
20 de enero— Cientos de personas desafiaron las estrictas medidas de seguridad para protestar en Davos, Suiza, antes de la visita del presidente Trump al Foro Económico Mundial. Una reunión anual de los mayores patrones del mundo. Activistas denunciaron la creciente desigualdad. La riqueza conjunta de 3,000 multimillonarios alcanzó la cifra récord de $18,3 billones. Mientras tanto, los trabajadores pasan hambre. La guerra, el fascismo y la degradación ambiental se intensifican.
El foro de este año puso de manifiesto el declive acelerado del imperialismo estadounidense en medio de los ataques de Trump contra la OTAN y sus amenazas de invadir Groenlandia. El primer ministro canadiense, Carney, dejó claro de qué lado está. Su discurso patriótico, en un momento de creciente inseguridad alimentaria, no lo salvará de la ira de las masas. Él y otros líderes capitalistas que se apresuran a aliarse con el imperialismo chino se están uniendo al creciente bloque antiimperialista EE.UU. Las masas deben rechazarlos a todos y luchar por el poder obrero comunista. “Foro Mundial de la Explotación”
EL SALVADOR, 26 de enero—“El prolongado interés de EE.UU. en la minería de Groenlandia no es nuevo ni accidental. Es parte de una estrategia imperialista de largo plazo para controlar territorios, recursos estratégicos y rutas geopolíticas clave”, dijo C.
“Groenlandia, rica en minerales, uranio y otros insumos vitales para la industria militar y tecnológica. Estos se han convertido en un objetivo prioritario de los poderosos imperialistas”, concluyó C.
Diez obrerxs camaradas en una conversación por WhatsApp estaban tratando de desarrollar un mejor entendimiento de la política global. ¿Cómo los eventos internacionales nos afectan y cuál debe ser nuestra respuesta comunista?
“Trump, como expresión grotesca pero fiel del imperialismo estadounidense, no disfraza la rapiña: la convierte abiertamente en guerra. Cuando propone comprar territorios, militarizar regiones o ‘proteger’ zonas estratégicas. Es realmente la cara del imperialismo haciendo lo que siempre hace: convertir el planeta en botín, reducir pueblos y territorios a mercancía y someterlos a la lógica de la ganancia y la dominación”, agregó J.
A los imperialistas de EE.UU. no les interesa Groenlandia por su población ni por su desarrollo, sino por lo que hay bajo su suelo. El imperialismo ve en el deshielo del Ártico una oportunidad de negocios y control militar. Estos quieren proteger los recursos y las vías marítimas del Ártico de las manos de los imperialistas chinos.
El cambio climático, producto directo del capitalismo, es reutilizado como palanca de saqueo: allí donde el hielo se retira, el capital avanza con excavadoras, bases militares y tratados desiguales.
Pero esto no se sostiene solo con EE.UU. El Estado danés cumple un rol central como potencia colonial, administrando Groenlandia bajo una dominación “legal” pero profundamente desigual.
Dinamarca negocia con las potencias imperialistas a espaldas del pueblo Inuit, reproduce un racismo estructural y mantiene una falsa “autonomía” que sirve para legitimar el saqueo y contener la resistencia. El colonialismo danés no es un residuo del pasado: es funcional al capital global.
Esta dominación tiene un rostro concreto: racismo y sexismo como herramientas políticas. Las mujeres indígenas soportan de manera desproporcionada la violencia, la marginación y la exclusión, mientras el Estado colonial y las corporaciones se presentan como “modernizadoras”.
“Es la misma lógica aplicada históricamente en América Latina, África y Asia: dividir, jerarquizar y oprimir para gobernar y saquear. Es la misma lógica que saqueó Venezuela, que desangró el Congo y que hoy apunta al Ártico. El capitalismo no tiene patria, pero sí ejércitos, flotas y gobiernos a su servicio”, dijo E.
Desde una perspectiva comunista, como sostiene nuestro partido PCOI y expone nuestro periódico Bandera Roja, no existe “competencia pacífica” entre potencias. La disputa por la minería de Groenlandia es parte de la guerra Inter-imperialista por la hegemonía mundial. Trump no rompe las reglas: las lleva a su forma más brutal, mientras Dinamarca actúa como administrador colonial del negocio.
No hay defensa real de los recursos bajo el capitalismo. La solución no es una liberación nacional de nacionalismo Inuit. La única respuesta efectiva a la guerra imperialista es la organización comunista masiva de la clase trabajadora, el internacionalismo proletario y la lucha revolucionaria.
Llamamos a toda la clase trabajadora y los pueblos oprimidos a organizar la resistencia internacionalista contra la rapiña imperialista, a desenmascarar la propaganda de guerra y a fortalecer las herramientas revolucionarias, incluyendo Bandera Roja, nuestra página Web, nuestros folletos y banderas
Invitamos a más camaradas, especialmente obrerxs, a ser más activos en nuestras discusiones de las cuestiones internacionales.
¡Únete al PCOI para poner fin a este sistema capitalista imperialista! ¡Viva la Revolución Comunista!

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