Los Camaradas Perseveran aquí ♦ Carta: Las Lluvias Récord aquí ♦
UITENHAGE (Sudáfrica) — Camaradas se reúnen para leer y debatir Bandera Roja
Los Camaradas Perseveran A Pesar De Las Tormentas Sin Precedentes
CABO ORIENTAL (Sudáfrica), 11 de mayo — “Esta es la primera vez que veo un clima tan adverso”, dijo un camarada de aquí.
Los camaradas continúan nuestra labor comunista a pesar de una semana de lluvias torrenciales y vientos violentos. Las inundaciones extremas, los cortes prolongados de electricidad, el cierre de escuelas y las carreteras bloqueadas se consideran ahora oficialmente un desastre natural.
Pero este clima inusual es todo menos “natural”. Los antiguos modelos meteorológicos predecían un periodo de sequía. Esos modelos ya no sirven. Este clima desastroso es un ejemplo de la crisis climática generada por el capitalismo. Los imperialistas y otros capitalistas siguen agravando esta crisis a medida que sus industrias y sus guerras arrojan más carbono a la atmósfera.
La quema de combustibles fósiles, la deforestación y los procesos industriales liberan “gases de efecto invernadero” (principalmente dióxido de carbono y metano) que atrapan el calor en la atmósfera. Esto provoca el calentamiento global y desestabiliza los sistemas meteorológicos en todo el mundo. A medida que se intensifique la confrontación imperialista, veremos mucho más de esto.
El continente africano se ha estado calentando incluso más rápido que el promedio mundial. El pasado diciembre y enero, unas lluvias extremadamente intensas causaron la muerte de al menos 280 personas y afectaron a millones en toda el África austral. Un estudio realizado por un consorcio internacional de científicos e instituciones reveló que el calentamiento climático, combinado con los patrones meteorológicos del fenómeno de La Niña, generó una temporada de lluvias sin precedentes.
Los capitalistas, empeñados en maximizar sus ganancias, no pueden resolver este problema, digan lo que digan los científicos. Solo la clase obrera podrá empezar a resolverlo mediante la revolución comunista. En el comunismo, los trabajadores planificarán la producción para satisfacer nuestras propias necesidades, y no para generar ganancias para unos cuantos patrones. ¡Y una de las cosas que necesitamos es un planeta habitable!
Hemos estado reuniéndonos en Uitenhage con entre 15 y 20 camaradas, preparado y compartido comida de forma colectiva. Hemos suministrado agua potable a quienes la necesitaban. Hemos tenido que abrirnos paso por carreteras inundadas para llevar a los camaradas a sus puestos de trabajo en fábricas —como la de Volkswagen— que exigen su presencia a pesar de la crisis.
Nuestras discusiones han servido para profundizar la comprensión del comunismo entre los nuevos camaradas. Hemos trazado planes para ampliar la distribución de Bandera Roja.
“Hemos celebrado varias reuniones centradas en la lucha interna entre los camaradas, analizando nuestras deficiencias y debilidades”, explicó otro camarada. “Estamos buscando formas de fortalecer el compromiso frente a las dificultades con las que combaten los camaradas.
“Por otro lado, tenemos muchos camaradas que están muy comprometidos, especialmente los camaradas jóvenes y sus amigos que han acogido Bandera Roja continuó. “Algo que han señalado es que desean comprender el materialismo dialéctico. Por ello, organizaremos otra salida de fin de semana a finales de este mes para estudiarlo”.
Carta: Las Lluvias Récord Dejan a los Sudafricanos Sedientos
“¡Agua, agua por todas partes, y ni una gota para beber!”. Estas son las famosas líneas del poema de Samuel Taylor Coleridge de 1798, La balada del viejo marinero. Pero esto es la realidad, no solo el grito de un viajero perdido en el mar. Esto exige una revolución comunista.
Grandes zonas de Sudáfrica han sido testigos recientemente de algunas de las lluvias más intensas jamás registradas, seguidas de vientos devastadores. Aquí, en Port Elizabeth, hemos registrado el 130 % de la precipitación media anual en menos de una semana.
Irónicamente, esto ha provocado que millones de personas anhele tan solo una gota de agua. Todas las cuencas hidrográficas están ahora vertiendo agua al océano para evitar que las presas, ya de por sí frágiles, se derrumben. Se estima que solo queda un 11 % de agua en invierno y, en algunos casos, tan solo un 1 %. El resultado es una población sedienta y enfurecida.
La corrupción, la avaricia por el lucro y el abandono de las masas son los sellos distintivos de un capitalismo moribundo.
— Camarada sediento
Para más información acerca de:
«La Filosofía del Materialismo Dialéctico»
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