Tirana (Albania), junio de 2026 — Cientos de miles de personas siguen saliendo a las calles en el mayor levantamiento de los últimos treinta años. “Se trata de todo lo que anda mal en Albania”, comentó una de ellas. Protestan contra la flagrante corrupción gubernamental y el plan de Jared Kushner de construir un complejo turístico de lujo en la isla de Sazan. Se le llama la revolución de los flamencos” porque el proyecto amenaza a la fauna y a los ecosistemas frágiles. Pero el problema de Albania es que su “comunismo” nunca fue más que un capitalismo de Estado socialista. Ahora es solo capitalista. Las masas proclaman: “¡Albania no se vende!”. En el comunismo verdadero, nada estará en venta. Ni la tierra ni nuestra fuerza de trabajo. Las masas tomarán decisiones colectivamente y organizarán la producción para satisfacer las necesidades humanas, incluida la protección del medio ambiente.
Carta: Bolivia: Los Trabajadores Agrícolas Luchan Por Sobrevivir
Hermanos y hermanas de Bolivia, hoy la voz del campo resuena más fuerte que nunca. Los campesinos no están pidiendo un favor, están exigiendo lo que siempre ha sido suyo por derecho: tierra para trabajar, agua para sembrar, y respeto para vivir con dignidad.
La lucha actual de los campesinos bolivianos es la lucha por la soberanía alimentaria y por un modelo económico que no deje a los pueblos rurales en el olvido. Durante décadas han sostenido con su trabajo la alimentación de todo el país, cultivando la papa en el altiplano, la quinua en los valles, y el maíz en los llanos. Sin ellos no hay mesa servida en las ciudades, no hay mercado que se llene, no hay país que se sostenga.
Esta movilización no es violencia, es supervivencia. Es la respuesta de quienes han sido históricamente marginados ante políticas que favorecen a grandes agroindustriales y a intereses que concentran la tierra mientras el pequeño productor apenas subsiste. Cuando un campesino bloquea un camino, no lo hace por capricho. Lo hace porque sus hijos no tienen escuela, porque su cosecha no alcanza para cubrir el fertilizante, porque el precio que le pagan por su producto no cubre ni el esfuerzo de su día.
Apoyar a los campesinos es apoyar a Bolivia misma. Es defender la biodiversidad, las semillas nativas y el conocimiento ancestral que durante siglos ha cuidado nuestra tierra. Es apostar por una economía que no destruya los ecosistemas para exportar materia prima, sino que fortalezca la producción local y el comercio justo.
El Estado tiene la obligación de escuchar, de dialogar y de construir soluciones reales: acceso a crédito justo, infraestructura rural, precios justos y protección frente a la importación desleal. La represión no es el camino. El camino es reconocer que sin campo no hay ciudad.
Hoy nos toca estar del lado de quienes madrugan a las 4 de la mañana, de quienes trabajan bajo el sol y la lluvia, de quienes defienden la Pachamama como madre y no como recurso. La lucha de los campesinos es la lucha de todos los que queremos un país más justo, más soberano y más humano.
— Terapista física, hija de un campesino de Ecuador
Bandera Roja responde: Gracias, camarada por su elocuente y muy conmovedora carta. Los campesinos bolivianos y la población indígena en general – tanto en Bolivia como en el Ecuador y otros países andinos – han estado por siglos al frente de la lucha contra la superexplotación que el capitalismo internacional les ha impuesto.
Es la misma lucha de miles de millones de trabajadores del mundo entero por una vida digna y respetuosa. Por un mundo donde la vida humana sea lo más valioso y apreciado. Por un mundo donde la naturaleza y la humanidad no sean vilmente destruidas por la insaciable sed capitalista de máximas ganancias.
Solamente acabando con esa vil explotación podremos liberarnos de todos los males que sufrimos y de todas las ideologías capitalistas que nos dividen, debilitan y muchas veces nos contraponen los unos a los otros.
Solamente acabando con la esclavitud salarial – la base material de esa vil explotación – podremos ser trabajadores libres y vivir en paz y harmonía. Eso requiere una revolución comunista dirigida por el PCOI y la construcción de un mundo sin dinero. Un mundo sin mercados – donde nada se venda especialmente nuestra fuerza de trabajo.
Un mundo sin trueque – donde producimos colectivamente todo lo que la humanidad necesita solamente para nuestro beneficio y no para llenar las arcas millonarias de los capitalistas. Un mundo donde todos contribuiremos de acuerdo a nuestra dedicación y habilidades y recibiremos de acuerdo a nuestras necesidades.
La lucha de la clase obrera boliviana ha puesto esta lucha al centro. Pide a gritos la revolución comunista y lo urgente de ella ante el desplome capitalista mundial y la expansiva Tercera Guerra Mundial.
Por favor enviar sus cartas, sugerencias al contact@icwpredflag.org

