The Strokes en Coachella

Una Crítica Musical al Imperialismo Estadounidense

LOS ÁNGELES (EE. UU.)— “Sinceramente, creo que el modus operandi de las grandes discográficas ha pasado de promover a verdaderos artistas a simplemente buscar ganancias, como cualquier otro negocio hoy en día”, comentó un amigo. “Por desgracia, eso implica promocionar música vacía o idolatrar estilos de vida tóxicos que, a su vez, influyen en los oyentes y crean un círculo vicioso para el individuo o incluso para toda una comunidad. Hoy en día es raro encontrar artistas que vayan contra la corriente. Y cuando te topas con ellos, es como un soplo de aire fresco y un rayo de esperanza”.

Se refería a la actuación de The Strokes en Coachella, un festival anual de música y arte que se celebra en California.

Coachella es el campo de juego del capitalismo para ganancias, distracción y despolitización. Donde muchos se refugian en una burbuja comercial, aislados de las duras realidades que forjó el mundo capitalista occidental. Pero, al cerrar su actuación con el tema “OBLIVIUS”, The Strokes se negaron a seguirles el juego. Convirtieron Coachella en una protesta política.

Comenzó con imágenes del Taj Mahal adornado con luces navideñas occidentales, llamativas de mal gusto. Era una metáfora de cómo el consumismo occidental aplana las culturas globales. Luego una pantalla de unos quince metros de altura forzó un enfrentamiento directo entre un público acomodado y una historia violenta. Un montaje de vídeo detallaba décadas de intervenciones a nivel mundial: derrocamientos de líderes electos, asesinatos políticos, luchas internas por los derechos civiles y conflictos militares recientes.

Se mostró el impacto devastador de los ataques militares de Estados Unidos e Israel, donde más de treinta universidades y centros académicos iraníes sufrieron graves daños o fueron destruidos. El momento culminante llegó al final de la canción. Se proyectaron imágenes crudas de la Universidad Al-Israa, la última universidad que quedaba en pie en Gaza, siendo bombardeada y arrasada por completo en una enorme explosión en pantalla.

La banda transformó un concierto en una lección de historia interactiva.

Esta actuación mostró cómo el arte puede convertirse en un arma política. Unos sostienen que los poderes dominantes mantienen el control no solo mediante leyes, sino normalizando la explotación. Desafiar esto requiere una lucha cultural desde el interior de esas instituciones.

Artistas están capacitados para esta lucha, porque la música sortea nuestras barreras defensivas naturales. Un trabajador agotado o un adolescente cínico podrán ignorar un discurso político, pero permanecen atentos y presentes entre la multitud de un festival. El arte atrae al público con melodía y energía, lanzando verdades crudas.

Julian Casablancas, líder de The Strokes, recorría el escenario en una camiseta con el logotipo corporativo de Amazon Prime modificado para que leyera “Amazon Crime” (Crimen de Amazon). Una crítica directa a los monopolios capitalistas. La letra de “OBLIVIUS” transmite ese espíritu desafiante y aborda directamente la lucha de clases:

“Actúa como un zorro, pero piensa como una oveja (Wall Street)”, un dardo dirigido a las élites financieras. Ellos se ven como depredadores astutos. Pero solo son engranajes obedientes carentes de criterio sirviendo a una maquinaria económica rota.

“¿De qué lado estás?” es la pregunta central de la canción. Despoja excusas y plantea una elección difícil.

“No esperes tanto… / Nunca esperas a alguna / Otra generación” es una advertencia tajante contra la pasividad. Si la generación actual tarda en actuar, el sistema devorará sin problemas a la siguiente en su lugar.

Críticos señalan una contradicción: The Strokes operan dentro las entrañas de la bestia. Tienen contrato con una gran discográfica, son financiados por patrocinadores corporativos y actúan en festivales de lujo.

Cualquiera que viva bajo el capitalismo global es obligado a participar en el sistema para sobrevivir y comunicarse. No existe un espacio “afuera”. The Strokes utilizan herramientas a su alcance para intentar trabar los engranajes desde dentro. Al aprovechar la enorme plataforma de Coachella para denunciar la codicia corporativa y el imperialismo histórico, la banda demostró que, incluso en una burbuja hipercomercializada, no se puede silenciar la realidad de la lucha de clases.

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