1 de abril— Al cierre de esta edición, el presidente Trump anuncia que la guerra ha sido un “éxito rotundo” y que está “cerca a concluir”. Pero, amenaza con devolver a Irán “a la Edad de Piedra”. Ha insinuado que podría retirar a EE.UU. de la OTAN. La guerra en el Golfo Pérsico ha puesto de manifiesto que el imperialismo estadounidense está perdiendo su hegemonía global. Si es que no la ha perdido ya. Del mismo modo que está perdiendo la guerra.
Muchos en todo el mundo lo celebran. Incluso dentro de EE.UU. Lo entendemos. El politólogo David Michael Smith estimó en 2023 que el imperialismo estadounidense fue responsable, total o parcialmente, de cerca de 300 millones de muertes. ¡Debe ser destruido!
Trump afirma que EE.UU. está “ganando” al hacer llover destrucción sobre los civiles iraníes. Él y sus compinches fueron engañados por una arrogancia racista e incitados por el carnicero sionista Netanyahu. Subestimaron la posición militar y estratégica de Irán.
No esperaban que Irán causara daños críticos a muchas de las trece bases militares estadounidenses en la región; en Kuwait, Arabia Saudita, Qatar y Bahréin. Ni que hiciera llover su propia destrucción sobre Israel.
Ignoraron las advertencias de sus analistas de que el ejército iraní podría cerrar el estrecho de Ormuz. Una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo pasa por este estrecho. También un tercio de los fertilizantes transportados por mar y productos químicos cruciales para la producción de fertilizantes en otros lugares.
Ahora, solo los buques aprobados por los gobernantes iraníes pueden cruzar el estrecho. Deben pagar el equivalente a millones de dólares estadounidenses, pero en yuanes chinos. Los capitalistas iraníes se enriquecen. Los imperialistas chinos se vuelven más poderosos.
El oleoducto Este-Oeste de los capitalistas saudíes transporta siete millones de barriles diarios hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Pero los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, han entrado en la guerra. Podrían bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, cerrando así el acceso al mar Rojo.
Ahora, las masas en la India no pueden cocinar porque no hay gas. Myanmar, Vietnam y Filipinas podrían quedarse sin petróleo para finales de abril.
La escasez de fertilizantes está perturbando la temporada de siembra en el hemisferio norte. La amenaza al suministro mundial de alimentos perdurará más allá de la guerra actual.
Es demasiado pronto para celebrar. Por tres razones.
En primer lugar, muchísimos de nuestros hermanos y hermanas de la clase trabajadora están sufriendo y muriendo en esta sangrienta guerra por el poder y las ganancias. Muchos más de nosotros moriremos. En segundo lugar, un proverbio árabe dice: “Un perro acorralado saltará el muro”. El debilitado imperio estadounidense y la sobre extendida entidad sionista (Israel) son aún más peligrosos.
Han sometido a Gaza al hambre y la han arrasado. Han soltado a los colonos para expulsar a los palestinos de Cisjordania. Están intentando extender su genocidio de acaparamiento de tierras hacia el Líbano, y hacia Irán. ¡El Knesset israelí acaba de aprobar la ejecución en la horca de prisioneros políticos palestinos!
Ambos poseen armas nucleares. Los gobernantes de EE.UU. son los únicos en la historia que las han utilizado.
En tercer lugar, es una ilusión pensar que los gobernantes iraníes sean otra cosa que capitalistas. Ellos y su Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní son los mayores empleadores de Irán. Los trabajadores iraníes se han enfrentado a ellos en huelgas industriales masivas contra los bajos salarios y las condiciones peligrosas. Hoy, muchos (aunque no todos) entre las masas iraníes han abrazado el nacionalismo frente a la agresión estadounidense. Pero la lucha de clases resurgirá.
Los partidarios de Irán —Rusia y China— son potencias imperialistas. Debemos comprender que ningún capitalista ni imperialista actúa jamás en beneficio de los intereses de la clase obrera internacional.
Durante la II Guerra Mundial, los comunistas y otros sectores vieron a Gran Bretaña como un “mal menor” y un aliado. Pero, restringía la entrada de inmigrantes judíos provenientes de la Europa ocupada por los nazis; orquestó la hambruna de Bengala de 1943; preparó el terreno para la creación de “Israel” y la expulsión de 750,000 palestinos; y sentó las bases para una violencia intercomunitaria letal con la partición del subcontinente indio.
Los gobernantes rusos y chinos utilizan la guerra contra Irán para fortalecer su posición de dominio a costa de las masas en El Medio Oriente.
Nosotros debemos luchar por la sociedad comunista que necesitamos. Sin la esclavitud asalariada que nos encadene y sin naciones que nos dividan. Tan solo trabajadores tomando las decisiones que nos afectan y produciendo los bienes que todos necesitamos.
Llegará el momento de celebrar cuando las masas, en cualquier lugar, se levanten para destruir el capitalismo y el imperialismo mediante la revolución comunista.
Podemos contribuir a acelerar la llegada de ese día. Educándonos a nosotros mismos y a los demás sobre el comunismo. Leyendo y debatiendo críticamente Bandera Roja. Distribuyéndolo por todos los medios posibles.
Pero no podemos hacerlo solos. Lo lograremos construyendo colectivos del Partido Comunista Obrero Internacional. Actuando conforme a los principios comunistas —y luchando por ellos— en las luchas de las masas y en nuestra vida cotidiana. Especialmente en la industria y en el ámbito militar, ambos fundamentales para la revolución armada.
Lee Nuestro Folleto:
“Movilizar a las Masas para el Comunismo”
Lee Nuestro Folleto:
“Soldados, Marineros, Marines: Cruciales para la Revolución Comunista”

