y al cierre del estrecho de Ormuz, el precio de los fertilizantes se ha disparado, al igual que el del combustible. Las frutas y verduras son más caras y escasean. Muchos están indignados y preocupados por la situación. Pero, cuando el objetivo de la producción es satisfacer las necesidades cotidianas de la población en lugar de generar ganancias, no se necesitan fertilizantes. Es posible enriquecer el suelo con nutrientes saludables.

Esto me hace comprender lo acertado que es el planteamiento de MMC: que el agrónomo y el trabajador agrícola deben ser —y serán— la misma persona. Un partido de masas como el PCOI alentará a quienes cultivan alimentos a desarrollar la ciencia de los suelos sanos y las mejores prácticas agrícolas. Las masas participarán en este esfuerzo. Podrán apoyarse en los conocimientos de sociedades anteriores a la agricultura industrial capitalista, que trataban la tierra con éxito y cultivaban una gran variedad de frutas y verduras nutritivas y vitales. Además, colectivamente —y sin los obstáculos de la búsqueda de ganancias o la competencia— podrán hacer avanzar este conocimiento científico mediante la teoría y la práctica.

El conocimiento colectivo y las labores de siembra y cosecha se combinarán con la ciencia. Esta conversación y esta lucha no pueden esperar a un futuro lejano. Muchos están enfadados y preocupados por la falta de alimentos saludables que no pueden comprar. Les preocupa la guerra. Ahora están abiertas a la revolución comunista.

La agricultura industrial capitalista, orientada a las ganancias y a la venta, anuló la agricultura de subsistencia saludable destinada a satisfacer las necesidades de las masas. El trabajo colectivo, la experiencia y la ciencia comunistas —combinando práctica y teoría, así como trabajo manual e intelectual— anularán la producción industrial de alimentos del capitalismo, basada en las ganancias. El comunismo preservará lo mejor del pasado y lo elevará colectivamente a un nivel superior. El comunismo supondrá alimentos saludables para todos —producidos y compartidos colectivamente— sin necesidad de dinero.

—Una camarada

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