Sudáfrica: Aprender La Revolución Comunista Mediante El Estudio y La Práctica

Aprender La Revolución Comunista Mediante El Estudio y La Práctica aquí ♦ El Materialismo Dialéctico Para Construir el PCOI aquí ♦ Carta: Rompe las Cadenas de la Esclavitud Moderna aquí ♦

Aprender La Revolución Comunista Mediante El Estudio y La Práctica

SUDÁFRICA, 31 de mayo —Este fin de semana, más de veinte camaradas asistieron a una salida de dos días. Había camaradas veteranos y nuevos, en su mayoría mujeres jóvenes. Algunas están en la secundaria otras en la universidad.

Era para aprender sobre el materialismo dialéctico y cómo utilizarlo para transformar el mundo que nos rodea y logar la revolución comunista. Aprendimos que el materialismo dialéctico es la filosofía del cambio. Que las contradicciones dialécticas son el motor del cambio. Si queremos transformar el mundo, debemos investigar las contradicciones dialécticas del capitalismo. Y comprender las contradicciones que existen en nosotros mismos como individuos dentro de un colectivo.

Casi todos los camaradas dijeron que deseaban aprender y comprender el materialismo dialéctico para poder reclutar a más personas. Recurrimos a experiencias cotidianas del mundo real, para que nuestra comprensión del materialismo dialéctico —así como las contradicciones y el cambio— se arraigara en la realidad concreta. En vez de ser excesivamente abstracto y teórico.

Las contradicciones están por doquier. Pueden adelantar el desarrollo o, prevenirlo. Además, existen las leyes de la dialéctica.

Un camarada citó el ejemplo de un niño. Cuando ellos aprenden a caminar, no tienen piernas fuertes o equilibrio. El niño intenta dar pasos una y otra vez, pero cae. Esto ilustra una de las leyes de la dialéctica: la ley de la transformación de la cantidad en cualidad. Mediante los intentos repetidos, la cantidad se transforma en cualidad, a medida que los músculos de las piernas aprenden a equilibrarse y cobran fuerza para poder caminar.

También muestra la ley de la negación de la negación. Cuando el niño pequeño crece, jamás volverá a ser aquel que no puede caminar. Y cuando ese niño mayor crezca y se convierte en un joven, jamás volverá a ser ese niño.

Esto es cierto para nuestro colectivo y nuestro partido. Una vez hayamos asimilado el materialismo dialéctico, jamás volveremos a desconocerlo. Este cambio cualitativo hace posible un cambio cuantitativo aún mayor. No tenemos por qué retroceder de los de veinte camaradas; podemos llegar a ser cuarenta, y así sucesivamente.

Los camaradas lo comprendieron. Uno señaló que, si realizamos una acción una sola vez, jamás la ejecutaremos correctamente.

Otro camarada dijo, “ampliar nuestro conocimiento del materialismo dialéctico representaría un cambio cualitativo en nuestra comprensión política. Pero no lo haremos si no mantenemos una lucha constante. Debemos dar pasos repetidos —como lo hace un niño pequeño— para aprender más. Si solo nos reunimos una vez, no podremos transformar la cantidad en calidad”.

Comprendemos que dentro de nuestros colectivos existen nuestras propias contradicciones. Así como la falta de una lucha constante y del compromiso para asistir a las reuniones.

Un camarada señaló; “al igual que una semilla que tienes que regar constantemente, así debemos nutrir a nuestros camaradas y al colectivo para tener una lucha incesante. Esa es la única manera de aprender y de transformar la cantidad en cualidad. Y, a su vez, debemos utilizar esa cualidad (la mejor comprensión del materialismo dialéctico y del comunismo) para generar cantidad, el reclutamiento de más miembros. Porque estaremos con más confianza”. Y así podremos responder a las preguntas que nos planteen las masas.

Una joven y nueva camarada que ha distribuido Bandera Roja se iluminó por nuestras discusiones. Comentó, “este materialismo dialéctico nos ayudará mucho cuando conversemos con la gente. Nos demuestra que el cambio es posible y nos enseña cómo podemos transformar el capitalismo. Esto nos servirá, ya que a veces la gente se muestra grosera cuando salimos a distribuirlo; nos dicen que lo que proponemos nunca sucederá, pero yo sé que sí es posible”.

El centrar nuestras discusiones en ejemplos reales y concretos nos ayudó a comprender mejor las contradicciones, las fortalezas y las debilidades de nuestro colectivo. Investigamos y planteamos preguntas.

Una de las contradicciones es que sabemos que deberíamos leer Bandera Roja, pero no lo hacemos regularmente. Algunos ni siquiera lo leen. Para esto, decidimos organizar discusiones semanales sobre los artículos a través de nuestro grupo en WhatsApp, y así animar a los camaradas a leer y hacer preguntas.

También, dos camaradas aquí asistirán regularmente a las reuniones de Bandera Roja por Zoom, para que así puedan transmitir la perspectiva y sugerencias de nuestro colectivo al de Bandera Roja. Así como ocurre con un niño pequeño, Bandera Roja representa el latido de nuestro corazón colectivo: nos aporta el oxígeno vital y nos permite avanzar a pasos firmes en la tarea de movilizar a las masas. Nos ayuda a aprender de nuestros éxitos y de nuestros fracasos.

Los camaradas comprenden claramente el materialismo dialéctico más de cuando llegaron. Lo miran como algo real y concreto. No como un concepto abstracto al alcance exclusivo de unos pocos expertos. Los camaradas renovaron su sentido de compromiso Planeamos hacer mucho más de lo que hacíamos antes al continuar movilizando a las masas por el comunismo.

Un hijo y una madre forjan un vínculo de vida. Y no se intercambia dinero por un niño pequeño que está aprendiendo a caminar. Al igual, podemos mantener relaciones comunistas con las masas. Y podemos construir una verdadera sociedad comunista sin dinero.

El Materialismo Dialéctico Ayuda a Jóvenes Camaradas a Construir el PCOI

SUDÁFRICA, 31 de mayo — “Cuando sube el alquiler y los salarios no, no pregunten: “¿por qué son tan codiciosos los propietarios?”. En cambio, pregunten: “¿cuáles son las condiciones materiales que hacen que los propietarios exijan más alquiler?”. La respuesta: la propiedad privada de la tierra y la vivienda bajo el capitalismo”, dijo el camarada Andy.

Esto fue parte de nuestra exitosa clase sobre materialismo dialéctico. El grupo estaba compuesto por más de veinte camaradas entusiastas. La mayoría son jóvenes que aún son estudiantes. Ver mentes tan frescas formando parte de nuestra lucha comunista fue un soplo de aire fresco.

El 29 de mayo, los camaradas se reunieron provenientes de diferentes partes de la ciudad. La sesión comenzó con retraso, con una breve sesión introductoria seguida de la cena, al más puro estilo comunista. Todos contribuyeron cocinando, limpiando y lavando los platos. La noche anterior, se habían acostado temprano para prepararse para el siguiente día completo de clases.

por la mañana, nuestra camarada más puntual, Cindy, llamó a las puertas de todos para asegurarse de que estuvieran despiertos. La primera sesión comenzó con el desayuno a las 9:00 am después la sesión de estudio inicial a las 10:00.

Para esta sesión, los camaradas se reunieron en un solo grupo, donde se compartió una presentación de la situación actual en Gaza. Todos quedaron consternados por las condiciones inhumanas que tienen que soportar nuestros compañeros camaradas en Gaza. “Es verdaderamente desgarrador y triste. Ningún ser humano merece pasar por esto”, dijo un camarada. Después discutieron sus sentimientos y opiniones sobre la situación en Gaza.

Luego, se dividió en dos grupos más pequeños con la tarea de entablar discusiones sobre el materialismo dialéctico. Antes de comenzar, todos establecieron objetivos sobre lo que les gustaría lograr con las actividades del día. La mayoría mencionó de obtener una mejor comprensión de la dialéctica en la práctica; cómo ésta se vincula con nuestra vida cotidiana y cómo una guerra que comenzó tan lejos de Sudáfrica tiene un impacto en la forma en que vivimos en Sudáfrica.

También la mayoría expresó que les gustaría aprender más sobre el PCOI, y sobre cómo hacerlo más atractivo para intentar reclutar nuevos camaradas para movilizar a las masas en la lucha por el comunismo.

Los equipos hicieron una pausa para el almuerzo y, tras comer, se reunieron en un grupo más amplio para la segunda y última sesión. Se llevó a cabo una sesión de retroalimentación sobre la lectura de Bandera Roja. El equipo compartió algunas sugerencias constructivas para fomentar la lectura; propusieron incluir más imágenes en la portada para generar una sensación de entusiasmo e interés incluso antes de abrir el periódico.

Tras la retroalimentación, el equipo celebró una sesión de “micrófono abierto” en la que los asistentes pudieron compartir cualquier reflexión que tuvieran respecto al PCOI, la lucha por el comunismo y formas en que los camaradas pueden contribuir al crecimiento del partido. Todos habían preparado discursos que redactaron y compartieron con los demás camaradas que comparten sus mismas luchas, todos unidos en el combate por el cambio. La sesión concluyó con la cena, que consistió en un braai (barbacoa).

El ánimo de todos se mantuvo muy alto tras el encuentro. El equipo se reunió para compartir una comida y reflexiones sobre la exitosa jornada que habían vivido.

Carta: Rompe las Cadenas de la Esclavitud Moderna

Cuando miramos la historia, vemos la esclavitud a través de una única lente física: cadenas de hierro, altas vallas y trabajo forzoso. Pero Harriet Tubman, una de las más grandes luchadoras por la libertad en la historia, comprendió una verdad más profunda y oscura. Sugirió, en una frase célebre, que la parte más difícil no consistía únicamente en romper las cadenas físicas, sino en romper las mentales.

Tuvo que convencer a personas que habían vivido esclavizadas toda su vida de que sus amos no eran su salvación. Tuvo que luchar contra un sistema que condiciona a los seres humanos para que creyeran que la misma persona que los oprimía era la única capaz de ayudarlos a sobrevivir.

Harriet logró hacerlo, y lo hizo sola. Nosotros somos muchos, lo que significa que podemos generar un cambio.

Es fácil para nosotros en el siglo 21 pensar: “Eso fue entonces y nosotros estamos más avanzados”.

Pero si observamos con mayor detenimiento…

La jaula psicológica contra la que luchó Harriet Tubman no ha desaparecido; ha evolucionado. Hoy viste traje y habla en términos económicos complejos, a través de sistemas avanzados e invisibles.

Hoy existe la esclavitud moderna: donde millones se encuentran atrapados en deudas abusivas y en redes de trata, dependiendo de empleadores explotadores para sobrevivir.

Esta dependencia contemporánea se parece directamente a la explotación histórica, perpetuando así el ciclo del trabajo forzado.

—Un camarada de doce años en Sudáfrica

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