¿Comunismo o Anarquismo? (Parte VI de una Serie)

Errores de “El Comunismo de Guerra” manta aquí ♦ El PCOI Juzgó Erróneamente “El Comunismo de Guerra” Soviético aquí ♦


Cartel soviético de 1925 que promueve la unidad de campesinos y trabajadores industriales.

Errores de “El Comunismo de Guerra” y Errores Peores de “La Tercera Revolución”

La Parte V describió cómo los bolcheviques intentaron hacer frente a la hambruna masiva en Rusia en 1918. Engañosamente, denominaron a su política “comunismo de guerra”.

Esta política se centraba en el monopolio estatal de los cereales. Los excedentes agrícolas eran requisados a los campesinos y racionados para los de las ciudades. El aspecto “comunista” consistía en sustituir los mercados por una distribución estatal. El dinero perdió casi todo su valor, salvo en los “mercados negros” ilegales.

El Partido Bolchevique estaba comprometido con la Crítica del Programa de Gotha de Marx, escrita en 1875 (y publicada en 1891). Aquí, Marx sostenía que, en la “fase inferior” del comunismo, las personas recibirían bienes en función de su trabajo. La “fase superior” funcionaría bajo el principio de “de cada cual, según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”.

Lenin concibió el comunismo de guerra como esa “fase inferior”. ¿Pero podría la distribución estatal asignar los alimentos en función del trabajo realizado? No fue así.

En el Programa de Gotha, Marx enfatizó la “dictadura del proletariado”. Esta debería constituir la transición entre el capitalismo y el comunismo. Lenin subrayó este punto en su carta de mayo de 1918 dirigida a los obreros de Petrogrado. Aquí instaba a la base del partido a formar “destacamentos de hierro” para consolidar esta “tarea comunista”.

Para 1921, los capitalistas sofocaron las revoluciones proletarias en Alemania y en otros lugares. Los dirigentes soviéticos no podían esperar apoyo de Europa occidental. Su situación era crítica, debían afrontarla solos.

Muchos ex-soldados, sumidos en la desesperación, se entregaron al bandidaje. Antiguos obreros industriales se “desproletarizaron” en gran medida; fábricas cerraron y ciudades se despoblaron; los trabajadores hambrientos huían hacia las aldeas. Las cosechas fracasaron en 1920, y la producción industrial se redujo a una quinta parte de los niveles anteriores a la guerra.

La Guerra Civil concluyó con la derrota del ejército contrarrevolucionario de Wrangel en noviembre de 1920. La resolución de esa contradicción agudizó otras nuevas.

Muchos campesinos se alinearon con los “Rojos” frente a los “Blancos” de Wrangel; perdiendo su principal motivo para apoyar a los bolcheviques. Estallaron más de 118 rebeliones campesinas por toda la Unión Soviética. Lenin admitió en 1921 que los bolcheviques habían cometido “errores en todos los ámbitos de su labor”. Su enfoque fue “todo por la victoria en el frente de la Guerra Civil, y nada más”.

Esto, afirmó Lenin, “determinó toda una serie de errores e intensificó la crisis”. Incluso un análisis erróneo de las fuerzas de clase, y el tiempo desperdiciado en debates internos del partido sobre “desviaciones sindicalistas y semianarquistas”.

Lenin consideraba que la tarea principal consistía en fortalecer al Partido Bolchevique para “ejercer la dictadura del proletariado”. Este ya se había convertido en un partido de masas con medio millón de afiliados; pero, la “lucha contra los males de la burocracia” se había vuelto “indispensable”.

Otros bolcheviques temían una dictadura del partido sobre las masas. Los anarquistas vislumbraron una oportunidad para la “tercera revolución” que venían propugnando desde 1917.

1921: Anarquistas Intentan “La Tercera Revolución”

Los anarquistas pusieron en marcha esta “tercera revolución” a finales de 1920. Su líder principal era el ucraniano Néstor Majnó (1888-1934). Un anarco comunista desde 1905. Permaneció como prisionero político entre 1909 y 1917. Tras ser liberado por la revolución, organizó a los campesinos y trabajadores de su localidad natal en sindicatos de corte anarquista.

Estos grupos asumieron el control del gobierno local, marginando a los partidos políticos. Organizaron destacamentos armados de campesinos para combatir a los terratenientes, a la burguesía y a los kulaks.

Expropiaron tierras y las redistribuyeron entre los campesinos, transformando grandes fincas en comunas agrarias. Junto con otros anarquistas, llevaron a cabo una labor política entre la población campesina.

Entre 1918 y 1920, los majnovistas establecieron en repetidas ocasiones alianzas tácticas con el Ejército Rojo, luego las rompieron.

Su participación resultó decisiva para derrotar a las tropas austroalemanas y a las fuerzas “blancas” en Ucrania. Pero, tras la derrota de Wrangel, la contradicción entre anarquistas y comunistas se agudizó.

En febrero de 1921, un ex-comandante militar bolchevique, Maslakov, se unió a los majnovistas para combatir al gobierno bolchevique. Otros ex-comandantes del Ejército Rojo hicieron lo mismo. Es posible que creyeran estar luchando por un “comunismo sin comisarios”. Pero no sucedió así.

En cambio, desesperados por derrocar a los bolcheviques, los líderes anarquistas se aliaron con fuerzas capitalistas. Aquí se encontraban los emigrados blancos, los social revolucionarios y otros grupos. Esperaban abiertamente hacer retroceder hasta la revolución burguesa de febrero de 1917.

El próximo artículo de esta serie abordará este tema.

El PCOI Juzgó Erróneamente “El Comunismo de Guerra” Soviético

En el pasado, nuestro partido no analizó correctamente el periodo del “comunismo de guerra” soviético. Nuestro manifiesto Movilizar a las masas para el comunismo, publicado hace quince años, afirmaba:

Durante la guerra civil, los bolcheviques organizaron la sociedad bajo lo que denominaron “comunismo de guerra”, como base de emergencia. Requisaron alimentos, impulsaron la producción y prescindieron de la moneda, que la inflación había vuelto inútil. Como medida de emergencia, eliminaron el dinero, pero no consideraron que las masas estuvieran preparadas para mantener esta medida a largo plazo.

Esto es cierto. Sin embargo, sugerimos erróneamente que este “comunismo de guerra” ilustraba la forma en que “esperamos y planeamos construir nuestro nuevo mundo comunista sobre los escombros y las cenizas de lo viejo”. Identificamos el error bolchevique en haberlo concebido como una medida de emergencia. (Bandera Roja, 2022)

Afirmamos que “estamos aprendiendo las lecciones del comunismo de guerra durante la Revolución Rusa”. (Bandera Roja, 2017) Pero no extrajimos las lecciones correctas. Esta serie de artículos pretende superar ese error. Se requiere un mayor estudio y debate con respecto al significado del “comunismo de guerra” en torno a las fábricas.

Autocríticamente, reconocemos no haber luchado lo suficiente para profundizar y ampliar nuestra comprensión individual y colectiva. Necesitamos abordar el comunismo y su historia desde una perspectiva de estudio más rigurosa, basada en el materialismo dialéctico.

Debemos luchar para poner fin a la división del trabajo dentro de nuestro partido, con el fin de fomentar una mayor curiosidad, capacidad de pensamiento crítico y destreza en la escritura entre todos nuestros miembros y simpatizantes.

¿Comunismo o anarquismo? (Parte I) Necesidad de Mayor Claridad Sobre el Poder Obrero Comunista

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte II) Lecciones de la Comuna de París de Necesidad de Mayor Claridad Sobre el Poder Obrero Comunista1871

Aquí

¿Comunismo o anarquismo? (Parte III) El Estado y la Revolución: Lenin sobre la Comuna de París

Aquí

¿Comunismo o anarquismo? (Parte IV) Luchando por El Poder Obrero Comunista, 1917-1918

Aquí

¿Comunismo o anarquismo? (Parte V) La Rusia Soviética en 1918: Hambruna y “Comunismo de Guerra”

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Primera página de esta edición