Miembros de la selección nacional de fútbol de Irán sostienen mochilas infantiles en memoria de las 168 niñas de Minab que murieron a causa de un misil estadounidense el primer día de la guerra.
El Comunismo Impulsará el Pleno Potencial de la Clase Obrera Internacional
23 de junio — Al cierre de esta edición, es evidente que los gobernantes de EE.UU. están perdiendo en Irán. El Memorando de Entendimiento (MdE) firmado la semana pasada declara el fin de todas las hostilidades —incluidas las que involucran al Líbano— por parte de las fuerzas armadas de EE.UU. e Irán y sus aliados. Irán acuerda reabrir el estrecho de Ormuz durante los próximos 60 días y reafirma que no comprará ni desarrollará armas nucleares (compromiso que ya existía antes de la guerra). EE.UU. acuerda pagar una compensación económica, levantar las sanciones al petróleo iraní y descongelar los activos iraníes en territorio estadounidense. La prensa de la clase dominante a nivel mundial coincide en que se trata de una derrota humillante para EE.UU.
A pesar del MdE, el ejército israelí (FDI) continúa su campaña de muerte y destrucción en el sur del Líbano. Esto ha agudizado las contradicciones dentro de la sociedad israelí, intensificando la crisis provocada por el genocidio en Gaza.
Trump se queja públicamente de que los ataques de las FDI contra el Líbano socavan la autoridad de EE.UU. Sin embargo, el Departamento de “Guerra” estadounidense sigue planeando integrar a las FDI con la industria armamentística de EE.UU.
Los medios estatales iraníes proclamaron victoria. Pero no para la clase trabajadora iraní. La guerra comenzó con el asesinato de escolares y el bombardeo de depósitos de petróleo. Ha traído terror, destrucción, contaminación y muerte a las masas iraníes. Hace meses, los gobernantes iraníes enfrentaban rebeliones masivas; han logrado utilizar esta guerra para consolidar su control del poder y frenar la oposición de la clase trabajadora.
Trump ha cometido tantas acciones crueles, corruptas y dementes que resulta difícil determinar cuál podría ser el punto de inflexión. No obstante, la mortífera debacle en Irán ha alejado a partidarios que le creyeron cuando prometió “no más guerras”. Su abierta indiferencia ante los costos de la guerra —reflejados en el precio del combustible y en la muerte de militares— ha llevado sus índices de aprobación a mínimos históricos.
Para muchos, el Partido Demócrata de EE.UU. sale bien parado en comparación y probablemente gane algunas elecciones importantes. Es poco probable que los demócratas reviertan gran parte de lo que Trump ha hecho. Quizás no habrían iniciado esta guerra contra Irán, pero han optado por muchas otras guerras. Se basarán en lo ya establecido: en el aparato de seguridad nacional y en las redadas fascistas de La Migra impulsadas por Trump.
La guerra entre EE.UU./Israel contra Irán ha desestabilizado las alianzas políticas en la región. Los aliados de EE.UU. vieron cómo este los dejaba desprotegidos frente a los drones iraníes. Los gobernantes de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Kuwait y otros países están buscando acercarse a otras potencias regionales y mundiales, incluidas Turquía, Pakistán, Rusia y China.
Las alianzas cambian y se reconfiguran a medida que los imperialismos de EE.UU. y China se posicionan como adversarios globales. En este proceso, China es la gran ganadora. Surge como un socio fiable a largo plazo que invertirá en parques industriales, puertos y corredores logísticos para garantizar el flujo de petróleo y las ganancias petroleras. Recogerá los frutos en forma de aliados a nivel mundial.
La clase trabajadora nunca gana ninguna guerra, salvo la revolución comunista. Los gobernantes nos envían a nosotros, a nuestros familiares y a nuestros compañeros de trabajo a pelear por sus intereses. Estas guerras no son nuestras guerras. Esto es cierto en EE.UU., en Irán, en Israel, en Rusia y en Ucrania; es cierto en todo el mundo.
Nuestra guerra es una guerra de clases contra los patrones que se enriquecen con nuestro trabajo y aumentan su poder a costa de nuestra sangre y nuestro sacrificio. Los conflictos armados como el de Irán nos demuestran que el capitalismo es un sistema inestable, donde la paz es pasajera, pero las guerras por ganancias económicos están siempre a punto de estallar.
En este momento crucial, EE.UU., como imperio en decadencia, lucha por mantener su posición frente a China, una potencia en ascenso. Más y más guerras son inevitables.
Soldados, marineros e infantes de marina pagan con su sangre estas guerras. También se encuentran en una posición clave para ponerles fin. Cuando se unan a los trabajadores y a la juventud revolucionaria, podremos derrocar este sistema capitalista. Podremos construir un sistema comunista donde vivamos y trabajemos juntos, comprometidos con el bien común.
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