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Guerra Contra las Drogas en México: Capitalistas Se Disputan la Riqueza Generada por los Trabajadores

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo— Del 18 al 20 de marzo de 2026; la CNTE, sindicato nacional compuesto por trabajadores de la educación y maestros, realizo un paro de 72 horas. Camaradas del PCOI estuvieron presente llevando nuestra literatura comunista. En medio de esta jornada de lucha, se distribuyeron 400 volantes e invitaron a los trabajadores escolares a organizarse y unirse al partido, haciendo énfasis en la necesidad de una lucha comunista frente a la crisis del capitalismo y la falsa solución de las reformas.
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero— La disputa por la riqueza generada por los trabajadores se presentad como una guerra contra las drogas. El gobierno de Trump declaró a los cárteles de la droga como organizaciones «terroristas». Presiona al gobierno de Sheinbaum para que arreste y extradite a sus líderes.
El líder del Cártel Jalisco fue asesinado gracias a la intervención estadounidense. Esto creó un clima de incertidumbre ante posibles ataques de sus seguidores, paralizando las actividades en varios estados.
Estos cárteles tienen una relación simbiótica con el poder político y económico. Forman parte de la burguesía que obtiene grandes ganancias e influencias, y eso determina los gobiernos municipales, estatales y federales. Los bancos también están involucrados, lavando las ganancias ilícitas hacia el sector formal.
Todo esto representa un acuerdo entre las élites de cada país, quienes finalmente se benefician.
Los dos capos de la droga capturados recientemente comenzaron sus operaciones en EEUU. Posteriormente, establecieron su base en México. Se persigue es el dinero que han acumulado. La «persecución» es un pretexto para presionar al gobierno de Sheinbaum para que favorezca más a los capitalistas estadounidenses y se distancie de los tratos con los chinos y los europeos, quienes continúan impulsando sus inversiones.
La clase dominante mexicana tiene cierto grado de soberanía, aunque el imperialismo estadounidense persiste en su dominio. Pero, no puede prevalecer en ciertos sectores de la economía. Los europeos dominan el sector bancario. Los fabricantes de automóviles asiáticos y europeos tienen mercado. Trump quería que se fueran, pero Ford, GM y Stellantis no pueden abarcar todo el mercado. Tampoco pueden bajar sus precios. Por lo tanto, no pueden culpar al gobierno mexicano de facilitar las operaciones asiáticas y europeas.
Analistas afirman que para que el gobierno ceda más a los intereses estadounidenses, tendría que llegar a funcionarios de alto nivel vinculados a grupos criminales. Hasta ahora no lo han logrado.
La clase trabajadora sufre las consecuencias de este conflicto: miseria y muerte. Es intimidada en las calles y en los lugares de trabajo. Manipulada por los ingresos subsidiados de pensiones y becas provenientes de «prestaciones sociales» y por un consumismo diferenciado entre los diversos estratos sociales.
La única solución es que los trabajadores desarrollen conciencia de clase uniéndose al Partido Comunista Obrero Internacional y movilizando a las masas hacia el comunismo.
Los gobernantes promueven la falsa idea de que hay buenos y malos en la disputa. Sin embargo, es una lucha entre ellos por el capital. Son matones en busca de riqueza.
Existe una crisis capitalista/imperialista con respecto a los recursos de México, como materiales y mano de obra. Pero también hay una gran disputa interna entre los patrones. Los medios de comunicación, incluidas las principales cadenas, informaron que los cárteles de la droga se habían apoderado del aeropuerto de Guadalajara. Pero el presidente y un general declararon que la noticia fue fabricada mediante inteligencia artificial, orquestada por TV Azteca. ¡Las masas no pueden confiar en ninguno de estos capitalistas!
Carta: ¿Qué Causa las Guerras Mundiales? ¿Cómo Podemos Ponerles Fin?
“Trump destruye por completo el país y el mundo. La economía es un desastre. Todo empeorará con los precios del petróleo subiendo cada día. ¡Matando a toda esa gente! Alejando a los aliados. ¡China supera a EE. UU. en todo!”, dijo una amiga. Está muy preocupada por lo que está sucediendo.
Le expliqué que EE. UU. es la potencia imperialista en declive y que China es una potencia en ascenso. “Sí, todo el mundo sabe eso”, respondió.
Debemos preguntarnos por qué ha habido dos guerras mundiales y por qué ahora nos dirigimos hacia una Tercera Guerra Mundial.
“¿Cuál es la causa fundamental de esto?”, le pregunté. “¿Qué hay en la naturaleza del capitalismo que conduce a guerras mundiales cada vez más destructivas? ¿Cómo es posible que la humanidad no haya descubierto aún la manera de impedir que esto suceda?”.
Ella no tenía respuesta.
Le dije que ninguna potencia imperialista en la historia del capitalismo ha renunciado a su hegemonía sin combatir a muerte para conservarla o recuperarla. Hablamos sobre cómo el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, constituyó una humillación. Los gobernantes alemanes lo utilizaron para exacerbar el nacionalismo y lanzar su campaña nazi para conquistar Europa y, en particular, la Unión Soviética. EE. UU. es una bestia acorralada, igual que Alemania entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. EE. UU. se verá obligado a intentar frenar militarmente el ascenso de China.
Le pareció que eso tenía sentido.
Le dije que, para poner fin a este ciclo asesino, debemos acabar con el capitalismo. Está basado en la competencia para explotar a los trabajadores en busca de máximas ganancias, hace inevitables las guerras mundiales. La ganancia capitalista proviene de la explotación de la fuerza de trabajo de los obreros. A medida que aumenta la competencia, los capitalistas invierten en más maquinaria y emplean a menos trabajadores. Al explotar a menos trabajadores, la tasa de ganancia de los capitalistas disminuye. Su “solución”; destruir las fábricas, los recursos y a los mismos trabajadores de sus competidores.
Actualmente hay menos anticomunismo. Muchas personas en todo el mundo responden de manera positiva a las ideas comunistas de destruir el capitalismo y su esclavitud asalariada. De producir únicamente para satisfacer las necesidades humanas, no para obtener beneficios.
Un peligro radica en que la gente termine apoyando a China como el “mal menor”, en lugar de luchar para librarse del capitalismo.
Ella no creía que nadie fuera a apoyar a China. Yo no estuve de acuerdo. Muchos consideran que China representa el mal menor. No perciben que China aspira a reemplazar a EE. UU. como el principal explotador imperialista. 1ª
Expliqué que la única respuesta es movilizar a las masas para transformar la guerra imperialista en revoluciones por el comunismo. Comunismo: la colectividad en vez de la competencia y la explotación.
En tiempos como estos, la gente está abierta a un cambio radical. Actuemos junto a ellos, presentándoles la solución comunista ahora que buscan respuestas.
Durante la Primera Guerra Mundial, los obreros y soldados rusos derrocaron al gobierno capitalista. Tras la Segunda Guerra Mundial, la clase obrera y los soldados chinos hicieron lo mismo.
Hoy, el mundo está más interconectado que nunca. El capitalismo ataca con ferocidad a nuestra clase a escala global. Una victoria en un solo país podría multiplicarse. Las masas lucharán por el comunismo… una vez que lo comprendan.
Esta discusión continuará.
—Camarada con experiencia
Cartas: Materialismo Dialéctico y Lucha De Clases
Manila (Filipinas), 27 de marzo— Trabajadores del transporte público y activistas luchan contra el aumento de los precios de la gasolina debido a la guerra en Irán y la corrupción del gobierno local.
Carta: Obstáculos y Contradicciones
Recientemente asistí a una inspiradora conferencia internacional. Las discusiones fueron valiosas, pero noté problemas en cómo se aplicaba el materialismo dialéctico.
La primera se refiere a la palabra “contradicción”. Varios ponentes describieron el tratar de que alguien hiciera algo, por ejemplo, asistir a reuniones. Decían que debíamos entender las “contradicciones” de esa persona. Al principio esto parecía extraño. Quedó claro que realmente se referían a entender los obstáculos que impiden asistir: qué es lo que frena a la persona.
Pero las contradicciones no son obstáculos. En dialéctica, una contradicción consiste en dos aspectos en la lucha. Cada lado limita y moldea al otro. Es inexacto tratar la contradicción como una barrera que debe eliminarse.
Comprender las contradicciones internas de alguien es esencial si queremos ayudarle a avanzar. Sin embargo, en general no eliminamos completamente las contradicciones, al menos no de inmediato. Por ejemplo, pasarán generaciones antes de que la contradicción entre trabajadores y patrones desaparezca por completo. Mientras tanto, debilitamos el aspecto al que nos oponemos y fortalecemos el aspecto que apoyamos.
Sin embargo, lo que escuché en la conferencia se inclinó mucho hacia debilitar el lado “negativo”. Esto produjo un enfoque casi totalmente defensivo.
Pensemos en un camarada que se salta a las reuniones porque teme ser juzgado por miembros con más experiencia. Una respuesta es reducir ese miedo asegurándoles que los demás no les juzgan. Eso puede ayudar.
Pero también hay un enfoque positivo. Podemos preguntarnos por qué este camarada quiso asistir en primer lugar. ¿Qué les motiva?
Supongamos que sienten fuertemente el sexismo. Podríamos asegurarnos de que el sexismo se aborde de forma significativa en las próximas reuniones y hacerles saber que sus preocupaciones serán tomadas en serio. Su compromiso con la lucha contra el sexismo puede fortalecer su confianza y superar su miedo. Al reforzar el aspecto positivo de la contradicción, ayudamos a cambiar el equilibrio internamente en lugar de limitarnos a suprimir el lado negativo.
También está la cuestión del materialismo. Un orador sugirió que ganamos a la gente hacia el comunismo simplemente hablando con ellos.
Para un pequeño número de personas, especialmente aquellas moldeadas por una lucha intensa, eso puede ser suficiente. Pero para la mayoría, las palabras por sí solas son insuficientes. La gente quiere ver la práctica. Quieren saber si estamos a la altura de lo que decimos. El materialismo significa reconocer que la acción—la actividad compartida y concreta—tiene un peso decisivo.
Por suerte, hubo varias discusiones sobre acciones colectivas, por ejemplo, sobre la camarada Soso organizando a sus amigos para luchar por un profesor de matemáticas. Por supuesto, no luchamos por reformas, pero contratar a un profesor de matemáticas difícilmente cuenta como reformar el sistema.
Más allá de las luchas laborales, podemos organizar otros esfuerzos colectivos, como un coro, un escuadrón de piquetes o un grupo de teatro callejero. La actividad compartida genera confianza, seguridad y comprensión política. A través de estas experiencias, la gente ve en la práctica lo que representa el Partido Comunista Obrero Internacional.
Si aplicamos el materialismo dialéctico de forma concreta—tratando adecuadamente las contradicciones y fundamentando nuestro trabajo en la práctica colectiva—fortalecemos tanto nuestra teoría como nuestra organización.
—Camarada en Canadá
Carta: Agudizando las Contradicciones
El materialismo dialéctico demuestra que existen contradicciones en todos los procesos. La unidad y la lucha de los opuestos dentro de cada proceso determinan su movimiento. Esto no es complicado, confuso ni engañoso.
Estamos luchando por un mundo comunista, sin patrones ni guerras imperialistas. Estamos luchando por agudizar la lucha dentro de nosotros mismos, de nuestros amigos y de la clase obrera en general, en favor del comunismo. Para lograrlo, necesitamos agudizar la contradicción entre las ideas y prácticas capitalistas, por un lado, y las ideas y prácticas comunistas, por el otro; esto en cada uno de nosotros, en nuestros amigos y en la clase obrera en general.
Esto es muy claro. Supongamos que un camarada dice: «la contradicción principal de mi amigo es el individualismo, o el miedo». ¿Es esto incorrecto? No. El camarada está diciendo que la contradicción en su amigo se sitúa entre el individualismo y la colectividad, o entre una perspectiva capitalista y una perspectiva comunista. En el caso del miedo, la contradicción podría darse entre la falta de confianza en la clase obrera o la confianza en ella. Existen muchas formas de superar estas contradicciones. Si el amigo acude a una manifestación junto con el camarada y observa la buena acogida que recibe Bandera Roja, esto puede ayudarle a superar y vencer el miedo. O si marcha junto a un contingente comunista durante el Primero de Mayo.
La carta anterior critica erróneamente a aquellos camaradas que «confunden» los obstáculos con las contradicciones. Ambas cosas pueden ser ciertas. El racismo es, a la vez, un obstáculo y una contradicción. La contradicción reside entre el racismo y una perspectiva comunista de clase obrera, la cual sostiene que todos los trabajadores son hermanos y hermanas de clase y comparten los mismos intereses. Los comentarios de los camaradas —ya sean sobre sus propias contradicciones o las de sus amigos, así como sobre la lucha por fortalecer el lado comunista y derrotar al lado capitalista— son correctos y útiles.
La carta anterior afirma incorrectamente que, por lo general, no eliminamos las contradicciones. La contradicción entre los trabajadores y los patrones define al capitalismo. Nuestra lucha consiste, precisamente, en derrotar a los patrones capitalistas para que la clase obrera pueda vivir libre de la esclavitud asalariada, de las guerras imperialistas, del racismo, del sexismo y de todos los horrores del capitalismo. Luchamos cada día para eliminar esa contradicción. Luchamos para erradicar el nacionalismo y el racismo, y para sustituirlos por el internacionalismo comunista y la solidaridad de clase. Una revolución comunista derrotará de manera decisiva al capitalismo y resolverá la contradicción entre los trabajadores y los patrones.
Nuestra práctica material es una práctica comunista. Esta incluye conversar, escribir, distribuir literatura comunista y luchar junto a nuestros amigos, al tiempo que profundizamos nuestras relaciones comunistas. Significa participar activamente en las luchas y las adversidades de la clase obrera, planteando ideas comunistas en su seno desde el presente. Invitamos a nuestros amigos a colaborar en la distribución de Bandera Roja y de volantes comunistas. Luchamos para que nuestra práctica sea comunista, y no reformista. Nuestro objetivo es organizar la lucha de clases comunista, oponiéndonos al terror de los patrones y planteando soluciones comunistas. ¡No es algo «negativo» desenmascarar las ideas capitalistas mientras luchamos por las ideas comunistas! Es algo positivo.
Es muy positivo que cada vez más camaradas estén agudizando la lucha consigo mismos, con sus amigos y con sus compañeros de trabajo, con el fin de fortalecer el lado comunista y debilitar y derrotar al capitalista. Lejos de temer la lucha por el comunismo, la acogen con entusiasmo. Esto nos infunde a todos una mayor confianza en que la clase obrera ganará la batalla para derrotar al capitalismo y a sus guerras asesinas mediante la revolución comunista.
—Un camarada
Carta: Comprendiendo la Contradicción
Es importante —aunque no necesariamente fácil— que todos los comunistas comprendan el materialismo dialéctico (MD). Se trata de una concepción del mundo sumamente distinta a la que nos enseña el capitalismo. El PCOI cuenta en su sitio web con una excelente serie de artículos sobre la dialéctica.
Recientemente, ha surgido cierto desacuerdo entre los camaradas respecto al significado del término “contradicción»” dentro del marco del MD. He releído muchos de los artículos de nuestro difunto y querido camarada Tom con el fin de refrescar y ampliar mis conocimientos. A continuación, intentaré explicar en qué consiste una contradicción.
La contradicción dialéctica es la unidad y la lucha de elementos o procesos opuestos que se hallan interconectados, pero que interfieren entre sí y generan cambios. Los polos opuestos de una contradicción real no pueden unificarse ni conciliarse.
La contradicción entre el trabajador y el capitalista es inherente al sistema capitalista. Constituye la causa subyacente de las huelgas, las protestas y las rebeliones que estallan en todos los rincones del mundo.
Ponerle fin a una contradicción se denomina “resolverla”. Las contradicciones avanzan hacia su resolución a medida que el conflicto entre sus dos polos se intensifica y se vuelve más agudo. Las masas avanzan hacia la resolución de su contradicción con los capitalistas mediante la organización para la revolución; logran este avance al unirse más estrechamente en torno a la política comunista y al prepararse mejor para una eventual lucha armada.
La victoria del comunismo resolverá la contradicción existente entre la clase obrera y la clase capitalista al destruir a esta última y, con ella, al propio sistema capitalista.
Este es el patrón típico de cómo se resuelven las contradicciones: uno de los polos derrota al otro —o incluso lo aniquila—, produciéndose a menudo un resultado repentino y dramático.
La resolución de una contradicción conduce siempre a la aparición de nuevas contradicciones. Asimismo, el polo derrotado deja siempre tras de sí ciertos vestigios. Estos vestigios podrían incluso servir de base para un futuro resurgimiento del polo derrotado.
Una vez destruido el capitalismo, parte de su ideología y de sus hábitos —tales como el racismo, el sexismo y el individualismo— persistirán temporalmente, generando nuevas contradicciones. Nuestro partido guiará a las masas en la lucha contra estos elementos durante el tiempo que sea necesario para erradicarlos de manera definitiva.
Cuantas más personas se afilien al PCOI, lean y escriban para Bandera Roja y libren esta lucha junto a sus compañeros de trabajo, amigos y familiares, más claras estarán estas contradicciones. Y, en consecuencia, mayor será nuestra capacidad para avanzar en su resolución mediante la revolución comunista.
—Aun aprendiendo
Para más información acerca de: “La Filosofía del Materialismo Dialéctico”
Carta: Chávez: Racista y Sexista
Alrededor de 1973, trabajadores comunistas en California se encontraron con trabajadores agrícolas que organizaban en el Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFW, por sus siglas en inglés) para luchar contra los ataques antiobreros. Uno de ellos fue Epifanio Camacho. Había estado organizándose en los campos, participando en huelgas y oponiéndose a las políticas pacifistas y anti-inmigrantes indocumentados de César Chávez, políticas que consideraba una traición a la causa obrera.
Epifanio se convirtió en un organizador comunista. Formó un colectivo que llevó la política y el liderazgo comunistas a los trabajadores agrícolas de todo el Valle de San Joaquín, en California. Denunciaron el racismo y el pacifismo de la dirigencia de Chávez. Camacho se unió al PCOI.
Ahora se ha revelado que Chávez era también un depredador sexual. Algunas de sus víctimas guardaron este secreto durante sesenta años porque no querían «perjudicar al movimiento». El «movimiento» dejó de ser una fuerza entre los trabajadores agrícolas hace ya muchos años. Lo que quedó fue la imagen que la clase dominante creó de un reformador pacifista que, supuestamente por sí solo, logró reformas para los trabajadores agrícolas.
Cualesquiera que fueran las victorias a corto plazo que obtuvieron los trabajadores agrícolas, estas fueron el resultado de una lucha de clases militante contra los terratenientes, a pesar del pacifismo de Chávez. La victoria principal fue que algunos de esos trabajadores agrícolas se convirtieron en luchadores comunistas al servicio de la clase obrera. Su objetivo: en lugar de reformas, una sociedad comunista libre de la esclavitud asalariada, del dinero, del racismo, del sexismo y de las fronteras.
Ahora, los portavoces de la clase dominante —como el New York Times (NYT)— que encumbraron a Chávez como un “héroe”, lo derriban al exponer su sexismo y su pedofilia, aspectos que se habían mantenido en secreto. Pero, el NYT no menciona nada de su racismo antiinmigrante.
¿Exponen esto ahora porque quieren que los jóvenes latinos(as) piensen que la única manera de ganarse el respeto es luchar en defensa del imperialismo estadounidense? ¿O será porque el gobierno de EE. UU. está trayendo a un número masivo de trabajadores temporales y quiere impedir que surjan organizaciones en los campos y las fábricas?
El capitalismo engendra individualismo, racismo y sexismo. Nuestra solidaridad y nuestras simpatías están con las mujeres a las que Chávez agredió sexualmente, así como con todos los trabajadores que han sido víctimas de los gobernantes y sus agentes.
Sin embargo, una de sus víctimas —Dolores Huerta— fue vicepresidenta del UFW durante muchos años. Y ella contribuyó a dirigir los ataques contra los trabajadores indocumentados. Fue ella quien exigió que los miembros del sindicato entregaran los nombres de los trabajadores indocumentados que conocían, para que el sindicato pudiera denunciarlos ante el departamento de inmigración. La mayoría de los trabajadores se negaron.
Ha hecho campaña para el Partido Demócrata durante años y ha atacado y difamado personalmente al comunismo y a los comunistas.
Guardó silencio sobre las agresiones de Chávez durante 60 años, mientras construía una carrera dentro del UFW apoyando al Partido Demócrata.
La clase trabajadora cuenta con masas de héroes auténticos: aquellos que lucharon contra los nazis, que lucharon contra los patrones en todo el mundo, que lucharon por la revolución, que lucharon contra la burguesía roja en China.
Y aquellos que luchan por el comunismo hoy en día. Rendimos homenaje a los luchadores comunistas —del pasado, del presente y del futuro— de nuestra clase. No necesitamos que la clase dominante cree o derribe a sus propios héroes procapitalistas. Únete al PCOI y ayúdanos a construirlo, para forjar un liderazgo colectivo que luche por eliminar el racismo, las fronteras, el sexismo y las guerras imperialistas mediante la revolución comunista.
—Una camarada
Por favor enviar sus cartas, sugerencias al contact@icwpredflag.org
