Palestina, 1936 – 2026: La Lucha Contra El Imperialismo Continúa

Transformar La Ira En Esperanza aquí ♦ Palestina 36 aquí ♦

Tel Aviv, Palestina ocupada, 28 de abril de 2026Dejen de repetir el guión de Gaza en Irán, Líbano y Cisjordania

Transformar La Ira Contra La Guerra En Esperanza De Un Futuro Comunista

TEL AVIV (Palestina ocupada), 20 de abril — “¡Llevemos al capitalismo a la Edad de Piedra!”, respondió un manifestante, visiblemente indignado. En respuesta a la amenaza genocida de Trump de bombardear Irán para devolverlo a la “Edad de Piedra”. Ha estado leyendo Bandera Roja y acudiendo con el grupo del PCOI a las protestas, que ya se celebran a diario. Estas protestas siguen creciendo.

“Traeré a todos mis vecinos a este Primero de Mayo”, continuó el camarada. “Es hora de transformar la guerra genocida en una guerra por el comunismo. Trump —con sus fascistas de La Migra—, las FDI de Netanyahu y el CGRI de Irán se unen en su ataque a las masas. Quieren el control del petróleo”.

Las FDI son ahora ampliamente conocidas como las FOI (Fuerzas de Ocupación Israelíes). Un camarada, reclutado como reservista hace muchos años comentó que, hoy en día, muchos jóvenes reservistas se sienten desmoralizados al ver caer las bombas de las FOI sobre hospitales en Beirut y Teherán. “Eso se puede ver con claridad en el sur del Líbano. La propaganda israelí oculta las enormes pérdidas que han sufrido allí”, afirmó.

Actualmente, circulan imágenes de columnas de tanques Merkava destruidos. Los jóvenes en Israel empiezan a percibir el papel que se les ha asignado: el de mercenarios genocidas. Debemos transformar su ira y su frustración en una esperanza para el futuro del comunismo.

En vez de defender el petróleo para los imperialistas, podemos enviar al imperialismo a la “Edad de Piedra”. Continuamos nuestros esfuerzos para llevar Bandera Roja a la juventud y a los soldados descontentos de las FOI, con el fin de reclutarlos para nuestro partido. Nuestro grupo ha crecido hasta una docena de camaradas. La mayoría son judíos; unos pocos, palestinos. Cada uno de ellos conversa con decenas de personas que leen nuestros volantes o periódicos. Nuestras frecuentes reuniones le han dado forma a un grupo considerable para El Primero de Mayo.

Palestina 36 — La Película y La Historia

“Es lucha de clases”, dijo un amigo tras ver Palestine 36. “Los que no tienen contra los que tienen”.

Eso fue cierto en la revolución palestina de 1936-39. Esta conmovedora película retrata a las masas palestinas como combatientes, no solo como víctimas. Demuestra que la lucha de clases no siempre es sencilla. Vale verla y debatirla.

La revolución comenzó con los trabajadores urbanos y los campesinos sin tierras. Respondían al deterioro de las condiciones económicas. Empeorando debido a la decisión del imperialismo británico de empoderar a los capitalistas sionistas que solo empleaban a trabajadores judíos. Normalmente, los británicos confiaban en sus gobernantes indígenas para suprimir a las masas.

En abril de 1936 estalla una huelga general de seis meses. La desobediencia civil y la lucha armada se extendieron por el campo. No se trataba de un conflicto religioso, sino de una revuelta nacionalista contra el imperialismo británico. La trama de la película es mayormente ficticia, pero representa la historia con precisión. Los tres villanos británicos principales son figuras históricas reales.

Una escena temprana contrasta la visión del joven campesino Yusef y su empleador, un terrateniente adinerado que vive en Jerusalén. Muestra cómo los terratenientes feudales-clericales palestinos y la burguesía urbana pensaban que tenían más control del que realmente tenían. Cómo conspiraron para controlar la dirección de la lucha y limitar el levantamiento. Cómo colaboraron con los británicos y los sionistas para traicionar a las masas.

Los gobernantes británicos reaccionaron a la huelga general palestina formando una comisión encabezada por Lord William Peel. Su informe de 1937 propuso la partición de Palestina entre sionistas y árabes. Recomendaba la “transferencia de poblaciones” (limpieza étnica), como harían más tarde los británicos al dividir India y Pakistán.

La película muestra cómo esto frustró las esperanzas de los “líderes” palestinos. Provocó una indignación masiva palestina y envalentonó al terrorismo sionista.

La película excelentemente muestra la vida en Jerusalén y el campo palestino. Te sumerge en cómo vivían las personas: cocinando, montando en autobús, bebiendo té. Casi no te das cuenta de dónde integraron el metraje de archivo (escalado y coloreado).

“Era muy elegante, nada orientalista genérico estereotipado”, comentó un amigo.

La película muestra a mujeres musulmanas interpretando papeles clave. Retrata a los campesinos con respeto, como personas con un entendimiento político. Por ejemplo, un niño presenta a su burro como “Balfour”. La Declaración Balfour fue el respaldo formal del imperialismo británico al proyecto sionista.

Algunos han criticado a Palestine 36 por centrarse en los palestinos indígenas en lugar de en los inmigrantes judíos europeos. Esta es una postura racista.

“Si hubieran mostrado más sobre las milicias judías y tal, los judíos habrían salido aún peor”, comentó un activista. “Evitaban mostrar la brutalidad de las milicias judías de colonos para caminar al filo de la navaja entre centrar a los palestinos y retratar la villanía del imperialismo británico. Todo ello mientras esquivando acusaciones ilegítimas de sesgo antisemita”.

“Es difícil criticar desde la izquierda. Es difícil imaginar siquiera hacer una película así en estos tiempos”, continuó.

Es cierto. Es la única película rodada en Palestina desde el 7 de octubre de 2023.

¿Pero Palestine 36 deja a los espectadores más enfadados que tristes? ¿Más esperanzador que desesperanzado? La gente sale del cine llorando. Sin embargo, la escena final muestra a las masas en movimiento. Se unen a ellos personajes clave que estaban indecisos.

“Me dejó enfadado”, dijo un camarada. “Pero viendo que la lucha no terminó ahí. Y aún no ha terminado”.

Debemos continuar esa lucha, pero ahora por el comunismo.

Lectores de Bandera Roja podrían preguntarse por qué el Partido Comunista Palestino (PCP) está ausente en la película. La respuesta es que su práctica y errores políticos lo marginaron en la vida real.

Durante la década de 1920, la Comintern presionó al PCP a que “arabizara” a su membresía y liderazgo, principalmente judíos europeos. El PCP se opuso consistentemente al sionismo. Intentó alejar a los trabajadores judíos de la dirección sindical sionista del Histradut. Pero luchando más por reformas en lugar de luchar más fuerte contra el sionismo. Estos esfuerzos tuvieron un éxito limitado.

Para 1936, la Comintern había adoptado una línea de “Frente Unido”. En Palestina, esto llevó a los comunistas a promover “la lucha revolucionaria por la liberación del colonialismo y el sionismo”.  En lugar de organizar a los trabajadores urbanos y rurales para luchar directamente por el comunismo (o incluso por el socialismo).

La plataforma del PCP pedía la “nacionalización” de la producción en manos de “el pueblo”. Pero el PCP no desafió a los descarrilados feudales o burgueses palestinos. Era demasiado aislado para desempeñar un papel significativo. Ya se estaba fragmentando cuando algunos de sus miembros hicieron la paz con el sionismo.

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