Cartas: Críticas y Debate

Más Allá de Gestos Simbólicos aquí ♦ El Comunismo Crece en la Palestina Ocupada aquí ♦ El Capitalismo no Ha Terminado aquí ♦ Los Gobernantes Desesperados Pueden Usar Cualquier Cosa de Sus Arsenales aquí ♦


Tel Aviv (Palestina ocupada), julio de 2026. “Alto Al Genocidio En Gaza”; “Las Vidas Palestinas Importan”; Detengamos La Nakba Que Se Está Produciendo Desde Cisjordania Hasta Gaza.

Carta: Más Allá de Gestos Simbólicos: Organizar a las Masas para El Comunismo

Un saludo fraterno camaradas.

Al leer Bandera Roja, coincido en que la actuación de The Strokes en Coachella mostró que incluso dentro de los espacios creados por el capitalismo pueden surgir voces de protesta y gestos que incomodan al poder.

Sin embargo, también creo que es importante no perder de vista la contradicción de fondo o diluirla. Una canción, por poderosa que sea, no puede sustituir la organización consciente de la clase trabajadora ni reemplazar la lucha política necesaria para transformar la realidad. Coachella sigue siendo, ante todo, un escaparate del capitalismo cultural, donde el arte se convierte en mercancía y la rebeldía corre el riesgo de ser absorbida como espectáculo.

Por eso, más que celebrar únicamente el gesto simbólico, debemos subrayar su límite y su potencial. Mientras miles de trabajadores enfrentamos salarios insuficientes, alquileres imposibles, jornadas agotadoras y el encarecimiento constante de la vida, el sistema ofrece festivales exclusivos y mensajes de protesta empaquetados como entretenimiento.

Esa es la verdadera contradicción que debemos señalar. El capitalismo convierte incluso la crítica en producto, pero no puede borrar las condiciones materiales de explotación que vivimos la mayoría como clase trabajadora.

El imperialismo, la explotación y la mercantilización de la cultura no desaparecerán por voluntad de las corporaciones ni por actos aislados de rebeldía. Además, no debemos olvidar que los artistas, incluso cuando se rebelan por un instante, siguen obteniendo ganancias dentro de este sistema. Y en muchos casos, ciertos actos de provocación también funcionan como una forma de llamar la atención, vender más y fortalecer su propia imagen dentro del mercado.

Precisamente por eso, la respuesta no puede quedarse en la admiración pasajera ni en la indignación momentánea. La tarea verdadera es convertir esa incomodidad en conciencia de clase, organización y lucha comunista. Solo el comunismo ofrece una salida real frente a un sistema que mercantiliza la cultura, precariza la vida y convierte toda forma de rebeldía en negocio.

La pregunta, entonces, sigue siendo la misma: ¿de qué lado estamos? Y ¿cuánto más vamos a esperar? ¿Del lado del espectáculo capitalista o del lado de la clase trabajadora que lucha por derribar este orden y construir una sociedad comunista?

Por eso, la lucha no es quedarnos solo con el gesto, sino organizarnos masivamente, unirnos al PCOI y distribuir Bandera Roja para fortalecer la lucha consciente de la clase trabajadora y avanzar hacia el comunismo.

—Camarada en El Salvador

Carta: El Comunismo Crece en la Palestina Ocupada

El crecimiento de nuestro partido en Tel Aviv, frente al terror fascista y el genocidio, es inspirador. Muchos de mis amigos propalestinos aquí se alegran al leer sobre ello.

Especialmente ahora que el ejército israelí ha ocupado más de dos tercios de Gaza, desplazando la “línea amarilla” cada día para seguir robando más tierras, y mientras los colonos fascistas en Cisjordania atacan con creciente descaro a los palestinos que han vivido allí durante muchísimas generaciones.

Por lo que dicen los medios capitalistas estadounidenses y sionistas, uno pensaría que Israel es inamovible. Que tal vez solo necesita un liderazgo diferente. Por eso es tan importante aprender de nuestros camaradas sobre las grietas en sus cimientos. Sobre el creciente potencial de cambio.

Muchos de nuestros camaradas y amigos allí son reservistas o veteranos. Comprenden la urgencia de seguir reuniéndose con jóvenes en edad de reclutamiento y de introducirles a las ideas comunistas. Los soldados comunistas, aliados con las masas de jóvenes y trabajadores palestinos indignados, pueden destruir —y destruirán— el proyecto sionista de los capitalistas. Un día, construirán una zona liberada comunista para todos los trabajadores entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Y más allá.

Sin embargo, hubo algo en un artículo reciente de Bandera Roja que me confundió. “Israel como sociedad capitalista ha terminado”, concluyó un camarada.

¡La sociedad capitalista ha terminado! ¡Israel ha terminado! ¡Sí!

Pero la forma en que está redactada la cita podría llevar a algunos a pensar que podría o debería existir un Israel no capitalista. O a pensar que nosotros creemos eso. ¡No es así!

Luchamos por un mundo sin naciones ni fronteras. Y, sin duda, sin el Estado de apartheid de Israel bajo ninguna forma. Quizás el artículo debería haber llevado un titular diferente.

—Camarada en EE.UU.

Carta: El Capitalismo no Ha Terminado, Pero es La Última Etapa de La Sociedad de Clases

Esta carta es sobre un artículo publicado en la última edición de Bandera Roja acerca de la labor del PCOI en Israel. No creo que el titular “Israel como sociedad capitalista ha terminado” hace justicia al artículo del trabajo comunista de nuestros camaradas en Israel. Debería haber sido algo como “Israel: el PCOI traza planes para reclutar a jóvenes y soldados”.

El encabezado también se equivocaba al afirmar la muerte del capitalismo en Israel. Creo que el colectivo de Bandera Roja debería hacer una autocrítica por haber publicado ese titular. El capitalismo solo terminará cuando el PCOI dirija a las masas oprimidas —tras haberlas ganado para que adopten las ideas comunistas como propias— en una insurrección armada para luchar directamente por el poder obrero comunista.

Además, al establecer el comunismo en un país, eso no significa que el capitalismo haya terminado. Aprendemos de la historia. A menos que lo establezcamos a escala mundial, los logros alcanzados en uno o varios países pueden revertirse. Esto es importante porque, si queremos que nuestra clase luche por ello, debemos empezar a plantear ese objetivo desde ahora.

Diría que el capitalismo aún no ha terminado, pero que es la última etapa de la sociedad de clases. En una ocasión, hablando con un camarada, dije que el capitalismo había llegado al límite de su utilidad y que debía ser destruido. Me respondió con enfado, “¿utilidad? Díselo a un trabajador”. Señaló que, desde sus inicios, el capitalismo había oprimido, explotado, violado y asesinado a millones de miembros de nuestra clase. ¿Cómo podía calificarse eso de útil?

No pude responder. Creía estar citando a Marx, aunque no se lo dije. Guardé silencio porque sabía que él tenía razón y pensé que tal vez Marx estaba equivocado. En realidad, más tarde descubrí que estaba citando a Martin Luther King Jr., quien escribió en 1952 a su futura esposa que el capitalismo “había agotado su utilidad”.

En cualquier caso, creo que es mejor decir que el capitalismo fue una etapa inevitable en el desarrollo de la sociedad de clases, una vez que el comunismo previo a la división de clases se fragmentó en clases sociales.

 El capitalismo creó la clase obrera internacional. Nosotros somos los sepultureros del capitalismo y de toda sociedad de

clases.

—Una camarada

Carta: Los Gobernantes Desesperados Pueden Usar Cualquier Cosa de Sus Arsenales

La carta del número anterior que negaba la posibilidad de una guerra nuclear no dice nada sobre por qué los capitalistas e imperialistas van a la guerra. No explica la causa de la expansión de las guerras en Rusia/Ucrania e Irán/Líbano. Tampoco que el capitalismo en crisis significa una guerra a muerte (la de trabajadores y soldados) entre los imperialistas y capitalistas por el control de los mercados, la mano de obra obrera y los recursos. Todo por las ganancias y el imperio.

Las armas usadas por Ucrania, Rusia, EE. UU., Irán e Israel, aunque todavía no son nucleares, son sumamente letales y lo son cada vez más. Los imperialistas de ambos bandos están preparando más armas nucleares tácticas, entre otras armas mortíferas. Los líderes de Rusia han puesto en marcha una «mano muerta»: si la dirección rusa es eliminada, las armas nucleares se lanzarán automáticamente.

La carta decía que un ejemplo de que los capitalistas e imperialistas libran guerras limitadas es que ningún bando atacó las plantas desalinizadoras en el Medio Oriente. Desde que se escribió eso, EE. UU. bombardeó y destruyó una planta desalinizadora en Irán, dejando a unas 30,000 personas sin agua. Irán atacó plantas desalinizadoras en Baréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Sin plantas desalinizadoras, la vida en el Medio Oriente es invivible.

No se puede confiar en que el capitalismo/imperialismo en crisis —y especialmente en los imperialistas desesperados por mantener su imperio en decadencia— no usarán armas nucleares o cualquier otra cosa de sus arsenales. No estamos tratando de asustar a la gente, como afirma la carta. Estamos luchando para prepararnos, a nuestros amigos y toda nuestra clase para la determinada lucha de masas necesaria para transformar las guerras por las ganancias y el sistema actual en la lucha por la revolución comunista. Darle a la gente ilusiones sobre la «racionalidad» de los imperialistas es hacer desfavor a nuestra clase. Quizás el autor no tenía esa intención, pero dejar esa postura sin respuesta sería una traición.

Movilizar a los trabajadores, soldados y jóvenes para terminar con las guerras capitalistas/imperialistas por las ganancias con la revolución comunista es el camino para acabar con el horror capitalista, salvar incontables vidas y construir el mundo comunista que las masas necesitan y merecen.

—Una Camarada

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