Bolivia: Condiciones Objetivas para la Revolución Maduran

Comunistas Deben Crear Condiciones Subjetivas para la Revolución Comunista

19 de junio — Bolivia se sacude por convulsiones sociales más graves de los últimos años. Trabajadores, mineros, maestros, transportistas, campesinos y organizaciones indígenas han paralizado prácticamente el país por más de siete semanas con huelgas, protestas y bloqueos de carreteras a nivel nacional.

Dos contradicciones impulsan estos acontecimientos. La primera es la lucha entre EE.UU. y el bloque China-Rusia por la dominación mundial. Bolivia, con vastos yacimientos de litio, minerales críticos y ubicación geográfica estratégica, se convierte en un escenario crucial de esta pugna.

La segunda contradicción yace entre las masas trabajadoras bolivianas y los explotadores capitalistas-imperialistas; nacionales e internacionales. Las masas bolivianas se rebelan contra las insoportables condiciones de vida y la superexplotación que impone esta rivalidad interimperialista.

Estas dos contradicciones interconectadas se manifiestan a escala mundial, no solo en Bolivia. Ambas definirán el futuro de la humanidad por generaciones.

Las contradicciones entre capitalistas-imperialistas resultan directamente de su competencia por maximizar las ganancias explotando a los trabajadores, la única fuente de su riqueza y poder. Los que producen al menor costo obtienen las mayores ganancias y dominan el mundo. Esto se decide en los campos de batalla globales. Así, su lucha por conseguir mano de obra más barata, recursos naturales y una mayor cuota de mercado conduce inevitablemente a la guerra.

Su problema está en que el capitalismo conlleva una tendencia a que la tasa de ganancia disminuya con el tiempo. Los capitalistas se asemejan a un perro que persigue constantemente su propia cola: siempre están tras la búsqueda y en competencia por una ganancia máxima ilusoria. Convirtiendo a la guerra en un rasgo permanente del capitalismo y así guerras mundiales.

El capitalismo no puede quedarse intacto, las guerras mundiales instauran una nueva potencia emergente. Restablecen temporalmente una tasa de ganancia “saludable” mediante la inversión en la reconstrucción tras la destrucción por la guerra. Pero esto es solo la calma que precede a la siguiente tormenta capitalista, aún más mortífera y destructiva.

Guerras Mundiales Crean condiciones Objetivas para La Revolución

Cuando los gobernantes del mundo intensifican su actual guerra global se ven obligados a incrementar la explotación de toda la clase trabajadora internacional: obreros, jóvenes, soldados y desempleados. Cada centavo gastado en producir armas y reconstruir sus industrias bélicas sale de nuestro propio pellejo.

Las rebeliones masivas de obreras en Bolivia y en otros lugares ocurren porque nuestra clase ya no puede vivir como antes. Esta es una precondición para la revolución. Comunistas y otros activistas deben ver estas rebeliones como señales claras de que nuestra clase está lista para la revolución.

Que haya revolución, y de qué tipo, depende de las condiciones subjetivas. Es decir, de aquello por lo que las masas trabajadoras y los soldados de los ejércitos de los gobernantes sean ganados a luchar.

Las Condiciones Subjetivas Determinan lo que Sucede. Los Trabajadores Tienen que Luchar Directamente por El Comunismo.

Todos los levantamientos masivos actuales contra el capitalismo están plagados de reformismo. En Bolivia, el tema que unifica a las masas es la exigencia de la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Ellas, al igual que las masas en otros lugares, deben aprender que el capitalismo no puede ser reformardo para satisfacer nuestras necesidades.

Esta es la tarea de comunistas y de quienes desean un cambio. Solamente nosotros crearemos las condiciones subjetivas que permitan a nuestra clase luchar directamente por el comunismo. Cualquier otra cosa perpetuará nuestra esclavitud asalariada, fuente de la felicidad y riqueza de los capitalistas, y de nuestra pobreza y miseria.

Solo el comunismo puede acabar con las guerras para siempre, eliminando a los explotadores capitalistas y su esclavitud asalariada. El comunismo, una sociedad sin clases, producirá para satisfacer las necesidades de la humanidad. Nada se compra ni se vende. Sin mercado, dinero o competencia económica.

La colectividad y la camaradería serán la base de las relaciones sociales comunistas que nos ayudará a construir un mundo sin fronteras ni naciones, sin racismo, sexismo ni ninguna ideología nociva que nos divida y deshumanice.

El capitalismo hace nuestras vidas cada vez más difíciles. Pero no es momento de desesperar. El comunismo es, y será, el futuro de la humanidad. Gracias a los millones que nos precedieron, nuestra clase está más cerca que nunca de la victoria. Las condiciones objetivas para la revolución están maduras y en expansión. Crearemos las condiciones subjetivas para luchar por el mundo comunista que necesitamos y merecemos.

¡Eso significa difundir ideas y acciones comunistas, distribuyendo ampliamente Bandera Roja, y sobre todo, construir colectivos del Partido Comunista Obrero Internacional para conducir la lucha hacia la victoria!

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