¿Comunismo o Anarquismo? (Parte IX de una Serie)

Soldados del Ejército Rojo chino durante la “Larga Marcha” (1934-1936)

Los Trabajadores Necesitan un Partido Comunista de Masas, No un Estado Socialista

“El liberalismo absoluto, el anarquismo e incluso la democracia están bien en teoría, pero no son viables en la práctica”, escribió Mao en una carta de 1920. En cambio, “los proletarios están descontentos; ha surgido una demanda de comunismo que ya se ha convertido en un hecho”.

Mao conocía los problemas que la Rusia revolucionaria enfrentaba. Creía que “la revolución rusa, así como los comunistas radicales de todos los países, crecerían cada vez más poderosos, numerosos y organizados”. Tenía “dudas sobre el anarquismo” porque consideraba imposible “una sociedad sin poder ni organización”.

El Partido Comunista de China (PCCh) adoptó el modelo bolchevique de una organización de vanguardia disciplinada. El objetivo era dirigir a las masas, no depender de revueltas obreras espontáneas. Reconocía que “el proletariado ya ha tomado conciencia de que él también debe poseer riqueza y de que su sufrimiento es innecesario” (Mao).

Hubo diferencias. El PCCh se centró en los numerosos trabajadores rurales asalariados y empobrecidos de China.

Los bolcheviques forma su Ejército Rojo después de la revolución. El PCCh lo forma entre 1929 y 1930. No era (según Mao) solo para combatir. “El combate es solo un medio”. El Ejército Popular de Liberación (EPL) se encargaba de educar, organizar y movilizar a las masas.

El EPL se regía por la “democracia bajo una dirección centralizada”. Oficiales y soldados eran iguales. Los soldados elegían a sus oficiales. Por un buen tiempo estuvo vigente un “sistema de abastecimiento”. En lugar de salarios, los soldados recibían alimentos, ropa y otros artículos de primera necesidad. El EPL evitaba la “democracia extrema o el anarquismo” (Mao).

Con el tiempo, el Partido abandonó estos principios. Instituyó la “Nueva Democracia” y, más tarde, el socialismo. Sin embargo, los veteranos del EPL desempeñarían un papel clave en la lucha por el comunismo, a pesar de los retrocesos revisionistas.

El “sistema de abastecimiento” del EPL fue fundamental para desarrollar nuestro entendimiento de “movilizar a las masas para el comunismo”.

Comunismo, Nada Menos

Los movimientos comunistas han creído generalmente que debían luchar por el socialismo. Que luego evolucionaría hacia el comunismo. Pero el socialismo nunca se transformó en comunismo. En cambio, se reveló esencialmente como capitalismo de Estado. A menudo derivó en un capitalismo de “libre mercado”.

Lea nuestro folleto Movilizar a Las Masas Para El Comunismo para saber más sobre por qué rompimos con el viejo movimiento. Nos preparamos —a nosotros mismos y a las masas— para que, en una situación revolucionaria, podamos empezar a construir el comunismo directamente. Organizar la producción en base de las necesidades; sin dinero, mercado y o trueque. Sin salarios o “puntos de trabajo” del socialismo chino.

Hace más de un siglo, los anarquistas abogaban por la abolición inmediata de toda administración, burocracia y subordinación. Lenin pensaba que esto suponía posponer indefinidamente la revolución socialista “hasta que la gente fuera diferente”.

“Pero”, decía Lenin, “destruir de golpe la vieja maquinaria burocrática y empezar la construcción inmediata de una nueva que haga posible la abolición gradual de toda burocracia… eso no es una utopía”.

Lenin tenía razón en muchas cosas, pero no en esta. El socialismo requería una “nueva maquinaria burocrática”. Pero el comunismo no. Las personas se vuelven “diferentes” en la lucha por un mundo distinto. Esa fue una gran lección de la revolución china y de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

El comunismo no es una utopía.

La principal diferencia actual entre el anarquismo y el comunismo no es si necesitamos un “Estado”. No lo necesitamos.

Es si necesitamos un partido comunista obrero internacional. Uno que unifique a los colectivos para combatir los ataques de los capitalistas contra la clase trabajadora. Contra las ideas capitalistas que nos frenan. Un partido que se prepara para una revolución armada para destruir el capitalismo en todas partes.

Los colectivos anarquistas autónomos no pueden lograr eso.

Nuestro partido está abierto a quienes quieran actuar colectivamente para luchar por y construir un mundo comunista. Al hacerlo, nos transformamos en un tipo de personas “diferente”. La iniciativa, el altruismo y la inclusión reemplazan la pasividad, el individualismo y la división del capitalismo.

Las múltiples crisis interconectadas del capitalismo afectan a las masas en todas partes. La migración masiva, las cadenas de suministro y las tecnologías de la comunicación nos unen cada vez más estrechamente en una única clase trabajadora internacional.

Una clase trabajadora internacional necesita un Partido Comunista Obrero Internacional para conquistar un mundo comunista sin fronteras. Esperamos que te unas a nosotros y ayudes a reclutar a otros.

Artículos Anteriores De Esta Serie:

¿Comunismo o anarquismo? (Parte I) Necesidad de Mayor Claridad Sobre el Poder Obrero Comunista

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte II) Lecciones de la Comuna de París de Necesidad de Mayor Claridad Sobre el Poder Obrero Comunista1871

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte III) El Estado y la Revolución: Lenin sobre la Comuna de París

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte IV) Luchando por El Poder Obrero Comunista, 1917-1918

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte V) La Rusia Soviética en 1918: Hambruna y “Comunismo de Guerra”

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte VI) Errores de “El Comunismo de Guerra” y Errores Peores de “La Tercera Revolución”

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¿Comunismo o anarquismo? (Parte VII) Errores de “La rebelión de Kronstadt de 1921 y la nueva política económica”

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