Los Ángeles (EE.UU.) Incendio en un Almacén:

Los trabajadores que viven en el sureste de Los Ángeles, organizados en «Comunidades por un Mejor Medio Ambiente», han luchado contra el racismo ambiental durante treinta años. La antigua planta de reciclaje de baterías Exide en Vernon, California (a menos de dos millas del incendio de Lineage) vertió plomo y arsénico tóxicos en las comunidades aledañas durante décadas antes de cerrar en 2015. En una sociedad comunista, podremos mantenernos a salvo. “Detengamos a Exide, el contaminador en serie”

 La Codicia Capitalista Nos Envenena

LOS ÁNGELES (EE. UU.), 22 de junio — Un denso humo tóxico se extiende por amplias zonas de la ciudad. El incendio en una enorme instalación de almacenamiento en frío de Boyle Heights lleva seis días. Los residentes de este barrio obrero, mayormente mexicano y chicano, son los más afectados. Es un claro ejemplo del racismo ambiental del capitalismo. “Todo el este de Los Ángeles es así”, comentó una maestra a su clase.

“Será una tragedia que se desarrollará muy lentamente”, dijo una camarada que vive cerca. “La gente más pobre verá cómo ancianos se debilitan y mueren a causa de enfermedades respiratorias. Es posible que haya nacimientos prematuros y defectos congénitos en zonas adyacentes a la mezcla tóxica de aislante industrial, baterías de litio y paneles solares en llamas”.

“El condado abrió refugios, pero en zonas a pocos kilómetros de distancia, también afectadas por el humo”, añadió.

Las técnicas habituales para apagar incendios no funcionan. Los paneles solares cubrían quinientas mil pies cuadrados (4,56 hectáreas) del tejado. “¡Esos paneles están ardiendo a temperaturas superiores a los 1500 grados Fahrenheit!”, exclamó un exbombero, angustiado al ver los bomberos sobre el tejado. “¡Es probable que ese tejado se caiga!”.

Los equipos de extinción desde helicópteros arrojaron enormes cantidades de agua sobre la instalación. Pero, la espuma densa que rellena las paredes de acero corrugado de la estructura sigue ardiendo lentamente, emitiendo gases. Toda esa agua debilita las paredes; el edificio entero podría colapsar.

Por lo tanto, 85 millones de libras (38,6 kilotoneladas) de alimentos en descomposición generan un grave riesgo biológico. La carne podrida propicia la aparición de patógenos peligrosos y genera líquidos tóxicos y más gases.

“Siempre pienso en la presión por volver a la ‘normalidad’ mientras persisten los riesgos para la salud”, comentó otra camarada. “Quienes trabajan al aire libre, respirando ese aire contaminado, son nuestros trabajadores más vulnerables, incluidos los inmigrantes, que son obligados a seguir trabajando para ganarse la vida”.

Aparentemente, el incendio comenzó con una fuga de amoníaco dentro del edificio. Lineage, la empresa valorada en 18,000 millones de dólares propietaria del almacén culpa a los subcontratistas que trabajaban en los paneles solares. Hace dos años, un incendio destruyó por completo una instalación similar de Lineage en la zona rural de Finley (estado de Washington), ardió por sesenta días.

“No es una conspiración, es el capitalismo haciendo lo suyo”, comentó un usuario de Reddit.

Lineage, Inc. (anteriormente Lineage Logistics) es el mayor fondo de inversión inmobiliaria de almacenes con temperatura controlada del mundo. Entre 2017 y 2023 adquirió más de cien empresas. Opera quinientas instalaciones en dieciocho países. Con ingresos de 5,400 millones de dólares en 2025, ¡la empresa claramente prioriza las ganacias sobre el mantenimiento o la

seguridad!

El incendio de Lineage en Los Ángeles muestra otra vez que el capitalismo es incapaz de resolver los problemas que crea para las masas.

¿Por qué se requieren instalaciones de refrigeración gigantescas? Es “el capitalismo haciendo lo suyo”. Los alimentos congelados comerciales a gran escala son una de las consecuencias nefastas de la mercantilización imperialista. Es decir, los alimentos se producen para venderse rentablemente en los mercados internacionales.

Una razón más porque necesitamos una sociedad comunista. Para producir y distribuir alimentos saludables que satisfagan las necesidades de la gente. No para venderlos. No solo para quienes puedan permitirse los costosos mercados de agricultores o participaciones en cooperativas de consumo. Para todos. Y más de nosotros participaremos en la producción de esos alimentos a medida que el comunismo reúna la ciudad y el campo.

¡Lucha por nuestra clase! ¡Lucha por el comunismo!

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