Soldados del Octavo Ejército de Ruta comunista chino, Wutai, 1938. Los soldados del Ejército Rojo que luchaban contra los imperialistas japoneses y los capitalistas chinos llevaban un estilo de vida comunista sin incentivos materiales.
Carta: El Comunismo Es Nuestro Futuro
Esta carta discrepa con el recuadro del comunismo de guerra publicado Bandera Roja.
El PCOI ha demostrado que el socialismo fue capitalismo de Estado. En lugar de conducir al comunismo, llevó a la creación de una nueva clase dominante capitalista que sacó ganancias con la esclavitud asalariada. Los bolcheviques no querían eso. Pensaban que el socialismo conduciría al comunismo. La historia demostró lo contrario.
Pero, la Revolución Rusa inspiró a las masas en todo el mundo. Mostró la necesidad de un partido que lidere la lucha ideológica y práctica para derrocar al capitalismo. El papel fundamental de trabajadores y soldados en la toma del poder y que la lucha debe ser por el comunismo, no por el socialismo.
Esta serie de artículos parece sugerir que tenemos mucho que aprender de los anarquistas. Tal vez tuvieron razón en algunas de sus críticas al socialismo, pero eso no convierte al anarquismo en una alternativa positiva. Los anarquistas se aliaron con los capitalistas en Rusia, lo han hecho en diversas partes del mundo.
El titular del recuadro afirma que el PCOI se equivocó respecto al comunismo de guerra. Como entiendo en el “comunismo de guerra” la gente trabajaba y luchaba sin dinero, por el bien común. Fue igual durante la larga guerra liderada por el Ejército Rojo chino. Millones, su mayoría campesinos, combatieron contra invasores japoneses y los capitalistas nacionales por veinte años. Vivieron una vida comunista sin incentivos materiales. Cultivaban alimentos de forma colectiva. Luchaban sin privilegios especiales. Aprendieron a leer los caracteres chinos mientras marchaban.
Las masas vietnamitas lucharon contra los imperialistas franceses y estadounidenses por cuarenta años. Vivieron en los campamentos guerrilleros y lucharon con determinación. Produjeron su tapioca sin recurrir al dinero. Derrotaron a los imperialistas en el campo de batalla.
En El Salvador, durante la guerra de la década de 1980, la gente luchó y vivió sin dinero. Algunos afirman que fue la mejor época de sus vidas. Así fue la experiencia de las masas en Leningrado y Stalingrado durante la batalla contra los nazis.
Lamentablemente, en todos estos casos, una vez superada la situación de emergencia, se restableció el dinero, los salarios, los rangos y los privilegios.
El comunismo de guerra soviético tuvo deficiencias. Debido al error fundamental de luchar por el socialismo. De subestimar la posibilidad de ganar a los campesinos para la colectividad comunista. Tras la revolución, aplicaron la apropiación y la apertura de mercados. Cuando se necesitaban alimentos y no se disponía de dinero, procedían a requisarlos. Pero en situaciones de emergencia, especialmente en la guerra, la mayoría de las masas trabajaba y luchaba colectivamente por el bien común, sin recurrir al dinero. Las masas están dispuestas a luchar por el comunismo —y a llevarlo a la práctica— tanto en emergencias y aun cuando hayan concluido. Siempre y cuando exista un partido comprometido con dicha causa.
Producirán y vivirán sin necesidad de incentivos materiales. Las relaciones de camaradería y colectividad reemplazarán al dinero, de manera permanente.
El PCOI es el único partido comunista internacional que lucha por el comunismo, y por nada menos. Esto exige un liderazgo colectivo de masas, y no la burocracia estatal que el socialismo requiere.
El comunismo de guerra —con todos sus defectos— demostró que las masas pueden luchar, vivir y trabajar colectivamente sin dinero. El comunismo es nuestro futuro. Durante las guerras, ante emergencias y ante todo momento. Es importante señalar los errores del socialismo; no obstante, seamos dialécticos: no hay por qué echar un jarro de agua fría sobre el concepto del comunismo de guerra.
—Una de tantas camaradas de pensamiento crítico
Bandera Roja responde: Gracias por resumir los aspectos clave de la línea de nuestro Partido. Sí, las masas pueden y deben ser ganadas para luchar directamente por la sociedad comunista y, luego, construirla. Nada en el recuadro cuyo titular critica la carta —ni en la serie de artículos que lo acompaña— contradice esa línea.
La cuestión radica en hasta qué punto el “comunismo de guerra” soviético (1918-1921) corresponde con el comunismo que planeamos construir. La serie de artículos examina el registro histórico más detenidamente de lo que lo habíamos hecho anteriormente. Incluye discursos e informes de Lenin y de otros dirigentes.
Los documentos muestran que algunas “personas trabajaron y lucharon sin dinero por el bien común”. Principalmente, los obreros fabriles más avanzados de las grandes ciudades; pero no la mayoría, especialmente en el campo.
Los bolcheviques no lograron ganar a las masas para que lucharan por el comunismo. Sus consignas eran “paz, tierra y pan” y después “¡todo el poder a los sóviets!”. Muchos apoyaron sus políticas, pero no comprendieron ni abrazaron el comunismo en sí. Cuando el antiguo régimen fue finalmente derrotado, las contradicciones se agudizaron entre las masas y dentro del propio partido.
Los bolcheviques no abandonaron el “comunismo de guerra” por creer en el socialismo. Fue abandonado en un esfuerzo desesperado por mantenerse en el poder en medio del caos económico y ante la amenaza de una nueva guerra civil.
Las cosechas fracasaron en 1920. La producción se redujo a una fracción de los niveles antes de la guerra. Fábricas quedaron en ruinas. Los obreros regresaron al campo. Estallaban rebeliones campesinas antibolcheviques. Los marineros de Kronstadt se rebelaron. Lenin temía que los bolcheviques no pudieran permanecer en el poder sin un cambio de rumbo.
Resulta difícil determinar, incluso en retrospectiva, qué deberían haber hecho en aquella trágica situación. Una lección que hemos extraído de la heroica lucha de los bolcheviques es que, desde el principio, deberían haber luchado con más ahínco a ganar a las masas para la causa del comunismo. Y, tal como señala la carta, eso es precisamente lo que nosotros nos esforzamos por hacer ahora.
Por último, la carta afirma —sin aportar pruebas— que “esta serie parece sugerir que tenemos mucho que aprender de los anarquistas”. Creemos que los que lean los artículos comprobarán que esto no es cierto; muy al contrario.
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