Cartas: Entendiendo El Capitalismo-Imperialismo

Carta: ¿Qué Causa las Guerras Mundiales? aquí ♦ Carta: La Clase Obrera Debe Liberarse aquí ♦ Carta: Sinners Destruyan El Dinero y El Capital aquí ♦

Los Ángeles (EE. UU.), octubre de 2017— “Las fronteras son un crimen ¡El comunismo terminará con ellas!

Carta: ¿Qué Causa las Guerras Mundiales? ¿Cómo Podemos Ponerles Fin?

“Trump destruye por completo el país y el mundo. La economía es un desastre. Todo empeorará con los precios del petróleo subiendo cada día. ¡Matando a toda esa gente! Alejando a los aliados. ¡China supera a EE.UU. en todo!”, dijo una amiga. Está muy preocupada por lo que está sucediendo.

Le expliqué que EE.UU. es la potencia imperialista en declive y que China es una potencia en ascenso. “Sí, todo el mundo sabe eso”, respondió.

Debemos preguntarnos por qué ha habido dos guerras mundiales y por qué ahora nos dirigimos hacia una Tercera Guerra Mundial.

“¿Cuál es la causa fundamental de esto?”, le pregunté. “¿Qué hay en la naturaleza del capitalismo que conduce a guerras mundiales cada vez más destructivas? ¿Cómo es posible que la humanidad no haya descubierto aún la manera de impedir que esto suceda?”.

Ella no tenía respuesta.

Le dije que ninguna potencia imperialista en la historia del capitalismo ha renunciado a su hegemonía sin combatir a muerte para conservarla o recuperarla. Hablamos sobre cómo el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, constituyó una humillación. Los gobernantes alemanes lo utilizaron para exacerbar el nacionalismo y lanzar su campaña nazi para conquistar Europa y, en particular, la Unión Soviética. EE.UU. es una bestia acorralada, igual que Alemania entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. EE.UU. se verá obligado a intentar frenar militarmente el ascenso de China.

Le pareció que eso tenía sentido.

Le dije que, para poner fin a este ciclo asesino, debemos acabar con el capitalismo. Está basado en la competencia para explotar a los trabajadores en busca de máximas ganancias, hace inevitables las guerras mundiales. La ganancia capitalista proviene de la explotación de la fuerza de trabajo de los obreros. A medida que aumenta la competencia, los capitalistas invierten en más maquinaria y emplean a menos trabajadores. Al explotar a menos trabajadores, la tasa de ganancia de los capitalistas disminuye. Su “solución”; destruir las fábricas, los recursos y a los mismos trabajadores de sus competidores.

Actualmente hay menos anticomunismo. Muchas personas en todo el mundo responden de manera positiva a las ideas comunistas de destruir el capitalismo y su esclavitud asalariada. De producir únicamente para satisfacer las necesidades humanas, no para obtener beneficios.

Un peligro radica en que la gente termine apoyando a China como el “mal menor”, en lugar de luchar para librarse del capitalismo.

Ella no creía que nadie fuera a apoyar a China. Yo no estuve de acuerdo. Muchos consideran que China representa el mal menor. No perciben que China aspira a reemplazar a EE.UU. como el principal explotador imperialista.

Expliqué que la única respuesta es movilizar a las masas para transformar la guerra imperialista en revoluciones por el comunismo. Comunismo: la colectividad en vez de la competencia y la explotación.

En tiempos como estos, la gente está abierta a un cambio radical. Actuemos junto a ellos, presentándoles la solución comunista ahora que buscan respuestas.

Durante la Primera Guerra Mundial, los obreros y soldados rusos derrocaron al gobierno capitalista. Tras la Segunda Guerra Mundial, la clase obrera y los soldados chinos hicieron lo mismo.

Hoy, el mundo está más interconectado que nunca. El capitalismo ataca con ferocidad a nuestra clase a escala global. Una victoria en un solo país podría multiplicarse. Las masas lucharán por el comunismo… una vez que lo comprendan.

Esta discusión continuará.

—Camarada con experiencia

Carta: La Clase Obrera Debe Liberarse de los Capitalistas En EE.UU. y En Todo El Mundo

Existe una narrativa según la cual debemos apoyar al gobierno iraní y no exponer, por ahora, su carácter explotador y opresor, bajo el argumento de que favorecería a los asesinos capitalistas de los EE.UU. Esto desarma a los trabajadores del mundo.

En Israel, se intenta reanudar los juicios contra Netanyahu. Los cargos incluyen su financiación a Hamás con el fin de debilitar a Al-Fatah y a la Autoridad Palestina, encabezada en su momento por el difunto Yasser Arafat y, posteriormente, por su sucesor Mahmoud Abbas. Estos últimos fueron condenados por la Yihad Islámica por haber firmado los Acuerdos de Oslo, basados en la solución de “dos Estados”.

La clase obrera —en los EE.UU., en Irán, en Palestina-Israel y en el resto del mundo— debe rebelarse, unirse y luchar por su emancipación de todos los capitalistas.

Circula la idea de que Netanyahu involucró a Trump en la guerra; que “la cola mueve al perro” y que, al encargarse del trabajo sucio, Netanyahu terminó convirtiéndose en la cabeza. Esto oscurece el hecho de que, si bien la clase capitalista estadounidense (que incluye a banqueros e industriales sionistas) mantiene discrepancias sobre la forma de preservar su hegemonía, dicha clase necesita esa guerra.

Igualmente, los capitalistas europeos —incluidos los británicos— necesitan el dominio israelí en la región para sostener sus negocios a escala global.

Todos los capitalistas son malvados. En este preciso momento, los productores de petróleo se enriquecen mientras la clase obrera padece el alza de precios provocada por las guerras. Continuarán con sus guerras sangrientas hasta que la clase obrera les ponga fin, acabando con los propios capitalistas.

—Camarada en México

Carta: Sinners Destruyan El Dinero y El Capital Con Violencia Comunista Revolucionaria

La película de vampiros Sinners ganó cuatro premios Óscar. Su guionista, productor y director, Ryan Coogler, obtuvo el galardón por el Mejor Guion Original.

“¿Qué les pareció la película?”, pregunté a varios amigos.

“Me encantó; tiene tantas capas que necesito verla de nuevo”.

“Me gustó mucho como la música blues constituía una parte integral de la trama”.

“La implacable lucha contra los vampiros fue impresionante”, fueron algunas de las respuestas.

Pero, todos con quienes hablé pasaron por alto la sutil, aunque mordaz, crítica al dinero —y, por extensión, al capital. En sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844, Marx desarrolla la idea del dinero como el nexo social supremo que, en última instancia, invierte la realidad humana. Así, el dinero se convierte en el “agente universal de separación” y en una “fuerza invertida” que transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio y la virtud en vicio.

En la película, los gemelos Moore intentan utilizar el dinero ganado en Chicago para “comprar” su regreso a la comunidad —y su propia redención—. Sin embargo, ese dinero (el nexo) actúa como una barrera: los lugareños los miran con recelo y, al final, el capital no logra comprar el respeto ni la seguridad que ellos buscan dentro de un sistema segregado y racista. Aquí, el dinero suplanta las relaciones humanas genuinas; en lugar de conectarnos a través de lo que somos, nos conectamos a través de lo que podemos comprar.

Marx escribió que el dinero puede hacer que un hombre cobarde parezca valiente, o lograr que un hombre feo sea “amado”. Aquí, las monedas de oro ofrecidas por el vampiro Remmick forman parte de esta inversión. La promesa de riqueza transforma el deseo de libertad de personajes como Mary en una servidumbre eterna. El dinero “invierte” su humanidad: para alcanzar la “vida eterna” (riqueza/poder), deben morir como seres humanos y convertirse en parásitos (vampiros).

“El capital es trabajo muerto que, como vampiro, solo vive de chupar trabajo vivo, y vive tanto más cuanto más trabajo vivo chupa”, afirma Marx en El capital. En Sinners, el vampirismo sirve como una representación literal de este concepto marxista. Los vampiros no buscan solo sangre; buscan apropiarse de la vitalidad cultural y del arte —específicamente del blues— para transformarlos en mercancías inertes.

En la sección de El capital donde analiza la transición del feudalismo al capitalismo, Marx añade: “Si el dinero, según Augier, ‘viene al mundo con una mancha de sangre en una mejilla’, el capital nace chorreando sangre y mugre por cada poro, de pies a cabeza”.

Esto es el capitalismo: nacido para alimentarse de la sangre de la humanidad. Nos ha despojado de nuestra propia existencia. Y continúa haciéndolo. Especialmente en tiempos de destrucción ambiental, de genocidios reiterados, de secuestros y desapariciones, de una Tercera Guerra Mundial y de muchas otras atrocidades.

Ante esto, la única opción que nos queda es la violencia organizada. Al igual que la de los cazavampiros choctaw y la comunidad que hizo frente a la embestida que enfrentaron, tal como se retrata en Sinners.

Sin embargo —a diferencia de la suya—, la nuestra será una violencia organizada, revolucionaria y comunista que desenterrará al capitalismo —junto con su capital y su dinero— de manera total y definitiva. Y, en el proceso, construiremos un mundo comunista: un mundo en pleno desarrollo, que avanza hacia su plena madurez, donde cada ser humano vivirá su humanidad en toda su plenitud.

—Poeta marxista

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