Madison, Wisconsin (EE. UU.)— Miles de personas se manifestaron en protesta por el claro asesinato policial de Corey Ruiz el 22 de julio. Un campamento instalado en la escena del crimen bloqueó las calles durante una semana. Las autoridades municipales lo desmantelaron, pero las masas volvieron rápidamente a la intersección. “¡No nos quedaremos callados mientras nuestros vecinos son abatidos a tiros!”
CALIFORNIA (EE.UU.), 3 de agosto— “Una sombra se cierne sobre los pueblos oprimidos de Estados Unidos este verano”, dijo un camarada refiriéndose al flagrante asesinato policial de Corey Ruiz en Madison, Wisconsin, el 22 de julio.
Trabajadores y jóvenes indignados aun continuaban protestando los asesinatos de Lorenzo Salgado Araujo en Texas por La Migra racista, el 7 de julio, y de Johan Sebastian Duran Guerrero en Maine, el 13 de julio. No habrá “justicia” para ellos. Ni para Renee Good, Alex Pretti o Keith Porter. Ni para las más de setenta y cinco personas que han muerto bajo custodia de La Migra este año.
¿Y qué de Nolan Wells y Juliana Nzita? ¿Es el capitalismo racista responsable de sus muertes?
Nolan, un joven negro de 18 años, murió el 4 de julio durante una excursión en barco con un grupo de amigos blancos en Misisipi. No sabemos qué le sucedió. Pero sus amigos eran adinerados y bien conectados. Las autoridades locales se apresuraron a descartar un acto criminal antes de que concluyera la investigación. Nuevas pruebas cuestionan seriamente los resultados de la autopsia oficial.
Juliana Nzita, una joven negra de 16 años fue “encontrada colgada de un árbol” en el cementerio de una iglesia de Carolina del Norte en mayo. La historia de los linchamientos racistas EE.UU., hace sumamente improbable que una persona negra se suicidara colgándose de un árbol. La rama estaba situada a una altura que duplicaba su estatura. Pero, el caso se cerró dictaminando suicidio en menos de una semana. Sin realizar autopsia, sin localizar su teléfono móvil y sin interrogar al hombre que informó haber encontrado su cuerpo.
El capitalismo necesita el racismo para sobrevivir. Sin él, la clase trabajadora se habría unido hace mucho tiempo para derrocar a nuestros opresores. El racismo permite que ignoremos estas muertes de adolescentes negros en el sur de EE.UU. “Ella se suicidó”. “Él estaba borracho”. “Él eligió malos amigos”.
Camaradas de otras partes tienen sus propios ejemplos. El asesinato de nuestro camarada Zipho en Gqeberha (Sudáfrica) nunca fue investigado por el Estado. Ni las desapariciones y muertes de miles de mujeres indígenas en toda Norteamérica. El Estado israelí tolera tácitamente los crímenes contra los ciudadanos árabes israelíes y alienta a los colonos a atacar a los palestinos. Los capos de la droga en México matan con impunidad y con la complicidad del Estado. A menos, tal vez, que maten a un turista estadounidense.
El Estado capitalista no es neutral. El profesor Terence Keel documentó la complicidad de la oficina del forense del condado de Los Ángeles al no culpar a los policías cuando personas mueren bajo su custodia. Del caso de Nolan Wells, comentó, “durante generaciones, las familias negras y latinas han sido defraudadas por un sistema de investigación de muertes que, con demasiada frecuencia, culpa a las víctimas, pasa por alto pruebas cruciales o llega a conclusiones antes de conocerse todos los hechos”.
Pero se dice que el académico afroestadounidense W. E. B. Du Bois afirmó, “el sistema no les puede fallar a aquellos a quienes nunca fue diseñado para proteger”.
Las muertes de nuestros amigos y camaradas simplemente no le importan al Estado capitalista. No fue creado para proteger a los trabajadores. Fue creado para proteger la propiedad y garantizar nuestra opresión. Y cuando no se investigan los asesinatos racistas, se les da vía libre a los asesinos para atacarnos de nuevo.
Deberíamos seguir el ejemplo de los comunistas negros de Alabama durante la década de los 30s, instó un camarada. Ante las golpizas, encarcelamientos, asesinatos y otros ataques, no se desesperaron ni retrocedieron. “Contraatacaron, no solo exigiendo reformas, sino construyendo el partido”.
Camaradas en Sudáfrica marcharon desafiantes hacia el memorial del camarada Zipho, demostrando su compromiso de construir el PCOI. Esta es nuestra respuesta a los asesinatos de nuestros hermanos de clase. Únete a nosotros para construir el partido que lucha por un mundo comunista donde los trabajadores en el poder puedan acabar con el racismo y la explotación en todas sus formas.
Lee Nuestro Folleto:
“Para Ponerle Fin Al Racismo: Movilicemos a Las Masas Para El Comunismo”

