
NEWARK (EE.UU.), 27 de mayo— Se pueden oler las mentiras oficiales incluso antes de llegar a las puertas de Delaney Hall.
El Departamento de Seguridad Nacional quiere hacerles creer que el “centro de detención de inmigrantes» que aquí se encuentra es un modelo de eficiencia: tres comidas completas al día, buena atención médica y un «procesamiento humano para los criminales” que han barrido de las calles de Nueva Jersey y de la región.
No se crean ni una palabra.
Lo que realmente está ocurriendo tras esos muros es una descomposición lenta y violenta. Los detenidos —nuestros hermanos y hermanas de la clase trabajadora— han iniciado una huelga de hambre; no para obtener lujos, sino para sobrevivir. Están comiendo alimentos infestados de gusanos. Duermen en celdas inmundas y plagadas de enfermedades, sin acceso real a médicos ni abogados.
¿Y cuando protestan? Los informes sobre brutales represalias se filtran como sangre de una herida abierta. Esto no es un centro de detención. Es un campo de concentración moderno, dirigido por agentes fascistas de La Migra que acechando por nuestros barrios, deteniendo a personas basándose en trámites burocráticos, y no en pruebas de que representen un peligro.
Llamemos a los mentirosos por su nombre. El DSN afirma que estos detenidos son “lo peor de lo peor”. Pero los verdaderos criminales son los funcionarios gubernamentales en Washington y Trenton que ordenaron estos ataques. Ellos lanzan gases lacrimógenos contra sus propios electores y detienen a manifestantes simplemente por formar una cadena humana.
Hoy, al pie de Delaney Hall, fuimos testigos del precio de la resistencia. El senador Andy Kim recibió una descarga directa de gas pimienta en el rostro al intentar calmar una situación que el propio Estado había provocado. A la vez que, agentes con equipo antidisturbios dispararon proyectiles de gas pimienta contra la multitud, y las protestas permanecen bajo un estado de sitio.
El alcalde de Newark, Ras Baraka, impuso un toque de queda. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, envió a la policía estatal para defender a La Migra.
Pero he aquí la verdad que este sistema capitalista en decadencia no quiere que vean: no estamos divididos. Los patrones y sus sirvientes políticos utilizan mentiras racistas y antiobreras para enfrentarnos entre nosotros —ciudadanos contra no ciudadanos, habitantes de los suburbios contra habitantes de la ciudad— porque saben que, si alguna vez nos uniéramos, todo su juego podrido se vendría abajo
Los trabajadores se niegan a tragarse esa historia. En Minneapolis, los trabajadores se unieron para detener físicamente las furgonetas de La Migra. Aquí en Newark, estamos haciendo lo mismo. Bloqueando los vehículos. Negando a mirar hacia otro lado.
Esto no se trata solo de una reforma migratoria. Es un síntoma de un sistema que requiere de una subclase permanente a la cual explotar. No se puede arreglar el fascismo con un mejor plan de votación. No se pueden sacar los gusanos de la comida pidiéndolo amablemente.
Necesitamos ir más allá de la indignación y avanzar hacia una verdadera solución comunista. Necesitamos llevar este mensaje a cada trabajador en cada muelle de carga, en cada piquete y en cada sala de descanso: la única manera de abolir estos campos de concentración, de poner fin a los ataques racistas y de garantizar que cada trabajador coma alimentos sanos y reciba atención médica es poner fin al capitalismo mismo. Acabar con las naciones y las fronteras.
La lucha en Delaney Hall es nuestra lucha. Y no nos detendremos hasta que las puertas se abran y el sistema que las construyó haya desaparecido. Y hasta que cada trabajador sea bienvenido en todas partes.
Arriba: Delaney Hall, Newark (Nueva Jersey).
Abajo: Centro de Detención de Adelanto (California). Una huelga de hambre se ha extendido a los tres centros de este complejo ubicado en el desierto. También hay presos en huelga de hambre en los estados de Washington, Nuevo México, Texas, Pensilvania y Michigan. Adelanto, Delaney y muchos otros campos de concentración con fines de lucro son administrados por GEO Group. El exvicepresidente de GEO, David Venturella, es el nuevo director interino de La Migra, una agencia de detención de alto riesgo, bajo la administración de Trump.

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“Luchemos Por El Día En Que Ningún Trabajador Sea Llamado Extranjero”
