Cartas: Conversaciones Con Compañeros De Trabajo y Amigos Sobre El Comunismo

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Carta: Encendiendo los Fuegos de la Imaginación

Acabo de conversar con un grupo de colegas sobre los sistemas capitalistas, racistas y explotadores que mantienen oprimida a la gente.

“Y esto va a seguir así”, dijo uno de ellos.

Reaccioné con firmeza, instando a todo el grupo: “¡No, el cambio es posible! Se ha dado a lo largo de la historia y se volverá a dar”.

Solo tenemos que mirar las luchas del pasado para ver el derrocamiento de sistemas que alguna vez parecieron inevitables, o incluso divinamente ordenados. Otras formas de conocimiento —a menudo indígenas— han sido borradas de los libros de historia o relegadas a notas a pie de página. Pero son posibles muchas formas de vida diferentes, y el imperio capitalista se beneficia de nuestro empobrecimiento imaginativo.

Una de las misiones fundamentales del Partido Comunista Obrero Internacional debe ser encender los fuegos de la imaginación en nuestros colegas y seres queridos desilusionados. Nuestra capacidad para soñar con mundos mejores nos confiere poder; nos brinda la esperanza que nos mantiene firmes en la lucha.

Se nos ha dicho que nos rindamos de antemano, y debemos hacer algo más que simplemente rechazar esa orden. Debemos alentar e inspirar a los demás. Debemos elevar su imaginación. Debemos preguntarles acerca del mundo mejor que desean. ¿Se trata de un mundo sin fronteras, con atención médica universal, con energías renovables?

Y debemos pedirles que trabajen con nosotros para averiguar cómo llegar a ese punto. Señalamos los libros de historia y mostramos las luchas que se han ganado. Compartimos Bandera Roja y las ideas del comunismo.

Aunque no se afilien al partido de inmediato —o tal vez nunca lo hagan—, habremos sembrado una semilla. Habremos roto la falsa narrativa de que la esperanza es una necedad y el cambio, una imposibilidad. Habremos roto el asfixiante dominio del capitalismo sobre la imaginación y habremos abierto un espacio para que algo nuevo y hermoso pueda florecer. Solo podremos construir poder junto a aquellas personas que creen que el cambio es posible.

Yo creo que el cambio no solo es posible, sino inevitable. Me viene a la mente la reflexión de Octavia Butler sobre el cambio en su novela La parábola del sembrador: “Todo lo que tocas, lo cambias. Todo lo que cambias, te cambia a ti. La única verdad perdurable es el cambio”.

Tras esta reunión, muchos colegas se llevaron ejemplares de Bandera Roja y mostraron curiosidad por el partido. Espero que algunos de ellos se unan a nosotros en la marcha del Primero de Mayo.

—Camarada de Los Ángeles (EE.UU.)

Carta: ¿Qué Causa las Guerras Mundiales? ¿Cómo Podemos Ponerles Fin?

“Trump destruye por completo el país y el mundo. La economía es un desastre. Todo empeorará con los precios del petróleo subiendo cada día. ¡Matando a toda esa gente! Alejando a los aliados. ¡China supera a EE. UU. en todo!”, dijo una amiga. Está muy preocupada por lo que está sucediendo.

Le expliqué que EE. UU. es la potencia imperialista en declive y que China es una potencia en ascenso. “Sí, todo el mundo sabe eso”, respondió.

Debemos preguntarnos por qué ha habido dos guerras mundiales y por qué ahora nos dirigimos hacia una Tercera Guerra Mundial.

“¿Cuál es la causa fundamental de esto?”, le pregunté. “¿Qué hay en la naturaleza del capitalismo que conduce a guerras mundiales cada vez más destructivas? ¿Cómo es posible que la humanidad no haya descubierto aún la manera de impedir que esto suceda?”.

Ella no tenía respuesta.

Le dije que ninguna potencia imperialista en la historia del capitalismo ha renunciado a su hegemonía sin combatir a muerte para conservarla o recuperarla. Hablamos sobre cómo el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, constituyó una humillación. Los gobernantes alemanes lo utilizaron para exacerbar el nacionalismo y lanzar su campaña nazi para conquistar Europa y, en particular, la Unión Soviética. EE. UU. es una bestia acorralada, igual que Alemania entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. EE. UU. se verá obligado a intentar frenar militarmente el ascenso de China.

Le pareció que eso tenía sentido.

Le dije que, para poner fin a este ciclo asesino, debemos acabar con el capitalismo. Está basado en la competencia para explotar a los trabajadores en busca de máximas ganancias, hace inevitables las guerras mundiales. La ganancia capitalista proviene de la explotación de la fuerza de trabajo de los obreros. A medida que aumenta la competencia, los capitalistas invierten en más maquinaria y emplean a menos trabajadores. Al explotar a menos trabajadores, la tasa de ganancia de los capitalistas disminuye. Su “solución”; destruir las fábricas, los recursos y a los mismos trabajadores de sus competidores.

Actualmente hay menos anticomunismo. Muchas personas en todo el mundo responden de manera positiva a las ideas comunistas de destruir el capitalismo y su esclavitud asalariada. De producir únicamente para satisfacer las necesidades humanas, no para obtener beneficios.

Un peligro radica en que la gente termine apoyando a China como el “mal menor”, en lugar de luchar para librarse del capitalismo.

Ella no creía que nadie fuera a apoyar a China. Yo no estuve de acuerdo. Muchos consideran que China representa el mal menor. No perciben que China aspira a reemplazar a EE. UU. como el principal explotador imperialista. 1ª

Expliqué que la única respuesta es movilizar a las masas para transformar la guerra imperialista en revoluciones por el comunismo. Comunismo: la colectividad en vez de la competencia y la explotación.

En tiempos como estos, la gente está abierta a un cambio radical. Actuemos junto a ellos, presentándoles la solución comunista ahora que buscan respuestas.

Durante la Primera Guerra Mundial, los obreros y soldados rusos derrocaron al gobierno capitalista. Tras la Segunda Guerra Mundial, la clase obrera y los soldados chinos hicieron lo mismo.

Hoy, el mundo está más interconectado que nunca. El capitalismo ataca con ferocidad a nuestra clase a escala global. Una victoria en un solo país podría multiplicarse. Las masas lucharán por el comunismo… una vez que lo comprendan.

Esta discusión continuará.

—Camarada con experiencia

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